EL-SUR

Miércoles 12 de Junio de 2024

Guerrero, México

Opinión

Donald Trump vuelve a hacer de las suyas en América Latina

Gaspard Estrada

Diciembre 04, 2019

 

El pasado lunes, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a usar su plataforma favorita: Twitter. Al hacerlo, provocó de nueva cuenta una crisis política, diplomática y económica, esta vez con dos de sus principales aliados en América del Sur: los presidentes Mauricio Macri de Argentina y Jair Bolsonaro de Brasil. Si bien este hecho no constituye una novedad –Trump ha atacado a sus aliados más cercanos desde que asumió la presidencia de los Estados Unidos, a principios de 2017– es reveladora del estado de ánimo imperante dentro de la Casa Blanca a raíz de la apertura del proceso de destitución por parte de la cámara de representantes, controlada por los demócratas. Frente a la acumulación de elementos capaces de inculpar personalmente a Donald Trump por tráfico de influencia, en el caso de los negocios en Ucrania del hijo de Joseph Biden, precandidato demócrata a la presidencia la reacción del jefe de Estado de los Estados Unidos ha sido redoblar la apuesta, maximizando la tensión en el plano internacional. Las guerras comerciales con China y la Unión Europea, que parecían comenzar a disiparse ante la caída progresiva del crecimiento económico estadounidense, volvieron al orden del día en las últimas semanas. Pero esta vez el ataque fue hacia Sudamérica.
En Argentina y Brasil, este anuncio intempestivo vía las redes sociales provocó una reacción de perplejidad. Pero Trump consideró el regreso del impuesto al acero, suspendido desde junio de 2018, como un castigo a “la devaluación masiva” del peso y del real, que llevan este año una pérdida de su valor del 60% y el 20%, respectivamente. Para el presidente estadounidense, Argentina y Brasil se aprovechan de la fortaleza del dólar para ganar en competitividad y castigar así a los agricultores de Estados Unidos. Para Argentina, los aranceles suponen un duro regalo de despedida de Trump a Mauricio Macri, a quien consideró casi un amigo personal. En Brasil, el presidente Jair Bolsonaro dijo que hablará con Trump, si hace falta, porque tiene “canal abierto con él”. Brasil y Argentina lograron el año pasado quedar fuera de la lista de países castigados por los aranceles al acero y el aluminio, decretados por Trump como parte de su guerra comercial con China. Fue crucial la buena sintonía entre los presidentes, en momentos en que Washington estaba especialmente preocupado por la influencia regional china en el cono sur. Pero las economías de los socios del Mercosur no tuvieron un buen 2019.
En el caso argentino, el peso se derrumbó frente al dólar y este año la inflación rondará el 60%, pese a la ayuda de 57 mil millones de dólares que Macri recibió desde el FMI, previa autorización de Washington. Las exportaciones de acero y, sobre todo, aluminio representan para Argentina unos 700 millones de dólares de ingresos al año. Y Estados Unidos es su principal cliente. El real brasileño, en tanto, superó la semana pasada la barrera de los 4 reales por dólar, hasta el récord histórico de 4.27 reales. La moneda brasileña está presionada por una combinación de factores, como la guerra comercial entre Estados Unidos y China, las protestas en países vecinos, y la llegada del peronista Alberto Fernández al poder en Argentina. La declaración del ministro de Economía, Paulo Guedes, quien dijo que no estaba preocupado por la devaluación, asustó aún más a los inversionistas. Y si bien Brasil no exporta tanto acero a Estados Unidos en comparación con Argentina, la señal política enviada desde Washington es pésima, sobre todo después de la traición de Trump a su “aliado” Jair Bolsonaro en la disputa para que Brasil entre en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). De tal manera que de nueva cuenta, como lo hizo con la Unión Europea, el ex aliado preferencial de Estados Unidos en el mundo, como lo hizo con el pueblo kurdo, al que traicionó después de que estos últimos se pelearan contra los grupos terroristas en Siria, Trump no tiene problema en traicionar a sus dos principales aliados en América Latina. Y apenas estamos comenzando la carrera por la presidencia. Habrá que estar preparados para lo peor durante la elección presidencial venida en Estados Unidos.

* Director Ejecutivo del Obser-vatorio Político de América Latina y el Caribe (OPALC), con sede en París.

Twitter: @Gaspard_Estrada