EL-SUR

Sábado 19 de Junio de 2021

Guerrero, México

Opinión

Deuda con Guerrero

Jorge Camacho Peñaloza

Agosto 14, 2020

El compromiso es un acto, no una palabra.
Jean-Paul Sartre.

Hace catorce años, el 19 de enero de 2006, el actual Presidente de México vino a arrancar su primera campaña presidencial en Metlatónoc, ahí al pronunciar su discurso mencionó “es hora de restañar las viejas heridas que, a lo largo de nuestra historia, han padecido las comunidades indígenas. Hay que pagar la deuda que la nación tiene con los mexicanos más pobres, más excluidos, más discriminados y más marginados del bienestar y de los beneficios del desarrollo”, y sí, así es, son los más excluidos del desarrollo y ahí siguen, y así sigue Guerrero, en el cabús del desarrollo como lo dijo José Francisco Ruiz Messieu veinte años antes.
La pregunta es cómo se van a restañar las heridas de la pobreza en Guerrero, cómo revertir la situación de la pobreza. Para el Presidente López Obrador el combate a la pobreza tiene que ver con la implementación de una “política de combate a la pobreza, orientada al desarrollo integral con la participación comunitaria y reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas”, así lo planteó en su discurso en ese arranque de campaña en la zona más pobre del continente americano y de las más pobres del mundo, enfoque en el que el “crecimiento debe acompañarse de una distribución equitativa de los beneficios del desarrollo tienen que llegar a las mayorías”.
Sin embargo, más allá de las intenciones, creemos que la pobreza de Guerrero no se va a resolver con pensiones, becas y programas de empleos emergentes sembrando árboles y pavimentando caminos rurales, aunque la gente está muy contenta con estas ayudas, tienen sus tarjetas y están al pendiente de sus depósitos, y consumen más principalmente en mercados populares, pero objetivamente no es regalando dinero a los pobres como se combate la pobreza, el Estado no puede echarse a cuestas la responsabilidad de mantener a los que menos tienen, sí es loable que desde el gobierno, por humanidad, se ayude primero a los que menos tienen, pero resolver la pobreza no es un asunto de la caridad o de la bondad de un Presidente.
La pobreza es un problema muy serio en Guerrero, tan grande que ha traspasado las fronteras del bienestar, es un grave problema de gobernabilidad, seguridad y paz social, de desintegración familiar, emigración, injusticia, de surgimiento de guerrillas y grupos armados de “autodefensa”, por la pobreza hay bloqueos de carreteras, protestas en Acapulco y Chilpancingo, se siembra amapola y mariguana en la Sierra, crece la delincuencia lo que reduce la libertad económica y social; la causa del Guerrero bronco no es el carácter del guerrerense, es la pobreza en la que está sumida tres cuartas partes de la población que habita en el estado.
Entonces queremos que el Presidente López Obrador nos diga cómo va el combate integral a la pobreza en Guerrero, cómo va la generación de riqueza, el goce de los derechos, el incremento de las capacidades y habilidades de los guerrerenses, el capital institucional, no sólo la entrega de dinero porque eso no va a resolver de raíz la pobreza.
Porque más que la corrupción y la inseguridad, en Guerrero el principal problema es la pobreza, sexenios van y sexenios vienen y la pobreza ahí sigue casi intacta, a la espera de la perversidad de los que buscan el poder para hacer con ella clientela electoral, que es lo que, por cierto, anda haciendo burdamente en su intento por alcanzar la candidatura a gobernador su delegado en Guerrero promocionando su imagen no sólo con los programas federales sino utilizando la propia imagen personal del Presidente de México.
A Guerrero la Primera Transformación de la Nación le debe haber cobijado al movimiento de Independencia y el Primer Congreso de Anáhuac, encabezado por el generalísimo Morelos después de que fuera apresado y fusilado el padre Hidalgo; le debe haber mantenido la flama del movimiento de independencia después de fusilado también Morelos levantada por Vicente Guerrero; le debe que un guerrerense y aquí, en Iguala, se haya alcanzado la victoria de la Independencia. La Segunda Transformación le debe que aquí haya sido su cuna, en Ayutla, donde se levantó el general Juan N Álvarez contra el nefasto gobierno de Antonio López de Santa Ana; a la Tercera Transformación le debe haber aportado fuerza al zapatismo y para la Cuarta Transformación es indudable que Guerrero ha sido uno de los estados más lopezobradorista del país, por todo esto queremos que la nación retribuya a Guerrero lo que le corresponde con un verdadero plan integral y estructural de combate a la pobreza, que se anuncie, se aplique y se evalúe, los guerrerenses no queremos migajas, queremos transformación que para las cuatro han hecho su aportación.
Vuela vuela palomita y ve y dile: A Andrés Manuel que qué bueno que anda por Guerrero, para decirle que no se le vaya a olvidar nombrar al general Vicente Guerrero en el Grito de Independencia, porque si se le vuelve a olvidar se la vamos a tener que chiflar.