EL-SUR

Viernes 12 de Julio de 2024

Guerrero, México

Opinión

El funeral de la democracia

Arturo Martínez Núñez

Abril 08, 2005

 

 

Y la canallada se consumó. El presidente de la República colocó un servicio perfecto, templado y con ventaja para el rematador y el PRI de Roberto Madrazo simplemente encajó el balón.

Pero, ¿alguien en su sano juicio confiaba aún que en el PRI prevalecería la fuerza de la razón? No nos llamemos a engaño. El PRI y el PAN defienden, en el plano nacional, el mismo proyecto que mantiene postrada a la nación. Son las dos caras de Jano. La santa alianza del PRI y el PAN avanza en su proyecto de detener a toda costa al Peje de gobierno. El presidente de la República huye a Roma mientras los mercenarios a su servicio consuman la infamia.

Andrés Manuel López Obrador ha sido destituido del puesto para el que fue elegido democráticamente, bajo el cargo de no haber acatado en tiempo y forma una resolución judicial que le ordenaba detener la construcción del camino de acceso a un hospital.

El presidente Fox, haciendo gala de su nula pericia política, ha logrado increíbles hazañas como conseguir por ejemplo, que intelectuales que han sostenido largas confrontaciones políticas como Héctor Aguilar Camín y Enrique Krauze, se pongan de acuerdo al denunciar la imprudencia del proceso. El editorial del influyente diario estadunidense The New York Times de ayer, habla por sí mismo: “Dejen que los electores mexicanos decidan. La campaña para la presidencia de México, ha adquirido el tufo de los viejos malos días cuando el dictatorial PRI, cargaba las elecciones hacia sus candidatos. Se espera que el contendiente a la cabeza, el alcalde de la Ciudad de México, Andrés Manuel López Obrador, sea barrido de la carrera del 2006 bajo una acusación claramente política, por el cargo de haber ordenado la construcción de un camino de servicio a un hospital, después de que un juez había dicho que no. No apoyamos sus acciones, pero a los votantes mexicanos debería permitírseles tomar su decisión, no tomarla por ellos. […] Mientras en México los poderosos aún pueden salirse con la suya en prácticamente todo, pocas personas creen en las declaraciones piadosas de sus oponentes de que al procesarlo, solo intentan mantener el estado de derecho. Quizás no sea el hombre correcto para la presidencia, pero ese es un tema que debe decidir el electorado mexicano.”

Por la mañana, en un Zócalo a reventar, Andrés Manuel llamó a la resistencia civil pacífica. Pidió que no se bloquearan caminos ni carreteras y que no se tomaran instalaciones ni públicas ni privadas. Anunció que en cuanto el Ministerio Público de la federación pida al juez su orden de aprehensión, se presentará voluntariamente al reclusorio donde se encuentre el Juzgado correspondiente.

Casi al mismo tiempo, en la Cámara de Diputados, daba comienzo una larga y tediosa sesión donde se dio lectura al dictamen de la Sección Instructora. Andrés Manuel arribó a San Lázaro por una puerta secundaria, evitando levantar revuelo y provocaciones. Llegado el momento, accedió al salón de sesiones acompañado por un grupo de legisladores.

Al guerrerense Carlos Vega Memije le tocó el deshonroso papel de abogado del diablo. La historia será la encargada de colocar a cada uno en el sitio que le corresponde. Por lo pronto, mientras el abogado Vega Memije hablaba del respeto irrestricto a la ley, el tiempo que la misma le otorgó para hacer uso de la palabra se terminaba y por lo tanto incumplía él mismo con lo que con tanta pasión leguleya pretendía defender.

Andrés Manuel comenzó su intervención mofándose del fiscal diciendo “Van a tener que desaforar al licenciado Vega Memije porque violó el reglamento”. Citó lo escrito por Francisco I. Madero desde la prisión de San Luis Potosí, “¡Efectivamente, es un atentado incalificable el que se ha cometido conmigo, pero ha servido para quitar definitivamente la careta a nuestros gobernantes, para exhibirlos como tiranos vulgares y para desprestigiarlos completamente ante la opinión pública, a la vez que nuestro Partido se ha fortalecido de manera increíble! ¡Por estas circunstancias no me aflige mi prisión, pues aquí descansando creo que estoy prestando grandes servicios a nuestra causa!”. López Obrador dijo que un empresario le había contado que el pasado 10 de junio en una reunión en casa de Romulo O’Farril, el “grupo compacto de intereses creados” le había reprochado al presidente Fox no haber podido llevar a cabo las privatizaciones ni la reforma fiscal y que ahora lo único que le pedían era que por ningún motivo permitiera que ese populista (AMLO) llegara a la presidencia.

El todavía jefe de Gobierno, acusó al ciudadano presidente de la República, Vicente Fox Quesada, de actuar de manera facciosa con el propósito de degradar las instituciones de la República. Acusó también, por complicidad, al presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Mariano Azuela Güitrón, por supeditar los principios de la justicia y de la Constitución, a las meras consignas políticas ordenadas por los intereses del momento.

Continuó Andrés Manuel aseverando que desde siempre, todo acto autoritario suele encubrirse en un discurso de aparente devoción por la legalidad. “Ahora resulta que en el país de la impunidad, en el país del FOBAPROA, de los amigos de Fox, del PEMEXGATE, y otros latrocinios cometidos, permitidos o solapados por los que ahora me acusan y juzgan, a mí me van a desaforar, me van a encarcelar y me van a despojar de mis derechos políticos por haber intentado abrir una calle para comunicar un hospital.”

Finalizó Andrés Manuel de manera contundente: “¿De cuándo a acá los más tenaces violadores de la ley, los saqueadores quieren aparecer como los garantes del estado de Derecho?. Ustedes me van a juzgar, pero no olviden que todavía falta que a ustedes y a mí nos juzgue la Historia, ¡Viva la dignidad! ¡Viva México!”

A continuación, los oradores a favor del dictamen, (Álvaro Elías Loredo, Jorge Romero Romero, Federico Doring Casar, Jorge Uscanga Escobar, Juan de Dios Castro Lozano y Francisco Arroyo Vieyra) y en contra de él (Jesús González Schmall, Óscar González Yáñez, Roberto Campa Cifrián, Diana Bernal Ladrón de Guevara, Horacio Duarte Olivares y Pablo Gómez Álvarez) fijaron sus posturas, destacando la del priísta Campa que llamó a votar en contra.

Finalmente, a las 19:16 se abrió el sistema de votación electrónica por 10 minutos y poco a poco fueron apareciendo en el tablero luminoso los resultados que al final arrojarían 360 votos a favor del dictamen y 127 en contra con dos abstenciones.

La canallada se ha consumado, sin embargo, esto es tan sólo el inicio de la lucha. Las máscaras han caído y ahora los mexicanos saben con certidumbre quién es quién.

En el México del cambio, Andrés Manuel López Obrador es destituido por intentar construir un camino, y los responsables de las matanzas de Tlatelolco, San Cosme, Aguas Blancas y Acteal, se placean alegremente. En el México del cambio, Andrés Manuel López Obrador es destituido por intentar construir un camino, y los saqueadores de la nación se disfrazan de toga y birrete. En el México del cambio, los gemelos PRIomulo y PANemulo, son amamantados por la misma loba: la injusticia. En el México del cambio, el presidente de la República acude al funeral del Papa, mientras la República acude al funeral de la democracia.

 

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