EL-SUR

Martes 27 de Septiembre de 2022

Guerrero, México

Opinión

El dedo

Héctor Manuel Popoca Boone

Enero 06, 2018

El dedo índice de la mano derecha ha servido para señalar un camino a seguir, una instrucción que cumplir, una enseñanza a observar, una acusación condenatoria, una decisión tomada. Ha sido uno de los símbolos más socorrido en el mundo de mucho tiempo atrás.
En política, su más preclaro uso lo encontramos en los regímenes de corte no democrático. Es expresión del poder ejercido en forma unilateral, irrefutable e inequívoca. En la teoría política marxista esta modalidad quedó catalogada como: “Centralismo democrático”, que dio paso a la llamada “dictadura del proletariado” la que, al final de cuentas, devino vulgar dominación de una sola persona o de una minoría dominante; remitiendo al pueblo al férreo sometimiento social. En el capitalismo salvaje neoliberal, las decisiones políticas verticales e inapelables, han sido la atribución auto-asignada de muchos embriagados del poder que desaparecen de la escena política por desprestigio, fallecimiento, deposición forzada, golpe de estado, revuelta social o revolución armada.
En México se le denomina “El dedo flamígero” a la principal decisión presidencial priista, para seleccionar al posible sucesor en la titularidad del poder ejecutivo federal; conocido el incógnito-agraciado como “el tapado”. “El dedo” ha sido, metafóricamente hablando, una facultad no formal y regla no escrita, pero de obligado acatamiento para todos los militantes y simpatizantes del PRI. Es norma definitiva por definitoria.
El uso del “dedo” es personal e intransferible. El presidente lo hace en solitario, siempre tratando de cuidarse las espaldas. También lo utiliza para dar el palomazo a los candidatos a gobernadores, senadores, diputados, magistrados, embajadores, entre otros. Es un acto irrepetible y hasta ahora, irreversible. A menos que el designado muera durante la campaña política.
Por otro lado, con la llegada de la alternancia en el poder presidencial, el proceso de entronizamiento de la partidocracia se acelera, disminuyendo la dedocracia. Sale a relucir, en la pugna por el poder, el protagonismo de los partidos políticos al margen del pueblo. Son ahora las facciones políticas partidarias las predominantes a nivel regional. Acaparan fuerza, control y facultades decisorias de tipo local.
Además, los capitostes de dichas facciones ejercen la política al margen de sus bases, escamoteando su propia vida estatutaria partidaria, divorciados de sus principios e ideales y de la ciudadanía, a la que dicen representar y defender. Tan solo buscan seguir medrando en la política.
En 2015 los dirigentes de los diversos grupos políticos del PRD-Guerrero procedieron a distribuirse la designación de candidatos (as) a las presidencias municipales y diputaciones locales mediante el reparto territorial de municipios y distritos para cada cual. Lo hicieron a partir de una supuesta o real fuerza electoral dura, sin tomar en cuenta los mejores perfiles de los diversos aspirantes o de destacados ciudadanos sin partido.
Así, las candidaturas locales serán otorgadas por el “dedito” de los respectivos jefes políticos estatales, no importando idoneidad, ni identidad ideológica. Craso error. La muestra nos la acaba de dar la grotesca coalición del PAN-PRD-MC, en la rebatinga por el derecho de asignación del candidato (a) para el distrito 28 de la Montaña. Tal procedimiento los llevará inexorablemente a la pérdida de votos.
En resumen, dedocracia, partidocracia, pragmatismo ramplón, narco-política, financiamientos oscuros, compra del voto, amedrentamientos, violencias, arbitraje no confiable, intervencionismo ilícito del Estado, ciudadanía excluida y grosera injerencia del nefasto Donald Trump, caracterizarán nuestro proceso “democrático” electoral del presente año.

PD. El comité técnico de la Coordinadora Civil de Organizaciones Campesinas, Sociales y Pluriculturales de Guerrero, alentadoras del voto AMLO-presidente, ha tomado la iniciativa de solicitar depósitos bancarios ciudadanos para su adecuado funcionamiento a nivel estatal, en la tarjeta de débito Banamex No. 5204 1651 7474 9899.