EL-SUR

Miércoles 12 de Junio de 2024

Guerrero, México

Opinión

Eduardo Sacheri y la esencia de la vida

Adán Ramírez Serret

Agosto 20, 2021

 

Eduardo Sacheri (Buenos Aires, 1967) me recuerda el impulso de los grandes libros gracias a los cuales me quise dedicar a este oficio de pasarme el día entero leyendo: la sensación de que, en una novela, se encuentra el sentido de la vida, y que sin ella, la existencia no tiene sentido.
Se pueden apreciar muchas cosas en un libro, la originalidad, el estilo de la escritura, la profundidad de sus personajes, etcétera. Pero hay escritores que logran hacer historias entrañables. Así, cada una de las historias que leemos en sus libros se vuelvan parte de nuestra propia vida.
De Sacheri, por ejemplo, siempre recuerdo dos novelas, La noche de la usina y, sobre todo, como una parte de mi vida sentimental, Ser feliz era esto. Sus historias están arraigadas hasta los huesos en la idiosincrasia argentina, y, sobre todo, en la “porteña”: aquella especie particular que habita Buenos Aires y el Gran Buenos Aires. Algo así como el “chilango” que vive la Ciudad y el Estado de México.
Su más reciente entrega, El funcionamiento general del mundo, no demerita en absoluto las obras anteriores de Sacheri, y, más bien, recuerda desde las primeras páginas, la razón por la cual se trata de un autor tan entrañable.
La novela comienza con un padre y sus hijos adolescentes a quienes debe llevar de fin de semana a las hermosas y caudalosas cataratas de Iguazú; pero, poco antes, se entera de que una mujer muy importante en su vida acaba de morir al otro extremo del país, al sur, cerca de la Patagonia, a poco más o poco menos, dos mil kilómetros. El padre, Federico –divorciado, claro, de su esposa y con una pésima relación con sus hijos adolescentes– intenta cancelar el viaje y dejarlos con su ex esposa quien, naturalmente, se niega de manera rotunda, pues ya tiene planes, pues es su fin de semana libre.
Por lo tanto, luego de buscar de manera exhaustiva un vuelo a la Patagonia, aquel trío debe viajar los dos mil kilómetros hacia el sur. Así que ahí van, dos adolescentes que se insultan cada que cruzan dos palabras con un padre al que desconocen tanto, como él a ellos.
Eduardo Sacheri saltó a la fama porque una de sus novelas –La pregunta de sus ojos–, fue llevada al cine como El secreto de sus ojos, que se llevó el Oscar a Mejor Película Extranjera. El guión estuvo a cargo del director José Campanella y del propio Sacheri. Esto es sumamente importante, porque sabe plantear los escenarios perfectos para contar una historia, con el talento suficiente para hacerla interesante. Así que, en su más reciente novela, Candela y Joel, dos adolescentes, van con su padre, Federico, en un viaje de dos mil kilómetros, en donde el padre les debe contar la historia de la mujer que acaba de morir y la razón por la que no puede faltar a su entierro. El escenario perfecto: road movie y novela de formación, y las dos las logra.
El padre comienza por decirles que no es aquello que piensan, no tuvo ningún romance con su profesora, sino que los une el futbol. Comienza a contarles que esta profesora de dibujo les cambió la vida a un grupo de jóvenes que eran los rechazados del equipo de futbol del torneo de la secundaria, y que decidieron inscribirse, gracias al impulso de aquella maestra de dibujo, a quien en 1983, para sorpresa de todos, no sólo le gustaba el futbol, sino que sabía mucho.
El funcionamiento general del mundo se adentra en la historia de formación de Federico, quien vive con su abuelo y su madre, quienes lo golpean e ignoran –en ese orden– y no tiene otra cosa en la vida que el futbol y los amigos con quienes juega. Y es gracias a esta maestra de dibujo que se interesa en ellos, que tiene la posibilidad, a través del futbol, de descubrir el sentido de la vida, pues la maestra no solamente los alienta y dirige con precisión, también platica con él sobre la vida, utilizando el futbol como metáfora. La maestra le pregunta, “¿cómo se llama cuando tenés una división con varios componentes y tachas de arriba y tachas de abajo… –¿Simplificación?”, responde el alumno, “Jugar” futbol, le responde la maestra, “es como hacer eso. Simplificar. Eliminar cosas que no necesitás, pero no para encontrar un resultado. En este caso, es más para intentar encontrar lo esencial. Simplificar para eso”.
Sacheri tiene el talento de contar historias sencillas para narrar lo esencial: la soledad, el amor y la nostalgia, al alcance de todos, pues no se encuentran en otro lado que en la familia, las relaciones sentimentales, y por supuesto, en el futbol. Toca en cada una de sus novelas, la esencia de la vida.
Eduardo Sacheri, El funcionamiento general del mundo, Ciudad de México, Alfaguara, 2021. 528 páginas.