EL-SUR

Lunes 24 de Junio de 2024

Guerrero, México

Opinión

El 2023 improbable

Silber Meza

Diciembre 23, 2022

No es una carta a Santa ni a los Reyes Magos, es más bien un deseo al aire.
El México que puede ser versus el México que probablemente será. Una misiva desde el pesimismo que la realidad nos avienta diariamente en el rostro.
Deseo que en el 2023 los índices de violencia bajen en verdad. No porque no hayan disminuido en absoluto, sino porque la caída ha sido apenas perceptible. Los grupos delictivos ora secuestran militares, ora amedrentan poblados, ora cuelgan y torturan enemigos, ora inyectan dinero a campañas, ora deforestan zonas verdes enteras, ora determinan el precio del huevo, del pollo, de la tortilla.
Ojalá que la Guardia Nacional sea verdaderamente civil, que no extorsione a personas en carreteras y que en verdad emprenda una campaña contra la corrupción interna; que respete los derechos humanos.
Este 2023 espero que Andrés Manuel López Obrador pare su campaña contra periodistas y medios de información que no son de su agrado. Desde hace muchos años a la prensa la atacan los grupos criminales, los políticos locales y los dueños de capitales molestos porque se tocan sus intereses, pero nunca como ahora habíamos visto que un presidente de la República desprestigiara al periodismo y a los periodistas como lo hace el actual. Lo hace con todos aquellos que no son de su agrado, ese es el único criterio, no la calidad del trabajo periodístico.
Cada año es una nueva oportunidad para cambiar y mejorar, por eso quisiera que el sistema de salud mexicano mejorara en verdad; que sea como el de Noruega o Dinamarca. Que no falten medicinas para las personas con cáncer, con diabetes o cualquier enfermedad crónica; que no esperes meses para una cirugía; que inviertan en las instalaciones, que crezca la cobertura de salud y que llegue la calidad de servicio a las zonas más pobres del país.
Es un buen momento para dar un golpe de timón, que el ambiente político deje de estar tan polarizado. Sé que hay personas que creen que es buena la polarización porque se piensa que trae consigo politización, pero en los ambientes crispados sólo ganan los polarizadores –tanto AMLO y proAMLOs, como los antiAMLOs–, ellos son los que sacan tajadas y los demás quedamos en medio. Hoy en día los que tienen visiones centristas, mesuradas, quedan fuera del espectro: se impone la antorcha.
Es una época ideal para que los partidos políticos dejen atrás la historia de corrupción y cochinadas que acostumbran: que Alito Moreno no se reelija a la mala como lo está haciendo, que Marko Cortés deje de ser opositor ciego, y que Mario Delgado abandone la sumisión al poder presidencial y le dé independencia-transparencia a un partido que no tiene brújula que no apunte a López Obrador.
Qué mejor que los gobernadores se conviertan en demócratas reales y paren ya de sentirse y actuar como virreyes. Hace unos años, cuando Vicente Fox llegó a la presidencia, empezamos a hablar del enorme poder que tenían los gobernadores ante un presidente no priista. En realidad ese poder continuó, incluso ahora con López Obrador. Los mandatarios estatales comprendieron la nueva dinámica: llevarla bien con el presidente, apoyarlo en el discurso, con una que otra iniciativa de ley, y a cambio el presidente los deja hacer y deshacer en sus estados, e incluso los apoya con recursos y en momentos críticos, como ha sucedido con Samuel García y Enrique Alfaro.
El próximo año sería bueno que el sistema de transparencia mejorara, que el Instituto Nacional de Transparencia deje de mediar entre los derechos de los ciudadanos y la política, y se aplique a garantizar el acceso a la información pública.
También estaría bien que el país inicie un verdadero combate a la corrupción. Desgraciadamente se ha quedado en humo. En nada. El presidente prometió acabar con la corrupción, no solo disminuirla, pero ha sido una broma de mal gusto. López Obrador apostó su estrategia anticorrupción a su figura, a su voluntad, pero eso no fue suficiente; se quedó muy corto. Siempre fue mucho mejor opción apostarle a que se consolidara el Sistema Nacional Anticorrupción. Aunque tiene defectos mejorables, proponía empoderar a la ciudadanía y atacar el problema de forma sistemática. Nada de esto le gustó al presidente.
¿Cuántos de estos deseos cree usted que se conviertan en realidad?
Feliz 2023 improbable.