EL-SUR

Miércoles 19 de Enero de 2022

Guerrero, México

Opinión

EDITORIAL :Mandato por un cambio democrático y de contenido popular

EDITORIAL

Octubre 15, 2021

Desde hoy, por primera vez en la historia, Guerrero será gobernado por una mujer. Y por primera vez también un gobierno de la izquierda dirigirá las instituciones públicas de la entidad. Feliz coincidencia que se hayan alineado las circunstancias para que el estado más pobre del país, con una larga tradición de lucha de sus habitantes, sea gobernado naturalmente por la izquierda, y que a ésta –en medio del machismo imperante– la represente una mujer.
Cierto que Evelyn Salgado Pineda fue primero candidata, y ahora gobernadora, porque los organismos electorales con asiento en la Ciudad de México le arrebataron la candidatura a su padre, el senador Félix Salgado Macedonio. Fue esa la desembocadura de una desmesurada campaña mediática cuyo objetivo nunca fue reivindicar los derechos de las mujeres, ni tampoco castigar prácticas ilegales de financiamiento de las precampañas, sino impedir que el partido que llevaba todas las ventajas en las encuestas estuviera representado por un político de izquierda que siempre combatió al caciquismo en Guerrero y fue un firme opositor de todos los presidentes de la República del periodo neoliberal, de Carlos Salinas de Gortari a Enrique Peña Nieto.
La candidatura de Evelyn Salgado Pineda fue una salida inteligente ante el golpe de los poderes fácticos. Ganó las elecciones tras apenas unas semanas de campaña y se impuso al candidato de la alianza PRI-PRD que contaba con el apoyo visible de tres ex gobernadores vigentes en la lucha política del estado y del país.
El periodo de gobierno del priista Héctor Astudillo terminó en medio de movilizaciones de trabajadores al servicio del Estado por demandas salariales y laborales no atendidas. Pero también se fue sin ningún escándalo de corrupción a cuestas; ni tampoco dejó como estigma de autoritarismo algún acto de represión al movimiento social, ni mucho menos a sus opositores políticos, señaladamente los del partido Morena, con quienes mantuvo una relación fluida alimentada sobre todo por la buena relación que el gobernador saliente mantuvo con el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador.
No obstante, se impuso la voluntad de cambio del electorado guerrerense y llevó al gobierno a una mujer, joven y educada en el entorno de las luchas democráticas por la defensa del voto libre y contra el dominio del PRI que han marcado al estado desde el movimiento cardenista de 1988.
La responsabilidad de la nueva gobernadora y de los políticos que la acompañan es muy grande, como son inmensos los desafíos que tienen enfrente.
Aunque ha disminuido, la violencia asociada al crimen organizado continúa y según todas las encuestas sigue siendo la principal preocupación de la sociedad guerrerense. Grandes extensiones del territorio suriano están controladas por algún grupo delictivo que impone su ley en las más diversas actividades de la vida cotidiana.
Somos el segundo estado con más pobreza en el país, el segundo con más carencias en salud y el quinto en rezago educativo. Estamos muy arriba de la media nacional en trabajo informal y se sufre una aguda caída en las participaciones federales producto de la crisis económica que trajo la pandemia, lo que es un dato muy grave para un estado en el cual las finanzas públicas dependen en un 96 por ciento de los recursos que envía la federación.
El presidente López Obrador arriesgó un gran capital político al salir en defensa de Félix Salgado Macedonio cuando éste enfrentaba la ofensiva mediática para descarrilar su candidatura. Y ha manifestado recientemente que el nuevo gobierno de Guerrero contará con todo el apoyo del gobierno de la República.
Se espera por eso que no dejará sola a la flamante gobernadora y a su equipo y que, juntos, respetando las competencias de cada ámbito de gobierno, elaboren una estrategia para contener a los grupos violentos y para mejorar todos los indicadores que mantienen a Guerrero en los últimos eslabones del desarrollo nacional.
Se espera asimismo que contribuyan ambos a alcanzar la verdad y la justicia en esa llaga abierta que es el caso de los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos, para que una tragedia como ésa no se repita nunca jamás.
De parte del gobierno que hoy se estrena se espera oficio político, capacidad administrativa y un manejo escrupuloso de los recursos que ponen a su disposición los ciudadanos.
Por su talante de izquierda, se espera asimismo un gobierno de puertas abiertas al pueblo, de no represión a los movimientos sociales, de respeto a los derechos humanos y a la libertad de expresión y prensa; de promoción de los derechos de las mujeres y de los indígenas; y de diálogo con todos los sectores de la sociedad.
Debe aprovecharse el bono democrático otorgado por la mayoría de los ciudadanos guerrerenses, y el carisma de la nueva gobernadora para convencer a empresarios del estado y del país de que contribuyan con el desarrollo de la comunidad en la que hacen sus negocios para sacar a Guerrero de la pobreza y para contener, y más adelante erradicar, la violencia criminal que descompone todos los ámbitos de la vida en sociedad.
Deseamos desde estas páginas éxito al gobierno que se estrena hoy y al que acompañaremos ofreciendo a nuestros lectores la información más precisa de sus actividades, y haciendo la crítica puntual cuando se desvíe del mandato de cambio democrático y de contenido popular que le confirieron los electores.