EL-SUR

Sábado 19 de Junio de 2021

Guerrero, México

Opinión

Diálogo sí, diálogo no

Jorge Camacho Peñaloza

Julio 01, 2016

El diálogo implica una mentalidad que no florece en áreas cerradas, autárquicas. Éstas por el contrario constituyen un clima ideal para el anti diálogo. Para la verticalidad de las imposiciones. Paulo Freire.

Para la Real Academia de la Lengua Española diálogo significa discusión o trato en busca de avenencia, para los griegos el diálogo era entendimiento, procede del latín dialogus que puede traducirse como un discurso, logos, entre dos personas, de tal forma que diálogo significaría entablar una comunicación o conversación con otros.
Desde los tiempos de la Grecia antigua ha existido un sinnúmero de estudiosos que han utilizado este término para mostrar las virtudes que se derivan de su práctica, de tal forma que el diálogo se ha desarrollado en diversos ámbitos de la vida social.
Laura Baca Olamendi sostiene que la democracia favorece el establecimiento de una comunicación entre los distintos puntos de vista, que intenta poner a discusión los fundamentos de cada posición, asimismo señala que el carácter ético-político del diálogo está representado por la capacidad para oponerse a cualquier tipo de dogmatismo por medio del intercambio de ideas y del ejercicio del espíritu crítico.
Por su parte, Fernando Savater valora que el diálogo presume aceptar una base común de valores, a partir de los cuales se discute para ver qué orientación común es preferible en tal o cual proyecto, mientras que en la negociación se contraponen fuerzas y se pretenden ventajas estratégicas: es un pulso, no un intercambio argumental. Asimismo manifiesta que en ciertos casos, puede aliviarse la brusquedad negociadora con la persuasión dialogante, combinando ambas posibilidades y concluye en que el diálogo es la solución de los problemas.
En ese sentido se puede asegurar que no hay vía más práctica, democrática, civilizada, reconciliadora y efectiva, que resolver cualquier problema a través del diálogo; sin embargo, para que se dé el diálogo debe tenerse claro que la comunicación debe fluir en todos sentidos.
No es lo mismo tener poder en la función pública que en la vida privada, en esta última el poder es un asunto de recursos y de jerarquías, en la cosa pública es un tema de delegación de la voluntad de la sociedad, y automáticamente de responsabilidad pública y rendición de cuentas.
En la vida privada puede uno callar, pero en la cosa pública se está obligado a dialogar, sólo los que le temen a la democracia no dialogan, la democracia tiene como esencia el diálogo, la exposición en público de las ideas y posturas, de los razonamientos y argumentos, sólo quien carece de ella rehúye al diálogo, los que no entienden que la política es diálogo público, hasta los romanos inventaron las ágoras para dialogar y debatir.
El diálogo es condición de la democracia, y a su vez se da en condiciones de tolerancia, respeto y libertad, sin condicionamientos ni acciones de presión, quien no tiene capacidad para tolerar, respetar y escuchar, no sirve para la política, porque en la cosa pública se va al diálogo sin poder, sólo con la razón, el convencimiento y la disposición a escuchar a la otra parte, de no ser así es ir a tratar de imponerse por la fuerza.
En estos momentos, la disyuntiva histórica en Guerrero es dialogar o no dialogar, así, sin buscarle más, los maestros de la CNTE y su parte estatal la CETEG, no pueden exigir el diálogo ni la abrogación de la reforma educativa y justicia, vandalizando, cometiendo delitos y menos agrediendo a la sociedad, porque el simple hecho de cerrar una calle es una agresión a la sociedad; y el gobierno no puede hacerse ni ciego ni sordo, ante la presencia de miles de guerrerenses en las calles y carreteras protestando.
En momentos de crispación el diálogo resulta ser la llama que mantiene despierta y viva la esperanza de todos para poder vivir en armonía y continuar hacia la prosperidad, el desarrollo y el crecimiento.
Guerrero y México ya no están para actos insostenibles de autoritarismo, ya no pueden seguir derramado sangre y sus gobiernos no pueden seguir montados en viejas y rancias prácticas de querer gobernar desde la oficina o del escritorio.
Guerrero debe salir a dialogar, a exponer su sentir y tratar a toda costa, que la contraparte comprenda el entorno y momento que se vive, no puede el estado ni los movimientos que se organizan para exponer sus demandas, cerrarse en su circunstancia y mucho menos, encerrarse en la solución de los problemas que sólo son de su propio interés, definámonos: diálogo sí, o diálogo no.
Vuela vuela palomita y ve y dile: A los que dizque dialogan, que no hay motivos suficientes para suspender la comunicación, que si no se ponen cinchos, el pueblo les cantará otra canción.