EL-SUR

Sábado 22 de Enero de 2022

Guerrero, México

Opinión

El abandono de la Sierra, ¿hasta cuándo?

Jesús Mendoza Zaragoza

Marzo 01, 2021

Extremadamente mal continúa la región de la Sierra de Guerrero. Desde hace décadas se le han negado los beneficios a los que tienen derecho los pueblos que la habitan, que aún no pueden visualizar que cambien las cosas ni a corto ni a mediano plazo. Simplemente sobreviven los que aún están vivos porque no tienen otra opción. El abandono es una de las grandes explicaciones de sus males, los añejos y los nuevos. La inhóspita orografía de esa región está llena de riquezas que hasta hoy no han contribuido, de manera sustancial, a mejorar las condiciones de vida de sus habitantes, pero también ha dado pie a su aislamiento.
En el pasado, dadas esas condiciones de aislamiento, muchos de sus pueblos tuvieron que recurrir al cultivo de las drogas para sobrevivir, lo que acarreó una serie de males que se han enquistado en la región. La cultura del narco penetró en la conciencia de un segmento importante de la población y en el estilo de vida de la gente. Han estado, por ello, pagando un precio muy alto al permitir que las dinámicas criminales del narcotráfico se hayan adueñado a la mala de sus territorios, de sus patrimonios y de sus vidas.
Hoy por hoy, es territorio entregado a los buitres de la delincuencia organizada. A diario escuchamos noticias de asesinatos, de extorsiones, de saqueos, de desplazamientos forzados, de conflictos entre bandas criminales que utilizan a los pueblos como carne de cañón. Y también van apareciendo las relaciones oscuras con grupos delincuenciales de autoridades de las más diversas, las cuales por omisiones o por acciones, por presiones o por conveniencias, no cumplen sus obligaciones. En suma, el Estado es el gran ausente y la delincuencia ha llenado ese espacio de poder.
Por eso, ahora yo desearía conocer las razones de las autoridades estatales y federales que tienen que tomar las decisiones en torno a este abandono abrumador al que están condenados la mayoría de los pueblos de la Sierra. ¿Serán compromisos muy puntuales con alguno de los grupos de la delincuencia organizada que deambulan a lo largo y ancho de la Sierra? ¿Serán intereses externos que hacen sus cálculos para apoderarse de los recursos naturales tan abundantes, los minerales y los forestales o, de plano, de las drogas mismas? ¿O será el miedo a meter las manos donde abundan los riesgos? ¿O es la simple indiferencia ante los graves sufrimientos que abundan en la región? ¿O simplemente no han llegado los tiempos políticos para hacerlo? En fin, ¿cuántos años hay que esperar para que la Cuarta Transformación se haga presente en esos territorios en los que gobierna la delincuencia que se ha adueñado de vidas y de haciendas? ¿Acaso no nos damos cuenta que abandonar a una región va en detrimento de todas las demás regiones?
En el año 2015, el entonces gobernador interino de Guerrero, Rogelio Ortega Martínez firmó un decreto para la creación de la octava región económica en el estado de Guerrero, decreto que se enviaría al Congreso local, pero al parecer aún no ha llegado. Dicha octava región se denominaría La Sierra y tendría la finalidad de promover un desarrollo adecuado a las condiciones propias de los pueblos como una unidad económica. Este es un precedente que ha quedado en el aire y bien podría ser un respaldo institucional para superar el abandono.
La Sierra necesita de un proyecto integral que implica muchas cosas. Unas más fundamentales que otras. ¿Acaso no es viable una carretera de buena calidad que vaya bordeando todo el Filo Mayor, que abra opciones para la producción, para el comercio y, sobre todo, para la educación y para los servicios de salud? Esta obra ayudaría a ir recuperando los territorios que ahora controla la delincuencia organizada y a ir creando una infraestructura de seguridad, tan necesaria para el desarrollo económico y social de la región.
¿O no es lo políticamente correcto?