Gaspard Estrada
Enero 08, 2025
El pasado domingo marcó el inicio de la campaña electoral oficial en Ecuador, durante la cual se elegirán a los próximos presidentes y vicepresidentes, así como a los nuevos congresistas de ese país andino, a principios del mes de febrero. Estas elecciones se llevarán a cabo en un contexto de fuerte polarización política y social, tan solo un año después de la dimisión anticipada del ex presidente Guillermo Lasso. Este último había perdido las condiciones políticas para seguir gobernando su país, tras la explosión de la violencia desatada por los cárteles de la droga y la falta de respaldo del Congreso, controlado principalmente por las fuerzas políticas ligadas al movimiento Revolución Ciudadana, del ex presidente Rafael Correa.
Tras una elección presidencial anticipada, el joven empresario Daniel Noboa, hijo del político y empresario Álvaro Noboa, logró vencer en la segunda vuelta a la candidata del Correísmo, la ex ministra Luiza González, por un estrecho margen, con la promesa de “pacificar” a Ecuador, y de restablecer el crecimiento económico. Si bien durante los primeros meses de su mandato, el jefe del Ejecutivo logró disminuir considerablemente el número de homicidios, con el paso del tiempo los carteles que operan en ese país volvieron a hacer uso de la violencia, provocando un aumento paulatino de la delincuencia organizada. Por otro lado, el cambio climático ha provocado un incremento de los índices de sequía en el país, lo que se ha traducido en una caída sustancial de la producción de electricidad de las presas hidroeléctricas, que constituyen la principal fuente de abastecimiento del país. Por ello, se han multiplicado los cortes intempestivos de energía en las principales ciudades del país, contribuyendo a afectar sustancialmente las actividades económicas.
La suma de estas crisis, ya sea en materia política, económica o de seguridad, ha provocado una caída sustentada de la popularidad del presidente Daniel Noboa. Si en enero de 2024, sus índices de aprobación rebasaban el 80 por ciento, a finales del año pasado, menos de la mitad de los ecuatorianos seguían confiando en su gobierno. Esto tuvo una traducción político-electoral en el sentido que las posibilidades de reelección de Noboa han disminuido significativamente, al punto que la disputa electoral se encuentra actualmente en un empate técnico frente a su contrincante Luiza González, que de nueva cuenta representa al movimiento del expresidente Rafael Correa.
Según la ley electoral ecuatoriana (llamado el Código de la Democracia), si un agente público postula a su reelección, este último tiene que pedir licencia de su cargo. En este caso, Noboa tendría que dejar su puesto de Presidente, para que lo ocupe su vicepresidenta Verónica Abad. Sin embargo, esta última se ha convertido en contrincante del actual jefe del ejecutivo. En un momento en el que la disputa electoral se encuentra empatada, un apoyo de Abad desde la Presidencia de la República al proyecto político de Luiza González podría inclinar la balanza en favor de la oposición correísta. Esto se transformó en una crisis política, tras el anuncio de Daniel Noboa de no pedir licencia de su cargo para competir por su reelección.
Según los defensores de Noboa, el argumento jurídico que respalda esta negativa se ampara en el hecho que Noboa “no se estaría postulando a una reelección porque fue elegido, dentro de un proceso extraordinario (para completar el periodo del expresidente Guillermo Lasso)”. Esto ha sido rebatido por Verónica Abad, que está decidida a asumir la Presidencia de la República de aquí al día de la elección. Esto, a pesar de que Noboa ha intentado despojar a Abad de su título de vicepresidenta, al designarla en diciembre pasado como consejera en la Embajada de Ecuador en Turquía, para obligarla a salir del país, cosa que no ocurrió. Como consecuencia, Noboa consideró que Abad incurrió en una “ausencia temporal” de su cargo y la apartó de éste, aunque esto sigue debatido por la Justicia. Sin duda, la respuesta que dé el poder judicial a este embrollo jurídico-político tendrá un impacto considerable en el futuro político de Ecuador.
* Miembro de la Unidad del Sur Global de la London School of Economics.
X: @Gaspard_Estrada