EL-SUR

Sábado 20 de Abril de 2024

Guerrero, México

Opinión

El arte de lo imposible

Silvestre Pacheco León

Noviembre 16, 2020

 

Si fuera verdad que la política es el arte de lo imposible como dice el ex gobernador Ángel Aguirre Rivero, estaríamos a punto de ver su propia figura encabezando la candidatura de los dos partidos en los que ha militado, intentando en su periplo por el mundo de la política completar un período de gobierno en su posible tercer intento, pues ganas, tiempo y dinero es lo que le sobra para dedicarlo a lo que parece ser su principal ocupación y pasión, la política.
Pero ni siquiera el ofrecimiento de cargos parece ser suficiente para conquistar tantas voluntades, comenzando con las bases de su propio partido donde aún quedan reductos de decoro al protestar contra lo que consideran una alianza antinatural con el PRI, partido al que algunos perredistas todavía ven como un adversario que ha contaminado la vida nacional con tanta corrupción y que en su tiempo los reprimió, encarceló y asesinó.
Pero en la lógica en que se desenvuelve la lucha del poder por el poder se ha impuesto el pragmatismo que da vigor a la idea de que ofreciendo cargos en el gobierno todos se pueden alinear ante la eventualidad de acceder al poder, sin importarles mucho la moral que para ellos es un árbol que da moras.
Y es que el razonamiento para equiparar las próximas elecciones con el momento que se vivió en el 2010 cobra realidad, pues recuérdese que en aquel año también fueron dos las coaliciones que se conformaron para disputar el poder permitiendo al PRD su acceso completo al gobierno que con Zeferino Torreblanca tuvo trato de apestado.
La coyuntura actual que da vigor a la jugada de Ángel Aguirre consiste en la posibilidad de que el PRI se beneficie de la ventaja que le da estar en el poder y que eso mismo suceda al nivel de los ayuntamientos donde se sabe que la mayoría no es afín a Morena y que ahí los dos partidos coaligados pueden refrendar sus triunfos y eventualmente sumar al PAN a ese escenario para alegría del panista taxqueño Efrén Parra Gómez que se podría reelegir con holgura.
Contrario a esa idea es que la coalición PRD-PRI no prospere por la dificultad de que tanto los priístas se nieguen a votar por Evodio como los perredistas a hacerlo por Añorve. Lo cierto es que al final esa coalición llegue desfondada al día de la elección en una fuga masiva de su electorado a favor de la otra coalición encabezada por Morena, pues en contrario a lo que sucedió hace diez años, hoy tenemos la aparición de Morena detentando la mayoría en el Congreso, gobernando la mayor ciudad del estado que concentra cerca de la mitad del electorado, y con siete de cada diez guerrerenses como potenciales votantes a su favor si tomamos en cuenta los beneficiarios directos que atiende el gobierno federal que también tienen un peso electoral incuestionable.
Pero en esta lógica de tener un polo que lo enfrente se le apuesta a que Morena se divida y haga pedazos con tantos grupos y aspirantes que han surgido sin tener la certeza de que al final se alinearán apoyando a quien se haga de la candidatura como casi todos lo han declarado cuando demandan un piso parejo para la disputa.
Creo que en este contexto se debe ver el asomo de la guerra sucia contra el principal contendiente de Morena, Félix Salgado Macedonio a quien se le acusa de abuso sexual en una nota publicada por el diario Milenio sin aparentes consecuencias legales en su contra, pero como dice André Manuel López Obrador, “acusa que lo que no mancha tizna”.
De todas formas creo que en poco tiempo se verá la eficacia del ex gobernador en su negociación para crear ese gran polo opositor a Morena con el riesgo de que en el lance él mismo se convierta en el enterrador del PRD para alegría, en primer lugar, de los propios priístas cuyo partido está ahora identificado por la mayoría de los mexicanos como el responsable de la peste de la corrupción que invadió y contaminó toda la vida pública. Un partido que se coludió con el PAN para saquear al país hasta niveles inimaginables mientras el PRD desaparece víctima de sus propios yerros.
Pero como la realidad es más compleja que los deseos, a veces ni los propios recursos que da el poder resultan suficientes para acomodarla a nuestra conveniencia, pues todos sabemos que mientras el caso de Ayotzinapa no se resuelva, el deslinde de Ángel Aguirre seguirá pendiente para todos los que gobernaron en el 2014 teniendo a la ciudad de Iguala como parte del área de su influencia, lo cual juega como limitante en todas las elucubraciones posibles sobre el futuro.
En la primera semana de haberse iniciado el proceso electoral para la elección de gobernador ya sabemos lo competido que será dicho cargo, pues las dos coaliciones determinarán el futuro gobierno, la del PRI-PRD y posiblemente el PAN, partido que ya dejó en manos de su representación local explorar las posibles alianzas, frente a la coalición que encabeza Morena con el PT y el PVEM.
Si bien el PRD es puntero en presentar a su candidato, el PRI aún está por definirlo mientras prosigue entre ambos la negociación para determinar el procedimiento que los dotará de una sola candidatura.
El PRD ha registrado previsoramente a un candidato propio para tener mayor margen de maniobra en la negociación con el PRI porque sabe que no le resultará fácil para éste adoptar a un perredista como su candidato cuando hoy detenta la gubernatura, pues lo más natural para ese partido sería que un candidato suyo encabezara la contienda, como se ha manejado en el PRD que será la negociación de las candidaturas para encabezar los ayuntamientos, no así la facilidad para que sus bases acepten sin regañadientes al candidato priísta.
Pero la idea de mantenerse en el poder ha sido un incentivo para los aspirantes de la candidatura dentro del PRI, por eso la lista del tricolor ha ido ampliándose, no mucho, para poderla manejar. Hasta la fecha se sabe de las aspiraciones públicas a la candidatura del senador Manuel Añorve Baños que perdió frente a su paisano Ángel Aguirre, que postuló elPRD, en el 2011; el jefe de los priístas en el Congreso local Héctor Apreza; y el ex presidente municipal de Chilpancingo, Mario Moreno quienes tendrán la tarea de levantar las preferencias electorales que tiene el gobierno actual.
Mientras que Morena parece ser el partido con más activos en pos de la candidatura con la presidenta de Acapulco Adela Román, el senador Félix Salgado Macedonio, el ex delegado del gobierno federal en Guerrero Pablo Amílcar Sandoval, el ex presidente municipal de Acapulco Alberto López Rosas, también el secretario general en el estado Marcial Rodríguez Saldaña, y ahora el diputado local Arturo Martínez Núñez, más la petista Beatriz Mojica y el ex presidente de Movimiento Ciudadano, Luis Walton Aburto, ambos candidatos a la gubernatura en las pasadas elecciones.
Como se ve, la lucha por el poder en tiempos de pandemia no cambia el fondo de lo que define a la política, salvo que ahora permite afirmar que la política lo puede todo.