EL-SUR

Sábado 01 de Octubre de 2022

Guerrero, México

Opinión

El coronavirus frente al saqueo del Sistema de Salud en México

Silber Meza

Mayo 16, 2020

México no ha invertido lo suficiente en materia de salud, y buena parte de lo que ha destinado se ha escurrido por el colador de la corrupción.
En un análisis de la organización civil México Evalúa, difundido el 26 de marzo pasado y titulado “Infraestructura hospitalaria: debilidad extrema”, se explican los problemas crónicos del sistema nacional, entre ellos el subejercicio de recursos o la carencia de enfermeras, médicos y camas necesarias.
“En México tenemos una cama en hospitales públicos por cada mil habitantes; en Chile y Colombia hay 1.6 y 1.7 camas por cada mil habitantes, respectivamente. En Italia y España tienen 2.1 y dos camas por cada mil habitantes”, se lee en el documento.
El sistema de salud en México ha sufrido un saqueo masivo, un debilitamiento organizado, un desmantelamiento estructural. Hoy lo vemos claro frente al embiste del nuevo coronavirus Covid-19.
Con todo y las criticadas cifras de la autoridad federal y los desencantos con los gobiernos de los estados, es claro que en México aún no padecemos los dolorosos escenarios sucedidos en Italia o España. Esperemos que no pasen en la segunda mitad de la pandemia.
En buena medida esto se debe a que en México el nuevo coronavirus llegó un mes después que en los países europeos y el gobierno –otra vez, con todo y los válidos como necesarios cuestionamientos– inició la preparación y robustecimiento de un sistema de salud con graves dolencias.
Gobiernos estatales de la última década, y al menos el gobierno federal anterior vieron al sistema de salud como una oportunidad más para el saqueo casi institucionalizado de recursos. Uno de los elementos más claros de este desfalco son los hospitales inconclusos. Buena parte de estas obras se pagaron sin que se hubiese terminado su edificación, y en otras tantas los gobiernos aumentaron sus presupuestos.
El gobierno federal actual calcula que en el sexenio de Enrique Peña Nieto se abandonaron 307 obras hospitalarias. Es un tema que involucra miles de millones de pesos.
Una explicación de esto se muestra en la investigación realizada por la periodista Miriam Ramírez, escrita para el Hub de Periodismo de Investigación de la Frontera Norte (Border Hub). El trabajo, “Los hospitales de la ignominia”, busca responder a una pregunta: ¿por qué tres hospitales del noreste de México no se concluyeron?
El presupuesto inicial para estos edificios de la salud fue de 979 millones de pesos, pero después de retrasos y suspensiones se les tuvo que invertir 875 millones de pesos más para poderlos acabar. Casi el doble.
La revisión hecha a los procesos de contratación de los hospitales de Tamaulipas, Coahuila y Nuevo León nos muestra que se repitieron proyectos ejecutivos mal estructurados y con retrasos en el pago de los anticipos a pesar de contar con el recurso autorizado. En el reportaje se informa de obras de mala calidad sin supervisión oficial y convenios modificatorios que excedieron hasta en tres veces el plazo original para construir las obras. También se reportan licitaciones ganadas con mecanismos excluyentes para favorecer a una empresa.
Este trabajo nos da luz de lo que pudo haber sucedido en muchos de los hospitales inconclusos de México.
Pero el desarme del sistema de salud no sólo fue con obras que no se concluyeron. La epidemia de las empresas fantasma y las facturas falsas también se hizo presente. Hay que recordar el trabajo “Facturas falsas: la epidemia en el sector salud”, de las organizaciones civiles Impunidad Cero y Justicia Justa, que documentó el uso de 22 mil 933 facturas falsas en el sistema de salud pública entre 2014 y principios de 2019. Los desvíos por estos comprobantes apócrifos sumaron más de 4 mil 100 millones de pesos en todo el país.
La periodista Zorayda Gallegos tomó como base el estudio de Impunidad Cero para realizar el reportaje “Gobierno de peña Nieto desvió del IMSS fondo para ventiladores” publicado por El Universal. En el texto nos muestra el detalle de estos desvíos. Cantidades importantes se dilapidaron en falsos materiales y equipo que ahora son necesarios y difíciles de conseguir: al menos 15 ventiladores, 250 mil uniformes quirúrgicos, 80 mil batas para aislamiento, agujas, gasas, medicinas, entre muchos otros.
El martillo de la corrupción ha golpeado con dureza a un sector que debería de ser intocable. El dinero que se desvía del sector salud representa vidas que se ponen en riesgo.
De hoy en adelante, los ojos de todas y todos deberán estar sobre el sistema de salud mexicano. No podemos permitir otro saqueo de estas magnitudes.