EL-SUR

Miércoles 01 de Julio de 2026

Guerrero, México

Opinión

El emperador Trump

Silber Meza

Agosto 02, 2025

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, es uno de los mandatarios más claridosos frente al presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Él “no fue elegido como emperador del mundo”, dijo hace unas semanas de su par estadunidense.
El gigante sudamericano es uno de los países más castigados con aranceles por el republicano. Trump está obsesionado con lograr que su aliado Jair Bolsonaro, expresidente de Brasil y rival de Lula, sea exonerado del proceso penal que cursa, y ha dicho que se trata de una “cacería de brujas”. Este tema ha llevado a Trump a imponerle a Brasil un aumento de 50 por ciento en aranceles, el más alto del mundo. Otro elemento de motivación es la presencia y protagonismo del país sudamericano en los BRICS, una asociación política-económica conformada principalmente por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, que hace frente al G-7, conformado por Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón, Reino Unido y, por supuesto, Estados Unidos.
La intención de Trump es metalegal: hacer que un país que no es el suyo elimine un proceso judicial a un amigo suyo y, aún peor: imponer una represalia contra dos pueblos, Brasil y Estados Unidos, por su capricho.
Pero esto es sólo un elemento de los muchos que nos ha mostrado el multimillonario inquilino de la Casa Blanca. Otro caso es el de Israel y Palestina. Además de apoyar sin medida a Israel en su ataque militar a Palestina, en los hechos también respalda el bloqueo alimenticio que Israel ha impuesto sobre la Franja de Gaza. Apenas Canadá declaró que estaría dispuesto a reconocer a Palestina, se fue contra el país con el que comparte su frontera norte.
“Canadá acaba de anunciar que apoya la creación de un Estado para Palestina. Eso nos dificultará mucho llegar a un acuerdo comercial con ellos. ¡Ay, Canadá!”, tecleó Trump en su red Truth Social.
Después de esto le impuso un arancel de 35 por ciento, más alto que el de 25 por ciento a México. Y justo nuestro país no siente lo duro sino lo tupido con el magnate de los campos de golf. Además de insultar a los migrantes mexicanos y latinos de forma recurrente, Trump y su gabinete amenazan a México con declaraciones que dejan claro que no tienen la menor intención de respetar nuestra soberanía nacional. Su gobierno no cumple el Tratado de Libre Comercio (TMEC), que es ley, y un día sí y otro también anuncia una nueva sanción económica, sea un arancel al tomate, un amago a las empresas automotrices para que abandonen México, un alto a las importaciones de carne o el sinsentido “impuesto al fentanilo”.
Donald Trump culpa de sus desgracias y de los problemas de Estados Unidos a todos los países del mundo que no se someten a sus decisiones, a sus órdenes y sus volubles caprichos, pero no observa al interior de su gobierno sus propias decisiones.
Por un lado está muy enojado, según él, con la actuación de los cárteles del crimen organizado mexicano, pero no detiene el tráfico de armas que alimentan a los cárteles ni busca frenar de forma integral el consumo de drogas en su país; por un lado está preocupado por la evidente falta de democracia en Venezuela, pero por otro no tiene conflicto con la dictadura que impulsa Nayib Bukele en El Salvador.
Apenas ayer, Trump ordenó desplegar dos submarinos nucleares en regiones que afectan a Rusia tras unos comentarios “altamente provocadores” del expresidente Dmitri Medvédev.
“Las palabras son muy importantes y, a menudo, pueden tener consecuencias imprevistas; espero que este no sea uno de esos casos”, comentó Trump en la red de su propiedad.
El presidente estadunidense ha presionado a Rusia para que acepte un acuerdo de alto al fuego con Ucrania, a la que llevó a la guerra, pero la nación presidida por Vladimir Putin no ha aceptado y se ve poco probable que lo haga. Ante este escenario, Trump dio un ultimátum a Rusia para aceptar, plazo que fue rechazado por Medvédev con una frase que provocó la reacción del multimillonario gobernante estadunidense: “Cada nuevo ultimátum es una amenaza y un paso hacia la guerra”.
Por eso la valoración del presidente de Brasil es hoy más importante que nunca. Por el tamaño del país, por la posición geopolítica, por la experiencia e historia de Lula.
El brasileño tiene razón: Trump no fue elegido como emperador del mundo, fue votado como presidente de Estados Unidos, poderoso, líder, punta de lanza, pero un país más del mundo que todos habitamos.