EL-SUR

Lunes 24 de Junio de 2024

Guerrero, México

Opinión

El estado de guerreros

Silber Meza

Noviembre 04, 2023

Guerrero, lo he dicho en varias ocasiones, es un lugar tan complejo como bello. Dividido en regiones, con playas hermosas, con una cultura envidiable, con un pozole verde que enamora al olerlo, con un mezcal que le da vida al espíritu y espíritu a la vida. También con conflictos enormes, con una historia de caciques, pobreza y, en décadas recientes, crimen organizado.
Para colmo, el huracán Otis se ensañó contra medio Guerrero, teniendo como símbolo principal el puerto de Acapulco. Un lugar que ya necesitaba carruchas de apoyo antes del meteoro, y ahora necesita de góndolas completas.
Recuerdo que por 2011, 2012, me tocó hacer un reportaje del puerto. Aprovechamos una campaña que habían lanzado entre hoteleros y gobierno que se llamaba “Habla bien de Aca”. El objetivo de la campaña era contrarrestar la mala imagen que estaba teniendo el puerto por los conflictos de violencia y crimen organizado. El turismo internacional iba poco y el nacional venía a menos. Se creía entonces que si la gente hablaba bien del centro turístico, de forma deliberada, el turismo iba a regresar.
La campaña quedó en eso, en una campaña que si tuvo algunos resultados no logró su objetivo de fondo: rescatar al puerto.
Recuerdo que hablamos de sus tiempos de gloria, de los artistas estadunidenses que lo visitaban, de la gastronomía, de su mar azul.
Guerrero es un lugar tan bello como complejo. Al menos una vez por mes publico un reportaje sobre el estado. En los dos años que llevo como editor seguramente he revisado una veintena. Temas como crimen organizado, crimen y sus divisiones por grupos y regiones, una planta de energía que genera problemas ambientales, casamientos forzados, prostitución infantil, narcopolítica y muchos etcéteras.
Pareciera que todo pasa en Guerrero. Y, ahora, un huracán que llegó a devastar lo erigido, a desplazar a miles de familias, a echar abajo las inversiones, a destruir hoteles que son centros de trabajo, a afectar más –como siempre– a las personas más pobres.
Guerrero es uno de los tres estados más pobres del país. Pero su gente lucha, a pesar de las malas decisiones de los gobernantes, a pesar del crimen organizado, a pesar de los huracanes y de los caciques. Por eso creo que esta vez, de nuevo, la gente de Guerrero volverá a luchar por su familia, por su bienestar individual y por el bienestar colectivo. La necesitan, pero con o sin ayuda oficial van a sacar adelante a sus seres queridos y a su puerto adorado.
Una de las múltiples historias y testimonios que se han publicado en estos días difíciles tenía un titular que me llamó mucho la atención porque era un mensaje repetido entre la gente del mar. Decía algo así: ya ni el mar podemos disfrutar. La gente que vive en el mar, que vive cerca del mar, compara su sitio con todos los demás. Una vez un mazatleco me dijo que no veía interés en vivir en otro lugar, como Culiacán, por ejemplo, porque ahí no había mar. Y, bueno, tenía un punto.
Vivir cerca del mar, vivir en el mar, vivir del mar es maravilloso. Viví cerca de un año ahí, en Mazatlán, y hay cosas que no tienen comparación: todos los días puedes ir al malecón a ver el atardecer. Es un instante, algunos minutos acaso. El enorme globo de fuego se va hundiendo lentamente en las aguas saladas hasta que desaparece. El cielo se torna de colores morados, rojos, amarillos, naranjas. Es un espectáculo. El viento acaricia las mejillas y se respira con calma y alivio; se respira mar, brisa y sal.
El mar siempre será un compañero. Los problemas se achican ante su esplendor, ante su inmensidad. El mar da refugio, no importa quién seas, de dónde seas ni a qué te dediques. “Aquí hasta un pobre se siente millonario”, llegó a decir José Alfredo Jiménez.
Pero esto que cuento de Mazatlán se aplica perfecto a Acapulco. El que vive en un puerto, cerca del mar, sabe que se puede comprar una cerveza y tomarla en la playa por 20, 30 pesos. Puede llevar comida y bañarse en las olas.
Por el mar –la mar– de Acapulco, por la cultura de todos los lugares de Guerrero y por la capacidad de lucha y resiliencia de su gente, es que sé que pronto se pondrán de pie.
Ánimo, guerreros.