EL-SUR

Miércoles 28 de Septiembre de 2022

Guerrero, México

Opinión

El desempleo en Guerrero

Héctor Manuel Popoca Boone

Febrero 22, 2020

 

Las estadísticas económicas son engañosas cuando no se saben interpretar correctamente o cuando incorrectamente se festinan. Hay una reflexión irónica sobre este tema, de estudiosos del campo mexicano, a saber: “En México existen las mentiritas, las mentiras, las mentirotas y las estadísticas agropecuarias”. De tal suerte que, a ciencia cierta, no se sabe, por ejemplo, cuál es exactamente la producción y la productividad del maíz obtenida en Guerrero en un año específico; ya que los datos no tienen la exactitud ni la certeza requerida. Se levantan a través de muestreos y/o fotografías satelitales, con espectros dudosos de territorios sembrados. El margen de error puede ser significativo. Obviamente que los gobernantes y funcionarios adoptan las cifras al alza para efectos de sus informes gubernamentales o desempeños profesionales.
Por otra parte, y en otra secuencia de ideas, llama la atención la declaración pública del secretario del Trabajo y Previsión Social del gobierno estatal donde señala que “nuevamente Guerrero mantienen la tasa de desempleo más bajo en el país”. Señaló que mientras a nivel nacional subió de 3.5 a 3.6 por ciento, en Guerrero se mantuvo en 1.4, que sigue siendo la tasa más baja a nivel nacional.
Su declaración reciente, dada con bombo y platillo, causa extrañeza porque da a entender que son cifras de 2020; pero resulta que no, porque aún no termina el primer trimestre del presente año y el Inegi todavía no puede terminar de procesar las correspondientes al primer trimestre del año.
La Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), que levanta el Inegi, informa que, para diciembre de 2019, la tasa correcta de desocupación cerró en 3.1 por ciento de la Población Económicamente Activa (PEA) a nivel nacional, con datos ajustados por estacionalidad y Guerrero cerró con una tasa de 1.5 por ciento. Que de cualquier manera es la más baja del país.
Semánticamente llama la atención que el Inegi denomina “Tasa de Desocupación” a la proporción de la PEA, integrada por personas de 12 y más años que no trabajaron siquiera una hora durante la semana. Erróneamente pudiera entenderse que, con esta tasa de desocupación baja, Guerrero es un Estado donde la inmensa mayoría de la población está ocupada o sub ocupada y, por lo tanto, posee relativa seguridad económica; lo cual no es cierto.
Guerrero es uno de los estados más pobres del país, junto con Oaxaca y Chiapas. El PIB per cápita anual que genera así lo indica. Además, su tasa de crecimiento económico en 2019 permaneció estancado y el indicador de su actividad económica fue negativo (-1.13 por ciento: Inegi). Por lo que los empleos formales e informales que existen están muy frágiles en el mercado laboral; es decir, generan ingresos de subsistencia que no sacan de la pobreza a la inmensa mayoría de la población.
No es necesario ser economista para saber que donde no hay suficiente inversión, no se pueden generar empleos permanentes, dignos y decorosos con capacidad de compra de bienes y servicios. Guerrero no tiene la suficiente inversión, ni pública ni privada, y no la tendrá a corto plazo, para salir de la situación de pobreza que lo distingue. Máxime cuando la inseguridad, el desorden y la violencia es lo prevaleciente y distinguible en estas tierras del sur, hoy en día.
Es más, las empresas están huyendo y numerosos guerrerenses emigran en búsqueda de mejor calidad de vida. Por eso es baja la tasa de desocupación; porque es fuerte la intensidad de migración de los guerrerenses que no encuentran trabajo en su tierra de origen. No tratemos de otorgarle a los datos la magnificencia que no poseen; porque “la mona, aunque de seda la vistan, mona se queda”.

PD. En el Programa de Fertilizantes-2019, que tuvo mucho respaldo de Amílcar Sandoval Ballesteros, tuvo fuertes irregularidades administrativas, posiblemente vinculantes con gran corrupción. Eso pasa por apoyar programas a tontas y a locas.