EL-SUR

Sábado 06 de Junio de 2026

Guerrero, México

Opinión

El debate necesario

Silvestre Pacheco León

Mayo 25, 2026

Los datos que reporta la Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental 2025 del Inegi respecto a la desconfianza que tiene la mayoría de los ciudadanos sobre organismos públicos como los partidos políticos, la policía y los gobiernos municipales no han tenido comentarios por parte de los diputados ni del gobierno estatal pero resultan pertinentes los datos que reportan porque estando en vísperas de las elecciones servirán para darle sustancia a los discursos de los candidatos.
La mala opinión que tiene la mayoría de los guerrerenses sobre los partidos políticos no es un invento ni tampoco gratuita sino el resultado de la conducta de sus líderes y representantes populares que no parece ser nada edificante como para tomarse como ejemplo para los futuros ciudadanos, más bien es para alejarlos de la política dejando el campo libre a los individuos sin escrúpulos ni decoro que son quienes ocupan los espacios y se benefician de los privilegios que disfruta la clase política tanto en la burocracia dorada como en el equipo de gobierno.
Frente al reporte mencionado solo dos dirigentes partidistas, el de Morena, Jacinto González Varona y Cesáreo Guzmán del PRD. Al primero se le hace normal el resultado de encuesta debido a las “constantes pugnas” que se dan al interior de los mismos, y a que muchos de los partidos no le apuestan a la participación ciudadana, mientras que para Cesáreo Guzmán del PRD, la nota debe ser analizada y atendida con una revisión del sistema de partidos con una reforma al respecto, sostuvo el perredista.
Lo cierto es que ningún partido tiene el menor interés en modificar la actitud de la sociedad respecto al quehacer de los partidos, también llamados organismos de interés público que la sociedad ha creado y financia para elevar la cultura cívica y fomentar la partición ciudadana en la vida pública.
La desconfianza que tiene la población por el mal desempeño de los gobiernos municipales también resulta alarmante porque están calificando también al partido del que emanaron, y son lo más cercano a la sociedad porque su función principal es otorgar los servicios públicos, el drenaje, la recolección de la basura, la urbanización. El caso patético para reflexionar es el de Chilpancingo con el incendio del mal llamado relleno sanitario del Huiteco que ha inundado a la maltratada ciudad de humo contaminante. La actitud del presidente municipal refleja una ignorancia garrafal sobre lo que ha sucedido y el impacto que provoca en el medio ambiente. Es para dar pena su reporte como si el incendio tuviera un origen natural y no fuera producto de la negligencia e irresponsabilidad de los funcionarios del área de los servicios públicos.
Tratando de interpretar la razón de esa desconfianza que los ciudadanos tienen sobre los partidos políticos quizá se deba a que la política con el paso del tiempo ha devenido espectáculo al que los propios partidos invierten millones de pesos de lo que reciben como prerrogativas lo que permite que se conozcan y se hagan públicas todas las trapacerías de los miembros de la clase política que se han hecho adictos al poder y son capaces de todo con tal de gozar toda la vida de sus privilegios.
Leyendo Guerrero en Llamas, el libro que Rogelio Ortega Martínez está utilizando para promocionarse como uno más de los aspirantes a la coordinación estatal de Morena, cuenta que después de una reunión con la cúpula del PRD en la Cdmx para consensar la propuesta para que sucediera en el cargo al defenestrado Ángel Aguirre Rivero, en el regreso de la ciudad para su unción en el Congreso local, se ofrecieron para darle aventón Sofío Ramírez, entonces Senador de la república por el PRI, y Evodio Velázquez dirigente estatal del PRD en el estado, y que habiendo optado por el ofrecimiento del primero tuvo que chutarse todo el viaje de tres horas en las que el senador no dejó de hablar para persuadirlo de que lo apoyara para ser el candidato a gobernador por el PRD en el 2015, y que llegando al puerto de Acapulco, camino a su casa en compañía de Evodio Velázquez éste aprovechó para pedirle su apoyo para que fuera el candidato del PRD a la presidencia municipal de Acapulco en 2015.
Eso lo destaca el ex gobernador Ortega Martínez como ejemplo de que mientras él se mantenía ocupado pensando en el contenido del discurso que prenunciaría en el Congreso y en afinar la estrategia para resolver la crisis de gobernabilidad que vivía el estado, a estos dos personajes lo único que les preocupaba era su carrera política personal, no la manera de apoyar la pacificación del estado.
Y en esta realidad que vive hoy el estado con un partido político nuevo, dominante y hegemónico que para quienes fuimos iniciadores en la implantación de la izquierda partidista resulta inusual, existe un verdadero arsenal de aspirantes a la candidatura para el gobierno del estado que antes era impensable porque recuerdo que cuando la lucha de los socialistas era apenas testimonial, sin ninguna posibilidad de ganar, eran pocos los que se animaban a figurar como candidatos sabiendo que se carecía de acceso a los medios de comunicación y que aparte de los riesgos que implicaba todavía tenía uno que poner dinero de su bolsa.
De entonces a la fecha la realidad que vivimos como oposición era muy otra comparada con la actual precampaña electoral. Ahora al interior de Morena disputan la candidatura más de dos decenas entre militantes hombres y mujeres, los cuales, en principio, han aceptado el mecanismo ideado por su partido para medir a través de una encuesta a los mejores posicionados, quizá tres hombres y tres mujeres entre quienes hacen todo para dejarse ver, oír, y seducir mediante el márquetin a sus audiencias utilizando las redes sociales y gastando hasta lo que no tienen para figurar en la encuesta que es el primer filtro.
Y es que siendo el más eficaz método que ha encontrado Morena para evitar que el golpeteo amenace la estabilidad del partido, se hace evidente la falta de debates entre los aspirantes como proceso formativo para la militancia, lo cual abonaría en el conocimiento de los temas propios de gobierno yendo al fondo de los problemas para desmenuzarlos con el apoyo más amplio de la sociedad, de tal manera que quien se levantara con la victoria sería portador o portadora de un arsenal de propuestas para enfrentar cada uno de los problemas debidamente priorizados.
Para mi gusto la organización de los debates serviría para escoger el o la mejor para el cargo, evitando las distorsiones que ahora se observan como producto de los recursos económicos que cada quien tiene o consigue, así como el manejo mediático de algunos aspirantes que pretenden sorprender a la sociedad acudiendo a la vieja cultura priísta que daba como bueno a quien el presidente en turno señalaba con el dedo.
Sería novedoso que los aspirantes al cargo pudieran exponer el grado de conocimiento que tienen del territorio estatal y de la problemática local, estableciendo los cinco problemas principales y sus propuestas de solución como la pobreza, la inseguridad, el rezago educativo identificando las ventajas, fortalezas y potencialidades que tiene el estado para enfilarse como parte del segundo piso de la transformación.