EL-SUR

Viernes 19 de Junio de 2026

Guerrero, México

Opinión

El cuñado del Bienestar

Silber Meza

Marzo 28, 2026

La promesa principal de Andrés Manuel López Obrador fue acabar con la corrupción, pero lamentablemente se quedó muy lejos de ese compromiso.
A López Obrador no se le ha demostrado un acto de corrupción directo, pero vaya que han saltado escándalos con sus personas de confianza, las más cercanas. Lo peor del caso es que, a pesar de las evidencias, en vez de iniciarles una investigación y eventualmente castigarlas, se dedicó a protegerlas, a desmentir sin evidencias las denuncias, y en algunos casos hasta las promovió para otros cargos de mayor importancia.
Ejemplos sobran, pero mencionaré unos cuantos antes de llegar al nuevo elemento que conforma esta dramática constelación.
El escándalo de Segalmex es de los más importantes. Se observaron irregularidades por miles de millones de pesos, con contratos simulados, empresas fantasma, desvíos de recursos, entre otros. Fue uno de los pocos casos de corrupción que reconoció López Obrador. Y aunque hubo detenidos, el director general, Ignacio Ovalle, nunca fue tocado. Al contrario, fue protegido por AMLO, al punto de que llegó a decir que lo “engañaron” unos priistas. Segalmex es hoy lo que era la Conasupo, otra estructura mexicana que buscaba beneficiar a los pobres y terminó inundada de corrupción. Ovalle ha sido uno de los maestros políticos de López Obrador, ambos se conocieron cuando militaban en el PRI.
Otro gran escándalo es el de su “hermano” tabasqueño Adán Augusto López Hernández. En realidad, Adán era un político de medio nivel hasta poco antes de que AMLO se sentara en la silla presidencial. De la mano de López Obrador se hizo gobernador de Tabasco, después lo jaló como su secretario de Gobernación y, más tarde, le dio todas las alas para que intentara sucederlo como presidente de la República. Pero Adán no tuvo el carisma para ganarse la simpatía de la gente y le fue bastante mal en la competencia interna de Morena. Sobre Adán existen muchas acusaciones de corrupción, pero la peor, sin duda, es la de su relación con Hernán Bermúdez Requena, acusado de ser el líder del grupo criminal La Barredora, aliado del Cártel Jalisco Nueva Generación. Cuando Adán era gobernador de Tabasco impulsó a Bermúdez y le dio toda su confianza. Cuando se le ha preguntado al ahora senador sobre el tema, siempre ha dicho que no sabía a qué se dedicaba su secretario de Seguridad, a pesar de que había informes de inteligencia militar que lo advertían, informes que también llegaron al escritorio de López Obrador.
Además están los gobernadores morenistas que López Obrador ha impulsado a pesar de sus cuestionables desempeños: Alfonso Durazo, de Sonora; Marina del Pilar Ávila, de Baja California; Américo Villarreal, de Tamaulipas, y Rubén Rocha, de Sinaloa. Como conozco bien el caso, puedo decir que este último es uno de los más cuestionables. La estrecha vinculación con personajes asociados al crimen organizado es tan notoria, que se ha vuelto políticamente indefendible; sin embargo lo mantienen, lo promueven y lo protegen a costa de cualquier cosa. ¿Por qué?
Apenas el jueves de esta semana se difundió otro caso más de probable corrupción dentro del primer círculo del expresidente López Obrador. Su cuñado, Rodrigo Gutiérrez Müeller, hermano mayor de Beatriz Gutiérrez Müeller, esposa de AMLO, creó un par de empresas de transferencias de dinero durante el gobierno pasado. Una de ellas se llamó Pagos del Bienestar y otra Envíos del Bienestar. Usó la etiqueta oficial del sexenio de López Obrador y de toda la llamada Cuarta Transformación. Incluso, un socio de Rodrigo quiso registrar Pagos del Bienestar como marca, pero el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) le negó el trámite porque lo consideró engañoso: argumentó que se asociaría a la Secretaría del Bienestar y a los programas sociales.
El entramado “del Bienestar” se dio a conocer en un reportaje del periodista Ernesto Aroche publicado en el periódico El Universal. Y hay un par de revelaciones sumamente importantes: que dos de los socios están acusados de lavado de dinero en Estados Unidos, presuntamente por una actividad distinta a esas dos empresas, y que otros de los socios son especialistas en el combate al lavado de dinero.
Todo indica que Gutiérrez Müeller estaba decidido a que se le identificara con la etiqueta iniciada por AMLO, a pesar de que esto pudiera engañar al público consumidor.
La historia del llamado “cuñado del Bienestar” no ha terminado. Aún falta saber en qué usó exactamente estas firmas y qué postura tomó el entonces presidente de México.