EL-SUR

Sábado 04 de Julio de 2026

Guerrero, México

Opinión

El cambio climático hizo más probables los incendios en Los Ángeles

Octavio Klimek Alcaraz

Febrero 08, 2025

 

A principios de este año se produjeron varios incendios devastadores en el área metropolitana de Los Ángeles, California, que se cobraron 29 vidas y destruyeron más de 16 mil viviendas y otras edificaciones. A la fecha, los incendios no están completamente contenidos, así como la magnitud total de la destrucción solo se hará evidente en las próximas semanas y meses.
La costa sur de California tiene un clima mediterráneo con matorrales de chaparral adaptados al fuego, pastos y bosques de encino. Los incendios forestales son una parte natural del ecosistema local, y algunas especies incluso dependen de ellos. Los incendios forestales suelen ser más intensos entre julio y septiembre debido a la baja humedad del combustible causada por la falta de precipitaciones en verano, las altas temperaturas y la baja humedad.
Sin embargo, algunos de los eventos más destructivos de la región ocurren en otoño o principios del invierno debido a la llegada de la temporada del viento de Santa Ana. Estos vientos secos ocurren en la costa sur de California cuando el aire fluye hacia la costa desde las montañas del interior. Estos vientos suelen ocurrir en los meses más fríos de octubre a marzo, y se vio fortalecido por un sistema meteorológico de “baja presión” de la tropósfera media que se desprendió de la corriente en chorro de latitudes más altas y viajó a California.
Este evento de enero en particular se destaca por la velocidad de propagación del fuego y el desafío de suprimirlo debido a los vientos de Santa Ana excepcionalmente fuertes. La llegada típica de lluvias estacionales de octubre a diciembre suele marcar el final de la temporada de incendios forestales, lo que anula la capacidad de los vientos de Santa Ana de propagar fácilmente incendios grandes e intensos. Esta vez no fue así, como lo demuestra el análisis rápido de un grupo de investigadores de la iniciativa científica World Weather Attribution (WWA) del Imperial College de Londres. La región no ha experimentado precipitaciones significativas desde mayo de 2024, lo que significa que los pastos y la maleza estaban secos y altamente inflamables cuando estallaron los incendios. Además, las precipitaciones superiores a la media en los inviernos de 2022/23 y 2023/24 habían fomentado anteriormente el crecimiento de la vegetación, lo que proporcionó más combustible para los incendios.
Investigadores de Estados Unidos, Países Bajos, Dinamarca, Bélgica, Francia, Suecia y Reino Unido colaboraron para evaluar en qué medida el cambio climático inducido por el hombre alteró la probabilidad e intensidad de las condiciones climáticas que alimentaron los incendios forestales de Los Ángeles, y cómo se verán afectadas las condiciones con un mayor calentamiento. Los investigadores concluyen que el cambio climático provocado por el hombre ha contribuido a la intensidad y probabilidad de estos incendios (https://www.worldweatherattribution.org/climate-change-increased-the-likelihood-of-wildfire-disaster-in-highly-exposed-los-angeles-area/).
El equipo de investigación de 32 miembros utilizó el Índice Meteorológico de Incendios (FWI sus siglas en inglés), que tiene en cuenta información meteorológica como la temperatura y la velocidad del viento, para caracterizar las condiciones climáticas que pueden influir en el tamaño de los incendios forestales. También examinó las condiciones de sequía en los meses previos a los incendios y las comparó con patrones similares durante las últimas siete décadas. Las simulaciones ayudaron a comprender el impacto del cambio climático en la extensión de los incendios en la región.
En cuanto a las observaciones meteorológicas, en el clima actual, con un calentamiento global de 1.3 °C en relación con el preindustrial, se espera que las condiciones extremas del FWI, que impulsaron los incendios de Los Ángeles ocurran en promedio una vez cada 17 años. En comparación con un clima 1.3 °C más frío, se trata de un aumento de la probabilidad de alrededor del 35 por ciento y un aumento de la intensidad del FWI de aproximadamente el 6 por ciento. Sin embargo, esta tendencia no es lineal, ya que las condiciones de alto FWI han aumentado más rápidamente en las últimas décadas.
Se prevé que esta tendencia continúe en el futuro, con un aumento del FWI en un 3 por ciento adicional y valores similares que se convertirán en un 35 por ciento más probables si el mundo se calienta a 2.6 °C, que es el calentamiento más bajo esperado según las políticas actuales para 2100.
El cambio climático también ha contribuido a la sequía: se espera que las estaciones secas ocurran en promedio una vez cada 20 años en el clima actual. Esto es 2.4 veces más probable que en un clima preindustrial. Además, se evaluaron los cambios en el momento del final de la estación seca. Analizando las observaciones, se encontró que la duración de la estación seca ha aumentado en unos 23 días desde que el clima global era 1.3°C más frío. Esto significa que, la estación seca, cuando hay mucho combustible vegetal disponible, y los vientos de Santa Ana, que son cruciales para la propagación inicial de los incendios forestales, se superponen cada vez más. Después de dos inviernos muy húmedos en 2022/23 y 2023/24, hubo abundante material vegetal desecado, ya que las lluvias durante estos inviernos promovieron el crecimiento de hierba y arbustos.
Como escribe el propio grupo de investigación, los resultados individuales de estos análisis están sujetos a un cierto grado de incertidumbre, pero apuntan en la misma dirección: el cambio climático ha aumentado la probabilidad de que se produzcan incendios.
La destructividad de un incendio también depende en gran medida no solo de las condiciones climáticas, sino también de si el uso de la tierra y las estrategias de manejo del fuego tienen en cuenta estas características. El desastre fue posible además de las condiciones climáticas debido a las urbanizaciones densamente pobladas cercanas a las zonas de vegetación. Es decir, no se puede volver a construir igual en el área de la costa de California porque muchas de las áreas quemadas de vegetación volverán a tener vegetación con una alta probabilidad de volver a incendiarse con gran rapidez afectando nuevamente las áreas urbanas si no existen las previsiones al respecto sobre este gran riesgo.
Asimismo, los incendios forestales expusieron debilidades críticas en la infraestructura de agua de la ciudad, diseñada para incendios de rutina en lugar de las demandas extremas de incendios a gran escala. La crisis puso de manifiesto la necesidad de inversiones estratégicas en sistemas hídricos resilientes y en una mejor gestión de la presión, junto con medidas más estrictas de adaptación al cambio climático y de preparación para emergencias con el fin de hacer frente a futuros incendios forestales más frecuentes.
Una afirmación importante del estudio es que los ancianos, las personas con discapacidad (especialmente con movilidad limitada), las personas de bajos ingresos sin vehículos personales y los grupos de población que recibieron advertencias tardías se vieron afectados de manera desproporcionada, ya que tuvieron más dificultades para llegar a un lugar seguro. El barrio de Altadena, con una gran población negra, estaba en el camino de los incendios, que destruyeron la principal fuente de riqueza generacional para muchos residentes que anteriormente se enfrentaron a prácticas discriminatorias de exclusión.
En conclusión, el cambio climático inducido por el hombre está potenciando los incendios forestales en muchas regiones del mundo, ya que las condiciones climáticas cálidas, secas y ventosas aumentan el riesgo de que se inicien y se propaguen incendios.