EL-SUR

Viernes 27 de Mayo de 2022

Guerrero, México

Opinión

Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía

Octavio Klimek Alcaraz

Junio 24, 2017

En la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro, se recomendó dentro de la llamada Agenda 21 la aplicación de la redacción de una Convención de Lucha contra la Desertificación. Esta Convención de las Naciones Unidas fue adoptada en París el 17 de junio de 1994 y entró en vigor en diciembre de 1996.
El término desertificación –que induce en cierta medida a confusión– no es un concepto aplicado a los desiertos –zonas hiperáridas–. Se utiliza, más bien, para referirse al proceso de degradación de las tierras en áreas áridas, semiáridas y subhúmedas secas provocada por cambios en el clima y las actividades humanas. Este proceso se acompaña por la reducción del potencial productivo de la tierra, de adelgazamiento de la cubierta vegetal, y el agotamiento del agua superficial y subterránea.
La Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD), constituye el primer y único marco legalmente vinculante a escala internacional que ha sido creado para hacer frente al problema de la desertificación. En la actualidad, 195 estados, incluido México, han ratificado o se han adherido a ella.
Por ello, el 19 de diciembre de 1994 la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas proclamó el 17 de junio “Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía” –resolución 49/115–. En la resolución se invita a los estados a que dediquen el Día Mundial a sensibilizar la opinión pública respecto de la necesidad de cooperación internacional para luchar contra la desertificación y los efectos de la sequía y respecto de la aplicación de la Convención de Lucha contra la Desertificación.
Este año, bajo el lema de Nuestra Tierra. Nuestro Hogar. Nuestro Futuro, el Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía está dedicado a analizar la relación entre la degradación de la tierra y la migración. Ver página electrónica: http://www.un.org/es/events/desertificationday/
La citada página electrónica de las Naciones Unidas, señala que entre otras el deterioro ambiental, la inseguridad alimentaria y la pobreza son causas de la migración y de las dificultades para el desarrollo. Como consecuencia de la desertificación, la población marginada que vive en tierras secas es la que más sufre, ya que su pobreza se agrava, su situación sanitaria y alimentaria se deteriora, y la seguridad de los alimentos se debilita, pero, además, al verse obligados a buscar otros medios de subsistencia, los conflictos y la migración en masa invaden los centros urbanos y se extienden a otros países. En tan solo 15 años, de 2000 a 2015, el número de migrantes en el mundo se ha elevado de 173 a 244 millones.
Asimismo, la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas, se indica en el Objetivo 15: Gestionar sosteniblemente los bosques, luchar contra la desertificación, detener e invertir la degradación de las tierras y detener la pérdida de biodiversidad, la siguiente meta:
“15.3 De aquí a 2030, luchar contra la desertificación, rehabilitar las tierras y los suelos degradados, incluidas las tierras afectadas por la desertificación, la sequía y las inundaciones, y procurar lograr un mundo con efecto neutro en la degradación de las tierras.”
Es decir, tenemos sólo 13 años para dar debido cumplimiento a esta meta para frenar la degradación de tierras en México. Esto es un gran reto, como se observa por los datos del país más adelante.
Entre los datos sobre la desertificación, Naciones Unidas señala respecto al citado Objetivo 15 en la página electrónica de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible (http://www.un.org/sustainabledevelopment/es/biodiversity/), lo siguiente:
De la agricultura dependen directamente 2 mil 600 millones de personas, pero el 52 por ciento de la tierra empleada para la agricultura se ha visto moderada o gravemente afectada por la degradación del suelo.
La degradación de la tierra afecta a mil 500 millones de personas en todo el mundo.
Se calcula que la pérdida de tierra cultivable ha ascendido a entre 30 y 35 veces la tasa histórica.
Cada año se pierden 12 millones de hectáreas (23 hectáreas por minuto) como consecuencia de la sequía y la desertificación, en las que podrían cultivarse 20 millones de toneladas de cereales.
El 74 por ciento de los pobres se ven directamente afectados por la degradación de la tierra a nivel mundial.
Respecto a México, el estudio de Línea Base Nacional de Degradación de Tierras y Desertificación (Conafor -UACh, 2013), que utilizó el indicador integrado de degradación de tierras, que incluyó la intersección de los indicadores parciales de recursos bióticos, recursos edáficos y recursos hídricos en todos los ecosistemas del país, concluye que el 90.7 por ciento de la superficie nacional presenta algún tipo de degradación de tierras (177.642 millones de hectáreas) por causas naturales y humanas. El 24.3 por ciento (47.541 millones de hectáreas) presentan degradación ligera, mientras el 17.2 por ciento con degradación moderada (33.672 millones de hectáreas), con degradación severa es el 38.4 por ciento (75.259 millones de hectáreas) y el 9.4 por ciento con degradación extrema (18 mil 499 millones de hectáreas).
El citado estudio condujo a determinar la situación actual de la Desertificación (de acuerdo a la CNULD, 1994), el cual está presente en 115 mil 987 millones de hectáreas lo que constituye el 59.2 por ciento de la superficie del país. Los tipos de desertificación determinados fueron la afectación ligera que representó el 13.2 por ciento (25.923 millones de hectáreas), la moderada con 13.9 por ciento (27 mil 232 millones de hectáreas), la severa fue del 25.7 por ciento (50 mil 277 millones de hectáreas) y la extrema el 6.4 por ciento de la superficie del país (12 mil 463 millones de hectáreas).
El mismo estudio planteó escenarios de cambio climático al 2050. Así con el Modelo GFDL el 55.7 por ciento (109 mil 130 millones de hectáreas) de la superficie del país estará afectada por la desertificación; mientras, que para el Modelo Hadley y al mismo escenario de tiempo, la afectación se estima que será mayor, con el 61.9 por ciento (121 mil 277 millones de hectáreas).
Con esos datos se puede afirmar que, en México, la degradación de tierras como consecuencia del sobrepastoreo, la deforestación, el cambio de uso de suelos, entre sus principales causas, ha alcanzado dimensiones que ubican este tema como un asunto de seguridad nacional, por las graves implicaciones que conlleva y por el riesgo de pérdidas de su control con los medios nacionales disponibles, lo que hace impostergable la solución de este problema con carácter urgente y prioritario. En especial, se requiere sensibilizar y capacitar a la sociedad en general, en torno a la problemática de la lucha contra la desertificación y la sequía en el país.
México, debe además realizar el cumplimiento puntual de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación. Se trata como propósito primordial el de rescatar los recursos naturales y las tierras del país para las generaciones presentes y futuras. Finalmente, la lucha contra la desertificación es sólo parte de un objetivo más amplio: el desarrollo sustentable de los países afectados por la sequía y la desertificación.