EL-SUR

Martes 07 de Diciembre de 2021

Guerrero, México

Opinión

Alcaldes de Acapulco (XXXIV)

Divas en Acapulco

Anituy Rebolledo Ayerdi

Junio 17, 2021

(Primera de tres partes)

 

¡Divina, divina!

Fue una noche decimonónica cuando se escuchó por primera vez el grito enfervorecido de ¡divina, divina, divina! para premiar la actuación de Angélica Catalini en el papel de Susana de las Bodas de Fígaro, de Mozart. Un grito que a partir de entonces se extenderá como entusiasta ovación en las capitales operísticas del mundo. El de divina será, en otro sentido, un grito de libertad para las mujeres en un medio absolutamente machista. Más tarde Hollywood se apropia del término y lo apocopa para dedicarse a la producción de las más grandes divas de la cinematografía.

Diva:

El significado de Diva está estrechamente relacionado con el de prima donna. Mujer famosa y exitosa que es muy atractiva y de moda, especialmente artista de cine, atractiva y exitosa, una celebridad. Diva también puede referirse a una mujer, especialmente en el mundo del espectáculo, con una reputación de temperamental, exigente. Despectivo: engreída y creída de sí misma.

María Félix

Inspiradora del lariano “acuérdate de Acapulco”, la canción emblemática del puerto, María de los Ángeles Félix Güereña, la más grande diva del cine mexicano, visitó Acapulco por primera vez en 1945. Recién casada con el músico Agustín Lara disfrutará aquí de su luna de miel hospedados en el hotel Prado Américas, por cierto en huelga. No obstante, los trabajadores aceptarán atenderlos con gusto, pero únicamente a los dos. Por las noches, seguramente no se escuchará ninguna tonada del maestro, pero sí La Internacional. El bungalow ocupado por la pareja será llamado más tarde María Bonita y será vendido por los agentes de viajes como “ fetiche” para una matrimonio largo y feliz y no hay duda que cometieron fraude.
La pareja, dueña de tremendos egos en duelo permanente, se confundió con los acapulqueños sin ninguna prevención y nunca fueron molestados. No faltarán, por supuesto, lo requiebros para ella: “¡María, si te gustan los feos yo estoy más que el que traes”!; y los consejos para él: “Flaco, empáchate con ostiones!”.
Dos años más tarde, el matrimonio Lara-Félix hace agua y para evitar el naufragio el músico planea una nueva visita a Acapulco. Plan con maña, sin duda, del colmilludo falso jarocho. Se hospedan en el hotel Papagayo, en la playa de Hornos, con la atención privilegiada del propietario general Juan Andrew Almazán. Éste sorprende a la pareja poniendo a su disposición un lustroso piano de cola. “Lo he mando a traer a la Ciudad de México por si el maestro deseara desentumirse los dedos”. Lara se sienta ante el teclado y lo recorre, ¡que casualidad!, con las notas iniciales de María Bonita. Por la noche hará la ofrenda musical a su dama pero la dama era más cabrona que bonita ¡Te fuiste, Agustín!

Mary Pickford

Hollywood crea en Mary Pickford el arquetipo de la muchacha pobre pero honrada, decente e ingenua, por supuesto. Su contraparte será Theda Bara, una pueblerina de Cincinatti que personificará en la pantalla “a la mujer más perversa del mundo”. Será ella la primera diva vamp del cine. Sus películas: Safo, Salomé y Cleopatra.
Pola Negri, por su parte, importada de Polonia, será “la mujer que paga y hace pagar a los hombre” El público estará ávido de sus papeles eróticos de diva vamp, pero también de sus intensos romances reales con media docena de directores y actores. Seguramente se exageraba al anotarse en su record amoroso un affaire con el propio Adolfo Hitler. La polaca sucumbirá ante el cine sonoro por su fuerte acento polaco.

Mirna Loy

La hermosa morena Mirna Loy no tendrá problemas con esa transición haciendo la primera cinta sonora, El cantante de Jazz, con Al Jolson, para alcanzar la cima en los años 1930. Mirna protagonizará dramas y comedias musicales de gran éxito; 14 de ellas llevando como pareja a William Powel. Para 1938 es declarada Reina de Hollywood luego de hacer la femme fatale de Clark Gable.
Mirna fue sin duda una de las primeras divas del cine jolibudense en Acapulco. Hospedada en los bungalows Papagayo, del general Juan Andrew Almazán, asistía todas las tardes a la playa de Hornos. Su piel canela, como la cantada por Bobby Capó, no destacaba del resto de las bañistas, aunque sí llamaba la atención por estar tocada con un sombrero calentano, obsequio de Salvador Chava Añorve, bartender de la hospedería, el primer cantinero así llamado en el puerto.
El propio Chava había sorprendid a la actriz con una bebida bautizada con el nombre de su paisana Mary Pickford (ron claro, jugo de piña, granadina, marrasquino, todo batido con hielo frappé, el vaso adornado con una cáscara de limón en espiral). Homenaje del ometepecano a la chaparrita de metro y medio llamada La Novia de América, ganadora del Oscar en 1939.
Mirna, tenida por los productores como “exótica” por el color de su piel, exigirá entonces a su amigo un coctel con su nombre. Este la complace al momento con el coctail Mirna Loy , cuya base es el licor favorito de ella, la ginebra. La diva agradecida planta un sonoro beso en la mejilla de un Chava más colorado que el carmesí del labial. Luego lo imprimirá en una servilleta a la que añade su autógrafo. Servilleta que ondeará como estandarte triunfal en la cantina de Chava, siempre en espera de la pregunta sobre su significado.

Dolores del Río

La actriz Dolores del Río llega a Acapulco con su compañero Lewis Riley, productor de teatro neoyorquino, con quien más tarde contraerá matrimonio aquí mismo. Viene invitado por empresarios locales para analizar la posibilidad de impulsar el yatismo en el puerto. Son el tejano Albert Pullen, y el alemán Wolf Schoemborg, fraccionadores del puerto, particularmente de la península de Las Playas.
Dolores del Río será la encargada de colocar la primera piedra de un proyectado club de yates y más tarde la encargada de cortar el listón inaugural de las instalaciones en Playa Larga. El calendario marca el 19 de diciembre de 1955 y a partir de entonces vendrán las regatas nacionales e internacionales que colocarán a Acapulco en el mapa universal de los deportes náutico. Entre ellas las Newport Beach-Acapulco y la San Diego-Acapulco.
Todas las regatas terminaban con una lunada en la playa Pichilingue y en ellas el mayor atractivo era el treasure hunt. Consistía en la búsqueda de “tesoros” enterrados a lo largo de toda la playa y cuyo mapa de localización se entregaba a los asistentes. Los tesoros consistían exclusivamente en botellas de tequila de un litro, no habiendo quedado nunca ninguna por descubrir y, but of course, sin consumir.

Ella

A Lola le apenaba cuando alguien, en reunión de amigos, recordaba opiniones de divas y celebridades en torno a su belleza. Por ejemplo, la de la actriz y cantante Marlene Dietrich (1901-1992), germana nacionalizada estadunidense, hoy considerada “la novena mejor estrella todos los tiempos”. La intérprete de la canción Lili Marlene que durante la Segunda Guerrera Mundial hizo llorar a soldados de todos los bandos, consideraba a la mexicana como “la mujer más bella de Hollywood”.
Otra voz jolibudense afirmaba que la duranguense tenía mejores piernas que la propia Dietrich, El Angel Azul y una más afirmaba que los pómulos de Lola eran más bellos que los de la divina Greta Garbo. Finalmente, la modista italiana Elsa Schiaparelli, rival de Coco Chanel, quien decía: “He visto a muchas mujeres hermosas en mi tienda, pero a ninguna tan completa como Dolores del Río”.
Y una opinión muy particular y sorprendente, la de Rebeca Welles, hija de Orson Welles y Rita Haywoorth: “Mi padre consideró a Dolores del Río el gran amor de su vida, ella es una leyenda viviente en la historia de mi familia”.
Cuando Welles llega a Acapulco en 1947 para filmar su película La dama de Sanghai, estelarizada por Rita Hayworth, pregunta por Dolores, con la que había estado casado cuatro años. Ella se escabulle. Y no era para menos, opinarán entonces mujeres de La Playa. “El cabrón mofletudo la había abandonado por ser mexicana para “jullirse” con la “puritana” Rita ( sin la “r” ni la “i” , advertían aquellas). Será cuestión de días para que las mimas voces estallen con un ¡Dios es grande!, cuando se enteren de que aquí mismo Rita, la puritana, se había “jullido” a España con el músico suizo- acapulqueño Teddy Stauffer.
Concha Hudson , quien convivio con la diva, asegura que Lola le entraba bien y bonito a los mejillones, la langosta y al agua de coco, desmintiendo así la leyenda en torno a su rígida alimentación para conservar línea y belleza. Legendaria leyenda que la hacía comer únicamente pétalos de orquídeas y dormir 16 horas diarias. (Del Acapulco de antes).