EL-SUR

Martes 07 de Diciembre de 2021

Guerrero, México

Opinión

El CEE se pone el saco

Humberto Musacchio

Junio 29, 2006

Sorprende la reacción de algunos líderes empresariales, esos que cuando alguien habla de corruptos, traficantes de influencias y otras lindezas optan por ponerse un saco que nadie les había confeccionado. Tal es el caso del señor José Luis Barraza, dirigente del Consejo Coordinador Empresarial, en guerra contra Andrés Manuel López Obrador desde hace un par de años.
El candidato del PRD, en efecto, ha lanzado duras acusaciones contra los beneficiarios del Fobaproa, especialmente los banqueros que hoy podrían cerrar sus changarros y seguirían ganando dinero, porque así de generoso ha sido para ellos meter sus deudas en ese barril sin fondo y cobrar por su ineptitud y su irresponsabilidad. Esa banca, a la que desde varios rincones del país se ha tildado de parasitaria, no cumple con su función principal, que es ser intermediaria entre la gente que tiene dinero y quiere ganar algo al depositarlo en los bancos, y quienes necesitan ese mismo dinero para impulsar las actividades económicas y están dispuestos a pagar un interés razonable por obtenerlo, interés que, como lo sabe hasta el señor Barraza, es tan elevado que hace inalcanzable el crédito.
El perredista también se ha mostrado severo a la hora de señalar a quienes se han beneficiado de relaciones poco claras con los que están en el poder. A menos que creamos que los hermanitos Bibriesca son una especie de Midas capaces de convertir en oro todo lo que sus influencias tocan o que de veras Diego Zavala es un genio de los negocios que puede facturar miles de millones de pesos sin valerse de sus relaciones familiares y políticas.
Cuando se habla de empresarios que no pagan impuestos, salen algunos líderes patronales a decir que ellos sí y todos los demás también están al corriente con el fisco. Y ya se sabe que confesión no pedida equivale a autoacusación manifiesta. No beneficia a las organizaciones del comercio, la industria y los servicios avalar a todos y cada uno de sus miembros, pues habrá quien no sea tan honrado ni tan cumplido como se pregona. Como en cualquier actividad humana, nunca faltan sinvergüenzas, hasta en el interior de los conventos.
Pero el hecho es que el Consejo Coordinador Empresarial está en campaña electoral. En los anuncios que pasan en radio y televisión demanda a los ciudadanos votar para que todo siga igual, dizque porque así nos va muy bien. Invitan en forma poco velada a sufragar a favor del partido en el poder, del PAN, el partido de Vicente Fox, el presidente que ha recibido inversión extranjera como nunca y que ni así ha logrado crear empleos e imprimir a la economía una expansión mayor al crecimiento de la población. Dicho de otra manera, con Fox, como ocurrió con los tres gobiernos priístas que le precidieron, la producción de riqueza fue inferior a lo necesario para mejorar el nivel de la población, aunque algunos privilegiados incrementaron sus fortunas hasta rangos de jeque árabe.
Lo que pide el Consejo Coordinador Empresarial es que votemos por el candidato de un partido que gobernó mal, que tiene al país sumido en la inseguridad y el desorden, que niega a los mexicanos oportunidades en su patria por falta de empleos. Y precisamente el representante del PAN se presenta como el candidato del empleo, confiando, quizá, en la desmemoria de los ciudadanos.
La campaña del CCE contra Andrés Manuel López Obrador contraviene lo dispuesto por el Código Electoral, pero se mantendrá en la impunidad porque es al gobierno de Fox a quien le corresponde procurar la sanción de ley, pero no lo hará porque sencillamente es parte del mismo enjuague, del coctel de complicidades que se pretende mantener intocado.
Lo más grave es que si este domingo los ciudadanos deciden que el próximo presidente debe ser Andrés Manuel López Obrador, esos mismos empresarios, esos privilegiados que no pagan impuestos y que reciben múltiples beneficios ilegítimos, llevarán más lejos su ofensiva, primero para impedir que AMLO tome posesión y después, si logra llegar al primero de diciembre, para hacerle la vida imposible.
Esos sectores beneficiados por la complicidad de funcionarios públicos son los mismos que participan con entusiasmo en la propaganda nazi del PAN, en el oneroso despliegue de llamadas telefónicas y de basura de Internet, según la cual si llega López Obrador a la gente le van a quitar casa, coche y hasta hijos. De ese tamaño es la mentira, y a fuerza de repetirla para los demás acabaron por creérsela ellos mismos y ya hacen planes para cerrar sus fábricas y vender sus negocios, lo que hará de su profecía un hecho autocumplido.
Le han apostado al miedo y han pintado el cambio como sinónimo del abismo. En algunos sectores clasemedieros han tenido éxito, pero en muchos otros no.
Lo cierto y observable es que con los panistas en el poder ha aumentado el desempleo y la pobreza, la inseguridad y la violencia. Pese a todo, el Consejo Coordinador Empresarial pide votar por más de lo mismo. Quizá esperan que se imponga el masoquismo.