EL-SUR

Viernes 27 de Mayo de 2022

Guerrero, México

Opinión

Día Mundial del Medio Ambiente 2005

Octavio Klimek Alcaraz

Junio 11, 2005

 

En esta semana que concluye conmemoramos el 5 de junio como el Día Mundial del Medio Ambiente.

Al respecto, hace un par de semanas escribí sobre la llamada Declaración de las Ciudades Verdes (El Sur, 21 de mayo de este año). La declaración se ha presentado en San Francisco, California, ciudad sede de la conmemoración, cuyo tema de este año es Ciudades verdes: ¡Un plan para el planeta!

Los datos que presenta el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente como parte de la conmemoración revelan la importancia de las áreas urbanas en el mundo. Citaremos algunos de estos datos:

En 1950 menos de una de cada tres personas vivía en un pueblo o ciudad. Hoy, cerca de la mitad de la población mundial es urbana. Para 2030, la proporción será de más del 60 por ciento.

Todo el crecimiento poblacional en el próximo cuarto de siglo se dará virtualmente en las áreas urbanas de los países menos desarrollados. El crecimiento más rápido no será en las grandes ciudades, sino en los centros urbanos con menos de 500 mil habitantes.

Por lo menos un billón de personas, principalmente en Asia, África y América Latina, viven en suburbios improvisados y asentamientos irregulares, que no están ni reconocidos legalmente ni dotados de servicios por las autoridades de la ciudad. Para el 2020, la cifra podría llegar a más de dos billones de habitantes.

Es decir, la población de las áreas pobres urbanas esta en camino de duplicarse cada 15 años, y se estima que desde1990, la población de las áreas pobres urbanas ha crecido cerca del 5 po ciento anualmente.

Los factores ambientales son una de las principales causas de muerte, enfermedad y pérdida de productividad, todo lo cual perpetúa la pobreza.

El agua contaminada y los inadecuados sistemas sanitarios, son los peligros característicos de la vida en los suburbios. La diarrea es la segunda causa más común de mortalidad infantil, se calcula que es responsable del 12 por ciento del número de muertes de niños menores de cinco años en los países en desarrollo (1.3 millones de muertes cada año).

Cifras tan altas como un millón de muertes pueden ser atribuidas exclusivamente a la contaminación por partículas y dióxido de sulfuro, la mayoría provenientes de las emisiones de vehículos contaminantes. Un estudio calcula que más de uno de cada cinco casos de cáncer de pulmón en los Estados Unidos se debe a estas emisiones.

Aproximadamente dos millones de niños menores de cinco años mueren cada año a causa de infecciones respiratorias agudas. Éstas son la principales causas de muerte infantil y son agravadas aún más por factores ambientales como la contaminación del aire, tanto en ambientes interiores como exteriores.

En los países desarrollados, los costos de la contaminación del aire son cerca del 2 por ciento del PIB, en los países en desarrollo la cifra está entre 5 y 20 por ciento.

La urbanización y el desarrollo económico generalmente van de la mano con un aumento en el consumo de recursos y la generación de desperdicios per capita. En la medida en que los pueblos y ciudades se desarrollan, crece también su dependencia de recursos más lejanos, así como su impacto ambiental, lo que se conoce como huella ecológica.

Una ciudad promedio en Norte América, con una población de 650 mil habitantes, requiere 30 mil kilómetros cuadrados de tierra para servir a sus necesidades. En contraste, una ciudad de tamaño similar pero menos pudiente en India, requiere de 2,800 kilómetros cuadrados.

Ciudades de 10 millones habitantes, como por ejemplo Río de Janeiro, importan por lo menos 6 mil toneladas diarias de alimentos.

El consumo de agua potable casi se ha duplicado a partir de 1960. Sin embargo, en muchas ciudades del mundo en desarrollo, entre 40 y 60 por ciento de la costosa agua para beber se pierde, debido a fugas en las tuberías y a conexiones ilegales. Aún en los países industrializados, se desperdicia una cuarta parte del agua entubada.

Los habitantes de las ciudades de países desarrollados producen hasta seis veces la cantidad de desperdicio que generan los de países en desarrollo.

Sin embargo, en los países en desarrollo entre 30 y 60 por ciento de los desperdicios sólidos en las ciudades no es recogido, y menos del 50 por ciento de la población cuenta con este servicio.

La temperatura del aire en las ciudades puede ser hasta 5 grados centígrados más alta que en las tierras circundantes, cuando la cubierta natural de la tierra se reemplaza con caminos y edificios. Este fenómeno, conocido como “efecto de isla de calor”, puede ser mitigado preservando o creando espacios verdes en las ciudades.

Las áreas verdes en los asentamientos humanos sirven para muchos otros propósitos. Los bosques urbanos producen oxígeno y absorben dióxido de carbono, mejorando la calidad del aire, Proporcionan, además, control sobre las tormentas de agua y son el hogar de la vida animal urbana.

Es necesario señalar que así como se deben establecer y preservar espacios verdes en las ciudades, hay múltiples respuestas adecuadas a la problemática urbana. El reto es aplicar estas respuestas, difundir las buenas experiencias de gestión urbana.

Entre los ejemplos de buena administración                           en los asentamientos urbanos se incluye el uso de sistemas de transporte público económicos y eficientes; que eviten los problemas de congestionamientos, y en donde los vehículos contaminan menos porque son impulsados por electricidad o hidrogeno; edificios que emplean fuerza solar para generar su propia energía y desperdician menos porque utilizan alumbrado con sistemas de ahorro de energía; se aplican programas de reciclaje de residuos; y se evita el desperdicio del agua, usándola en poca cantidad, además de reciclarla, por ejemplo utilizando las llamadas aguas grises para el servicio de los excusados.

Es claro que el crecimiento de las poblaciones urbanas demanda buscar con urgencia el balance entre las necesidades del medio ambiente, la economía y la igualdad social. Si de verdad queremos mantener la tierra para las futuras generaciones. No olvidemos, que las ciudades son el hogar de la mayoría de nuestra población y por tanto representan el futuro de la humanidad.

En Guerrero requerimos establecer con claridad metas para el mejoramiento de la gestión ambiental urbana e identificar claramente las vías para lograr dichos objetivos. Mantenemos nuestra convicción en que esto se puede hacer con los nuevos gobiernos locales democráticos, y que no debemos dejar que los mismos, que durante décadas desperdiciaron su oportunidad de hacerlo pretendan decir que ahora si lo van a hacer bien.

P.D. Agradezco a nombre de la familia Klimek a quienes propusieron a mi padre el doctor Ricardo Klimek Gamas, para que recibiera el Premio al Mérito Ecológico 2005 del gobierno de Guerrero. Lástima que no se lo otorgaron también a las mujeres ecologistas de Petatlán o a Don Felipe Arreaga. Lástima que en la entrega del premio el 5 de junio en la ciudad de Chilpancingo, estuvieran ausentes la plana mayor del gobierno estatal, de los delegados federales y del municipio. De los diputados sólo vi a Felix Bautista de Convergencia. No perdemos la esperanza de que se rectifique el próximo año.

P.D. Esperamos que la sociedad guerrerense participe este 26 de junio en la selección de los candidatos del PRD. Todos debemos dar un ejemplo de cultura democrática, escuchar las diferentes propuestas, analizar trayectorias y capacidades, y no olvidar que el adversario verdadero sigue ahí, como buen dinosaurio. Yo espero que la sociedad de Chilpancingo y Chichihualco me den la oportunidad de llegar a ser candidato a diputado del PRD por el Primer Distrito. Apuesto a que la gente busca candidatos que contribuyan a resolver problemas reales de nuestra tierra.