EL-SUR

Lunes 29 de Noviembre de 2021

Guerrero, México

Opinión

Alcaldes de Acapulco (XXXIV)

Divas en Acapulco

Anituy Rebolledo Ayerdi

Julio 08, 2021

 

(Cuarta parte)

 

La Reseña de Acapulco

Simplemente como Reseña de Acapulco se conocerá a partir de su segunda edición la Reseña Mundial de los Festivales Cinematográficos. Un evento nacido en la Ciudad de México con el apoyo decidido del presidente Adolfo Ruiz Cotines, inconcebible por ser este ajeno a toda clase de frivolidades. Lo hizo a ciegas sólo por tratarse de un proyecto de su paisano y amigo muy querido el licenciado Miguel Alemán Velasco, quien lo radicará en Acapulco.
El evento cumplirá rigurosamente el propósito original de presentar sin competencia las películas premiadas en los festivales de cine más importante del mundo. Entre ellos San Sebastián, Karlo Vary, Berlín, Moscú, Venecia, Bruselas y Mar de Plata. Cada cinta ganadora fue acompañada invariablemente por su director y actores principales dando al evento un atractivo espectacular. Las once Reseñas de Acapulco , celebradas a lo largo de una década, tuvieron como escenario la fortaleza de San Diego, excepto la cuarta. Todas ellas tuvieron un nivel de excelencia tanto en su organización como en sus productos artísticos. Y lo mero principal, se dirá entonces, proyectará al puerto como el más bello y atractivo centro de veraneo del mundo.

Las anfitrionas

La diva Dolores del Río estuvo al frente de la delegación mexicana en calidad de anfitrionas de la Reseña. Ellas: Silvia Pinal, Cristian Martel, Katy Jurado, Columba Domínguez, Ana Bertha Lepe, Isela Vega, Lilia Prado, Pilar Pellicer y Meche Carreño.

Silvana Pampanini

La gran diva del cine italiano Silvana Pampanini iluminará la sala del cine Playa Hornos, foro emergente de la cuarta Reseña de Acapulco (1961), por haber prohibido el INAH el uso del Fuerte de San Diego. Se argumentaron fallas en las instalaciones sanitarias que habían permitido filtraciones de aguas negras, tan severas que ponían en riesgo los venerables muros de la fortaleza. No faltarán los comentarios jocosos sobre el poder de los miados acapulqueños.
La Pampanini, sex simbol de los años 50, levantará auténticos aullidos del respetable embelesado por su belleza deslumbrante, sus poderosas turgencias y su cinturita de avispa. Formas rotundas mostradas sin ropa en cintas como La torre de Nesle (1955), apresurando el despertar sexual de toda una generación en el mundo. Aquí y en ambas costas se dará pie a una evidente confusión sicalíptica cuando se hable de “La Torre de Nestlé”.

Más divas del cine

De vuelta en la fortaleza de San Diego, la quinta Reseña de Acapulco se engalanará con la presencia de la gran diva del cine griego Irene Papas (Electra, Zorba, el griego y Los cañones de Navarone). Del cine italiano, Eleanora Rossi Drago (El amigo, de Antonioni) y Alida Valli (El tercer hombre, Senso, de Visconti, y la mexicana El hombre de papel, con Ignacio López Tarso). La estadunidense Carol Baker (Baby Doll) deslumbró con su cabellera rubia platinada cubierta con sombrero de palma.
La sexta

Silvana Pampanini vuelve a la sexta Reseña (1966) confesándose prendada de Acapulco y a cuyo sol adjudicará el tono que le faltaba a su piel. Esta vez se hará de un maestro de buceo. No otro que Hilario Martínez, El Perrolargo, cuyas aventuras marineras la divertirán como enana. Una en particular, la de Ofelia, la amiga del Longdog cuyos abrazos estuvieron a punto de asfixiarlo. Ofelia era una enorme mantarraya con la que el buzo se veía en alguna cueva de La Roqueta.
La Pampanini tendrá también instructor de esquí acuático. Lo será Maco Morlett Sutter dando rienda suelta a la hablillas sobre un flirt entre ambos. Y a lo mejor sí, pues nunca la dejó esquiar sola; él siempre atrás y en el mismo esquí. Lo mismo le pasará a Maco más tarde con la actriz y escritora británica Joan Collins, la Alexis de la serie Dinasty. (Tere García: “lo que no fue en tu año no fue en tu daño”)
Serán aplaudidas en el mismo escenario las no menos saludables y tentadoras italianas: Sandra Milo (18 y medio y Julieta y los espíritus), Rossana Podestá (Helena de Troya) y en la pantalla Claudia Cardinale (El Gatopardo). Damas hermosas pregoneras del ideal de la belleza femenina de aquél momento –formas rotundas, exuberantes, deseables– opuesto al anoréxico de años posteriores. La Podestá, a propósito, ya había filmado en México La red, dirigida por el Indio Fernández, premiada como “ la mejor historia narrada en imágenes”.
Al año siguiente estarán en la pasarela del Fuerte de San Diego Susan Strasberg (Diario de Anna Frank), Angie Dickinson (la sargento Pepper de La mujer policía), Virna Lisi (Casanova 70) y Emmanuele Riva (Hiroshima mi amor).

Swanson y Temple

Dos presencias tan distintas como distantes despertarán nostalgia y ternura durante la novena Reseña. Ellas fueron Gloria Swanson (1899-1983), una de las más grandes divas del cine mudo, y Shirley Temple, la niña prodigio de los rizos dorados del Jólibut de los años 40.
No obstante su 1.55 metros de estatura, la Swanson llenaba la pantalla con sus rasgos felinos y sus sofisticados atuendos de sedas, pieles y joyas. Fue la reina de la Paramount donde recibía 10 mil cartas semanales de sus fans. Protagonizó el polémico film La frágil voluntad, sobre la relación de una “mujer mala” y un seminarista en Samoa. Cinta por la que será candidata a un Oscar, premio apenas instaurado, mientras que la empresa ganará un millón de dólares tan solo en Estados Unidos. Osada como pocas o quizás saurina: casada con el marqués La Falaise, Gloria se hará amante de Joseph Kennedy, padre del futuro presidente de Estados Unidos.
Por su parte, Shirley Temple (1928-2014), estudiante desde muy pequeña de canto, danza y teatro obtiene a los 6 años su primer papel en la película Ojos cariñosos, que la consagra como la actriz estadunidense más joven en ganar un Oscar. Durante los años 30 y 40 estelariza cintas como La simpática huerfanita, La pequeña princesa, Fuerte apache y muchas más. Militante del Partido Republicano, deja la actuación para aceptar la embajada de su país en Ghana, Africa. Ocupará más tarde la de Checoslovaquia.

Lollobrigida y Mansfield

Contrario a las anteriores, Gina Lollobrigida y Jane Mansfield despertarán aquí los deseos más impuros cuando luzcan sus formas esculturales en la alberca del hotel El Presidente. A La Loyo, estrella de Tuya en septiembre y Trapecio, se le verá tan tranquila dando la vuelta al Zócalo luego de asistir a misa en La Soledad. La Mansfield, en cambio, provocará tumultos en la piscina luciendo orgullosa sus corpiños 42 copa D, recordando a no pocos estar en la temporada de melones. Ella, sex simbol de los años 50-60, será de las primeras playmates de la revista Playboy y por si fuera poco la primera actriz estadunidense en aparecer sólo cubierta con crema en una cinta comercial Promises, promises.

Elke Sommer, Cid Charisse

La novena Reseña contará también con otras grandes divas extranjeras y entre ellas la rubia berlinesa Elke Sommer (El premio); las inglesas Lynn Readgrave (George girl ), Rita Tushingham ( El knack y cómo lograrlo) y la hermosa Cid Charisse, compañera de Fred Astaire y Genne Kelly (Singin in the Rain y Medias de seda), excelsa bailarina que había superado la poliomielitis infantil.

Ursula Andress

Icono sexual de los 60 y primera chica Bond del cine, Ursula Andress correteó con sus largas y bien torneadas extremidades por las playas del puerto. Lo hizo por primera vez en 1963 cuando filmó aquí la cinta Fun in Acapulco, con un fantasmagórico Elvis Presley, quien nunca pisó suelo acapulqueño. Regresará más tarde esta vez como invitada a la Reseña de Acapulco.
Asidua a las portadas de la revista Playboy y elegida por la revista Empire Magazine como “una de las cien mujeres más sexis del cine de todos los tiempos”, Ursula se reencuentra aquí con el actor francés Juan Paul Belmondo, al que había acompañado en la cinta Animal. Un encuentro que estará a punto de pasar de las páginas rosas de la chismografía romántica a las rojas policiacas.
Sucederá cuando el actor de Casino Royale, practicando el parachute en la bahía, sea arrojado por una fuerte racha de viento hacia la estructura del hotel Acapulco Hilton. El choque conconsecuencias seguramente fatales es evitado mediante una oportuna y habilísima maniobra de los operadores de la lancha que lo jala. La diva, a bordo, grita y llora de alegría comiéndose a besos a los salvadores de su galán, los hermanos Ángel y Feyo Herrera y Jaime Escobar. Festejando a sus héroes con pura tecaila, Ursula aceptará el pedido de Jaime de una entrevista exclusiva para su hermano Arturo Escobar, cronista de sociales del diario Trópico. Reproducida más tarde en Últimas Noticias de Excélsior.