EL-SUR

Viernes 19 de Abril de 2024

Guerrero, México

Opinión

El calor

Silvestre Pacheco León

Junio 26, 2023

 

 

El calor o la calor, dígase como se diga, porque de las dos formas significa lo mismo, no es una ola en tránsito como suelen describir los noticieros de radio y televisión, sino un hecho que ha llegado para quedarse entre nosotros, causando los estragos apocalípticos que veíamos lejanos.
El calor que se generaliza en 40 grados asusta a la población que mientras entiende las dimensiones del problema padece de sed porque en el mundo el agua escasea y las altas temperaturas la enferman y no hay indicios de que algo estén haciendo los que gobiernan a favor de la vida en el planeta.
¿Será que han previsto que todo terminará mal y por eso su preocupación es buscar otro lugar donde mudarse?
Porque solo simulan su preocupación por el calentamiento global, pero no hacen nada para atenuarlo. Se la pasan en convenciones y protocolos sin resultados favorables de los compromisos que firman. La industria continúa su ritmo contaminante y nadie pone el ejemplo ni la cordura para que se detenga.
Aunque literalmente nos estemos muriendo no hay ninguna medida drástica que se tome como ejemplo de lo que se debe hacer para detener el calor.
La mañosa información que se difunde en el mundo para quitar la responsabilidad de quien la tiene pone a la cabeza de la contaminación a los países petroleros del Medio Oriente, como si el petróleo que extraen los árabes fuera ajeno a las exigencias de los compradores.
Las potencias mundiales China, Estados Unidos, India, Japón, Rusia y Alemania que son las principales emisoras del CO2 a la atmósfera, un gas de carbono y oxígeno sin olor ni color, responsable del calentamiento global, quieren pasar inadvertidas frente al mundo, como si no fueran ellas las principales responsables del calentamiento global provocado por los combustibles fósiles empleados para la generación de la energía que se consume en las casas para alumbrar, enfriar y cocer los alimentos, y en las ciudades para mover el medio de transporte para llegar a los centros de trabajo y estudio.
Sin embargo y aunque la propaganda de los dueños del mundo nos ponga a los habitantes de la tierra en lo individual como los culpables de esa situación debemos hacer conciencia de que aún cambiando nuestros hábitos para ahorrar energía, eso dista mucho de ser la solución al problema del calentamiento que ya vivimos.
Si los humanos consumimos tanta energía que nos dan los combustibles, no somos los culpables de la situación crítica que estamos viviendo, sino del modo de pensar y de vivir que resulta de la ambición desmedida de quienes dirigen el mundo quienes pasando por encima del respeto al equilibrio ecológico que la naturaleza ha creado por sí misma, han explotado de tal manera esos bienes que en vez de proporcionar salud y bienestar a los habitantes del mundo, han agregado a esa inestabilidad por el desequilibrio ambiental la pobreza y extrema debilidad de la mayoría frente a una élite que acumuló una obscena riqueza que la ha envanecido pensando solo en su futuro. Por eso con los adelantos técnicos y científicos que controlan están buscando en el universo otros mundos habitables para mudarse, por eso no les importa que el planeta tierra se destruya.
A eso obedece su propaganda que nos hace creer en la idea de que el mundo se salvará si cuidamos más el agua ahorrando cuando nos bañamos y hasta cuando nos lavamos los dientes.
Nos hacen creer que el consumo excesivo de carbón y de petróleo es necesario para darnos una vida de placer y bienestar con el acceso a infinidad de aparatos eléctricos y electrónicos que la mayoría no posee ni conoce, mientras el parque vehicular crece, las carreteras se amplían porque cada vez la distancia crece del lugar donde viven los trabajadores a sus centros laborales. Hasta de la propia deformación de las ciudades que son ya inhabitables quieren culpar a los habitantes que son los que sufren el doble esfuerzo en el traslado diario de la casa al trabajo y de la casa a la escuela.
La necesidad de usar ventiladores eléctricos, aire acondicionado, refrigeradores y estufas de gas para cocer nuestros alimentos y un auto para transportarnos, todo eso es consecuencia del modelo consumista que domina la economía del mundo, pero el calentamiento que llegó para quedarse no se resolverá en las casas ni con el cambio de conducta de quienes poblamos la tierra, sino el modelo que han creado los mismos que habiendo contaminado el planeta ahora nos quieren abandonar.
Los riesgos para todos los terrícolas son de ese tipo, pero no tanto por culpa o descuido de las personas en su vida individual, sino por la carrera emprendida por las potencias mundiales que se disputan el control del mundo sin apenas tomar en cuenta el daño ambiental que provoca la industria de todo tipo.
Las potencias económicas, más allá de las corrientes ideológicas y los principios que dicen representar y defender, agotan los recursos naturales con el consecuente y natural desequilibrio ecológico, provocando el calentamiento global apenas imaginado por las mentes más pesimistas, mientras sobran quienes pretenden hacernos creer que los causantes del daño ambiental son los que desperdician agua al bañarse y lavarse los dientes, quienes no cuidan ni siembran árboles, los que tienen luces de más en sus casas.
No es para hacer escándalo pero el propio desabasto de hielo en las tiendas junto con las enfermedades diarreicas que se registran por miles en el estado (más de 10 mil según el informe de las autoridades sanitarias), mueven a pensar en una situación crítica que el gobierno debe prevenir.
La mayoría de la población ignora lo que es un golpe de calor pero muchos se exponen a sus consecuencias porque no se hidratan suficientemente durante el día tomando agua más de lo acostumbrado y evitando la exposición ante los rayos del sol por mucho tiempo.
Las consecuencias de un golpe de calor pueden referir dolor de cabeza y cansancio hasta causar la muerte por su impacto en el nivel neurológico, y daños al corazón y a los riñones, dicen los médicos.
Por fortuna para los mexicanos el actual gobierno se esfuerza en marcar la diferencia a nivel mundial con el diseño de una política ambiental que puede ser ejemplo a seguir por los demás países que quieran apartarse del destino manifiesto del modelo capitalista.
La divulgación que ha tenido el problema de la producción energética y la corrupción que la embargaba ha hecho conciencia en la importancia de que nuestra nación sea soberana e independiente en la producción de electricidad y de combustible porque eso garantizará el abasto para atender las necesidades en las casas y en nuestras ciudades para la movilidad.
Mientras tanto prestemos mayor atención al calor y confiemos en que el dios Tláloc sea generoso para calmar la sed y la calor con la lluvia.