Florencio Salazar
Enero 20, 2026
A Juan José Rodríguez Prats, político sin tregua.
María Moliner define la palabra diccionario como “Libro de una serie más o menos completa de las palabras de un idioma o de una materia determinada, definida o con sus equivalencias en otro idioma, generalmente por orden alfabético”.
Sainz de Robles indica: “El diccionario puede tener dos objetos: explicar el sentido de las palabras –según el idioma al que pertenecen o en relación con otras lenguas– o resumir los elementos teóricos o prácticos relativos al objeto designado por la palabra”.
Por fortuna, hay diccionarios de las diferentes especialidades, de los modos del hablante y curiosidades diversas, la mayoría escritos con rigor y uno que otro por la pantomima de la palabra, términos irónicos o sarcásticos para definir hechos procedentes de expresiones coloquiales y experiencias propias.
Es el caso del Diccionario de los Políticos “o verdadero sentido de las voces y frases más usuales entre los mismos, escrito para divertimiento de los que ya han sido y enseñanza de los que aún quieren serlo” de Juan Rico y Amat, publicado en España en 1855 (Ed. de Pedro Gómez Carrizo, 2013).
Antes de ser publicado el libro el Diccionario se divulgó por entregas, pues fue conocido –igual a las novelas– en folletines y periódicos de la época.
Rico y Amat fue historiador, poeta, periodista, funcionario público …y político.
El Diccionario tiene docenas de entradas. Por tal motivo, se han seleccionado algunos fragmentos textuales de las definiciones, que revelan su contenido. Fue omitido el vocablo Diputado, por ejemplo, por su amplitud –ya que refiere sus diferentes características–, y ninguna de sus partes clarifica el todo.
“ADHESIÓN.- Cualidad indispensable en ciertas ápocas para adquirir destinos o no perder los que se tienen. Aunque un empleado haya jurado adhesión y haga, sin embargo, la guerra al partido político a cuyas órdenes sirve, no por eso falta a su juramento, porque él lo cumple adhiriéndose más y más cada día a su destino; el caso es adherirse a alguna cosa. Los cesantes son siempre los hombres de más adhesión… hasta que se colocan.
ADMINISTRACIÓN PÚBLICA.- Baturrillo que nadie comprende; ni el administrador ni el administrado. Laberinto de órdenes y contra órdenes; decretos que establecen y decretos que derogan; disposiciones que crean una cosa y circulares que las destruyen en seguida.
ALCALDE CONSTITUCIO-NAL.- Es por su destino el hombre con más paciencia en el mundo; si no fuera así, ¿cómo había de sufrir las exigencias de los caciques de su partido, las bruscas reñiduras de las autoridades superiores, los desaires de los electores, las insolencias de los comisionados de apremio y demás gente ordinaria y tantos y tantos trabajos como a todas horas le acarrea el dichoso adjetivo que usa en la actualidad?
ALZAMIENTO NACIONAL.- Cuando la nación se ve abrumada por los impuestos, escandalizada por la inmoralidad de los gobernantes, ajada y escarnecida torpemente por un ministerio audaz y desconsiderado, el partido vencido la excita de mil maneras para que se alce contra su opresor; pero ni por esas. La nación está ya tan escarmentada de los que la oprimen, como de los que la quieren salvar, que se está quieta en tierra aguardando su última hora.
APOYO.- ¿Quién es el diputado inapetente, que niega su apoyo a un ministerio y no da un bocado siquiera a la barrita de turrón, que le pasan al mismo tiempo por los labios? ¿Quién es el que se resiste a tan dulce tentación?
ARBITRARIEDAD.- Moneda corriente entre las gentes que mandan; en ciertas épocas y para ciertas personas, suele ser sinónimo de autoridad.
ASPIRACIONES.- Proyectos mal encubiertos de algunos políticos, dirigidos a alcanzar una elevada posición. El político de aspiraciones se da a conocer desde el primer día que sale a las tablas; aunque el papel que le repartan sea de criado, él lo representa con la dignidad de un primer actor.
BIENES NACIONALES.- Merienda de negros donde todos han comido menos la nación. Los platos han sido muy suculentos y baratos, así que muchos golosos se han atracado de firme.
CABECILLA.- El político de cabeza ligera. Por eso se llama cabecilla; es decir, cabeza pequeña, de poco peso.
COALICIÓN.- Reunión de perros y gatos con el objeto de atrapar un hueso. Si lo atrapan los primeros, muerden a los segun-dos porque reclaman su parte; si son estos últimos los que lo cogen, arañan también; y segui-damente se separan unos de los otros con más encarnizamiento que nunca.
CONCIENCIA PÚBLICA.- Espada muy brillante pero que no corta. Como los políticos lo saben no le tienen miedo y juegan con ella sin peligro de cortarse, como los niños con un sable de madera. El verdadero pueblo, que sufre y paga, es el que suela esgrimirla contra ellos, pero nunca logra nada, pues como no tiene filo no los hiere siquiera.
ESTATUTO.- Pastel de liebre amasado por una famosa pastelera.
FRACCIÓN.- Grupo de buitres que, separados de la bandada principal, vuelan por el espacio buscando alguna presa que devorar ellos solos.
GOBERNAR.- Según unos políticos, gobernar es resistir, según otros conceder; según nosotros gobernar es… gobernar.
LIBERTAD POLÍTICA.- Árbol de magnífica hojarasca pero de frutos muy amargos. A fuerza de podarle sus propios guardianes las más frondosas ramas, ha perdido casi toda la savia y se observa en la actualidad medio seco.
POLÍTICOS.- Zánganos de colmena que se alimentan únicamente de la miel de la patria. Su oficio es andar de acá para allá zumbando y picando, cuando ni encuentran comida. Las laboriosas y cándidas abejas, vulgo contribuyentes, los aborrecen con justicia, porque les roban sus dulces y costosas cosechas, introduciendo la discordia en sus colmenas y destruyendo sus enjambres.
VOLUNTAD NACIONAL.- Ayer fue moderada y hoy progresista, no siendo en realidad otra cosa que la voluntad del partido dominante. Esta es la verdad pura y neta; lo demás es música celestial, que solo halaga ya el oído de los tontos”.
Como se ha dicho: cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.