EL-SUR

Sábado 19 de Junio de 2021

Guerrero, México

Opinión

El acierto de Margarita

Jorge Camacho Peñaloza

Noviembre 17, 2017

Cada acierto nos trae un enemigo. Para ser popular hay que ser mediocre. Óscar Wilde.

Como en toda República de la opinión pública, aprovecho la de mi estimado Sergio Sarmiento para opinar que, contrario de lo que sostiene, la decisión de Margarita y de quienes seguimos sus pasos de dejar el PAN, no fue un error, fue un todo un acierto. Todo depende del color del cristal por el que se mira.
Porque suponiendo sin conceder que Margarita no hubiera renunciado al PAN, por donde se le busque, su dirigente no iba a permitir que ella fuera la candidata del PAN a la Presidencia de la República y tampoco del Frente Ciudadano, porque tanto Ricardo Anaya como Alejandra Barrales urdieron el plan de crear el frente para apoyándose mutuamente quedarse con las candidaturas de los partidos que dirigen a la Presidencia de la República y al gobierno de la Ciudad de México, respectivamente, con el apoyo del dirigente de Movimiento Ciudadano, a cambio de algo seguramente, digo suponiendo sin conceder.
De tal suerte que la de Margarita Zavala fue una decisión más congruente con sus principios democráticos, de política abierta y trasparente, que con cálculos porque éstos se hacen más para hacerse, ejercer y mantener el poder, y siendo así no hay decisiones equivocadas o erróneas, sino convicciones que buscan, al igual que millones de mexicanos, engrandecer y transformar al país y no objetivos personales a partir de cálculos personales.
En efecto la política es de cálculos y desde esta perspectiva la del cálculo del poder, Margarita no hubiera cometido el error y se hubiera quedado para aceptar un escaño en el Senado, una curul en la cámara, una secretaría en el gobierno federal o hasta la dirigencia nacional del PAN y hubiera apoyado a Ricardo Anaya y a Alejandra Barrales y todos felices y certeros.
Pero no, porque esencialmente la política también se hace a partir de principios y convicciones, porque puede ser que el resultado de un cálculo de poder salga positivo pero fugaz, en cambio cuando se actúa debido a principios y convicciones el resultado puede ser más duradero. Y aquí lo que más pesó fue que se decidió no ser comparsas de cálculos del poder porque eso es lo que le ha estado haciendo daño al país, y lo que este necesita es dejar de ver la política como la lucha por el poder y mejor hacerse del poder a partir de principios y convicciones, y eso no es un error, es una virtud.
Vuela vuela palomita y ve y dile: A toda la comarca que las ambiciones buscan engrandecer los intereses personales, en cambio las convicciones a las naciones. Que esa es la diferencia entre el error y la virtud, el primero puede ser el resultado de un mal cálculo, la segunda nunca se equivoca.