EL-SUR

Martes 27 de Septiembre de 2022

Guerrero, México

Opinión

Día Mundial del Medio Ambiente 2017

Octavio Klimek Alcaraz

Junio 03, 2017

El 5 de junio, Día Mundial del Medio Ambiente, es cada año el evento ambiental más importante de la Organización de las Naciones Unidas. Nos indica la importancia crítica de proteger nuestro medio ambiente, fomentando la acción global y el aumento de la conciencia por el ambiente.
El Día Mundial del Medio Ambiente fue establecido por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1972, coincidiendo con la primera cumbre mundial sobre medio ambiente: la Conferencia de Estocolmo sobre el Medio Ambiente Humano, ganando año con año relevancia.
Así, cada año se realizan conmemoraciones temáticas de este Día Mundial del Medio Ambiente, en otros años estuvieron dedicadas al cuidado de la tierra y el agua, los bosques, la capa de ozono, el cambio climático, la desertificación y el desarrollo sostenible, por citar algunos temas de apremio.
Al respecto, el lema elegido por las Naciones Unidas para el Día Mundial del Medio Ambiente 2017 es: Conectar a las personas con la naturaleza, que nos anima a salir al aire libre y adentrarnos en los espacios naturales para apreciar su belleza y su valor, y a impulsar el llamamiento a la protección de la Tierra, nuestro hogar común. Cada año hay un país anfitrión, este año es Canadá.
Estamos ahora en un momento malo para las causas ambientales, a nivel global el gobierno de Estados Unidos con el presidente Trump a la cabeza, busca de desentenderse de sus responsabilidades y compromisos con la humanidad, abandonando el mecanismo multilateral para luchar contra el cambio climático que es el Acuerdo de París. Indignación y gran preocupación hay en todos lados, incluso en los propios Estados Unidos. Esperemos encontrar luz al final de este túnel climático.
En México, estamos en un modelo de gobierno donde a pesar del evidente deterioro ambiental, en aras de la inversión de las grandes empresas, se subordina la cuestión ambiental a ella. Ciudades intoxicadas por la contaminación, menos agua cada día y paisajes erosionados es lo que se observa de manera cotidiana. Nunca como hasta ahora las instituciones ambientales se han debilitado tanto, sin recursos humanos, sin presupuesto de operación e inversión suficiente. El desmontaje de las instituciones ambientales es más que evidente y simplemente son un molesto trámite burocrático para quienes invierten. Seguramente este 5 de junio se dará un evento oficial en algún lugar de México y se dirán logros de algún asunto ambiental. Cumplido el protocolo vamos a lo que sigue. Con ese discurso retórico e insípido tan de moda, que no dice nada y no emociona ni al que lo redacta, mucho menos al que lo dice.
Por eso, reflexionemos nosotros mismos que no debemos olvidar algo tan cotidiano y obvio, nuestra vida depende de la naturaleza. Durante siglos los seres humanos tratamos de dominar y abusar de la naturaleza en nuestro beneficio. Se pensaba que teníamos un mandato divino y éramos una especie excepcional sobre todas las demás. Como si los seres humanos no fueran parte de la naturaleza misma. Así se veía a la naturaleza como una fuente inagotable de recursos naturales. Esta visión ha tenido que ir cambiando ante la terca realidad, los problemas del deterioro ambiental son cada vez menos difusos, además de más globales.
Paulatinamente se ha ido comprendiendo que los seres humanos somos una parte de la naturaleza misma. De hecho, la naturaleza existe con o sin la especie humana. La naturaleza para no deteriorarse de manera irreversible por la explotación humana, requiere necesariamente cuidar los actuales procesos de los grandes ciclos de materia y energía en la parte viva de la Tierra, la biosfera, así se preservaría la biodiversidad del planeta que conocemos hasta ahora, con la actual especie humana.
Si se continua la destrucción actual de la naturaleza, se destruye la base de la economía capitalista misma. El ciego modelo de explotación capitalista del libre mercado, que se ha convertido en un dogma de fe, basa su idea en que no existen límites biofísicos para explotar los recursos naturales. Esto, conduce a la irracionalidad del aprovechamiento de los recursos naturales no renovables y la no sostenibilidad del aprovechamiento de los recursos naturales renovables del cual dependen las actividades productivas. Así, la economía capitalista de libre mercado destruye la naturaleza y con ello destruye la base de su propio modelo económico. Todo esto, es en esencia injusto para la naturaleza y la especie humana en su conjunto.
La conclusión obvia es que se requiere forjar un nuevo sistema económico, social y ambiental, que restablezca la armonía con la naturaleza y entre los seres humanos. Se trata de un nuevo sistema de respeto a la naturaleza, partiendo del propio respeto a todos los seres vivos en sus procesos evolutivos y funcionales. Pero para ello se requiere igualmente el propio respeto de todos los seres humanos al derecho a vivir en equidad, igualdad, libertad y justicia. Eso implica una revolución en campos como las ciencias económicas que debería estar realmente vinculada al conocimiento de las ciencias ecológicas y sociales. Ya que, la razón fundamental para logra el desarrollo sustentable (calidad de vida para las generaciones del presente y del futuro), es que, se requiere conocer los límites biofísicos y sociales de la naturaleza en la Tierra. Todo esto englobaría una democracia ecológica socialista. Más democracia, más ecología, más sociedad.
En tanto eso sucede, en México requerimos establecer con claridad metas para el mejoramiento de la gestión ambiental e identificar claramente las vías para lograr dichos objetivos. Mantenemos nuestra convicción en que esto se puede hacer con nuevos gobiernos democráticos, y que no debemos dejar que los mismos, que durante décadas han desperdiciado una y otra vez su oportunidad de hacerlo, pretendan decir que ahora sí lo van a hacer bien. Eso requiere reducir diferencias para el acuerdo, suma, organización e integración entre los agentes de dicho cambio.
En especial, habrá que promover en los próximos meses un mensaje claro y enérgico de la sociedad mexicana en su conjunto para lograr una verdadera reforma de la gestión ambiental que promueva la transición hacia esa democracia ecológica socialista.
Finalizo destacando que sirve este 5 de junio para reflexionar sobre lo cerca que estamos de la naturaleza, pero también dialécticamente cuanto nos hemos alejado de ella.
P.D. Estamos día a día conociendo la muerte de jóvenes, minusválidos, adultos mayores en Chilpancingo. Sólo son una estadística de la impunidad cotidiana. Esto sucede a plena luz del día, en sitios públicos y concurridos. Nunca hay detenidos por esos hechos, parece que la muerte tiene permiso. A los ojos de las autoridades los sicarios son fantasmas, que no se ven en las calles colapsadas por el tráfico. De hecho, ninguna autoridad responsable asume sus atribuciones por esto. Al parecer, prefieren administrar el problema y en la mayoría de los casos hacer responsable a las propias víctimas de su muerte. Sólo se puede pensar en complicidad, corrupción o ineptitud, todas estas causas juntas o por separado. Al parecer, no hay ninguna autoridad que detenga esta tragedia humanitaria. Por ello, desde la ciudadanía exigimos justicia para las víctimas de esta violencia, y seguridad para quienes viven en Chilpancingo, paremos ya esta masacre.