EL-SUR

Sábado 02 de Diciembre de 2023

Guerrero, México

Opinión

El futuro de la democracia brasileña, en vilo

Gaspard Estrada

Octubre 05, 2022

El pasado domingo los brasileños fueron a las urnas y los números no fueron los que predijeron las encuestas. Se trata del resultado más ajustado jamás registrado en una primera vuelta desde 1989. La diferencia entre el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, que suma el 48.4 por ciento de los votos válidos, y el presidente Jair Bolsonaro, postulado por el Partido Liberal (PL), que representa el 43.3 por ciento del total, son 5.1 puntos, equivalentes a poco más de 6 millones de votos. Jair Bolsonaro fue el más votado en el primer colegio electoral del país, el estado de São Paulo, pero perdió ante Luiz Inácio Lula da Silva en la capital, la mayor ciudad del país. Por su lado, el fundador del Partido de los Trabajadores (PT) ganó en el estado de Minas Gerais (segundo colegio electoral), y en el noreste del país, incluyendo el estado de Bahia, que es al día de hoy el principal estado gobernado por el PT. Gracias a los resultados en estos dos territorios, Lula consiguió el mejor resultado en la historia del PT en primera vuelta. Sin embargo, la sorpresa ligada al buen desempeño del presidente de extrema derecha opacó este hecho.
La elección más feroz hasta ahora había sido en 2006, cuando Lula superó a Geraldo Alckmin, ahora su compañero de fórmula vicepresidencial, quien era candidato a la presidencia por el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB). En aquel momento, Lula, que resultó electo en la segunda vuelta, sumó el 48.6 por ciento de los votos, contra el 41.6 por ciento de Alckmin. Por su lado, el ex presidente Fernando Henrique Cardoso (PSDB) obtuvo la victoria más contundente desde la redemocratización. En 1994, el expresidente fue elegido en primera vuelta, con el 55.22 por ciento de los votos válidos. Estamos lejos de eso en esta ocasión.
Esta tendencia quedó clara en los resultados de las elecciones legislativas. El PL de Jair Bolsonaro ganó al menos 23 diputados, llegando a 99 y convirtiéndose en la bancada más grande electa en la Cámara en los últimos 24 años, desde que el entonces Partido de la Frente Liberal (PFL) –que daría lugar a los demócratas (DEM), hoy parte de la União Brasil (UB)– obtuvo 106 escaños en la reelección del ex presidente Fernando Henrique Cardoso (PSDB), en 1998. A pesar de este crecimiento, la correlación de fuerza entre los principales partidos en la Cámara –dividido en tres grandes bloques: el llamado “centrão” que apoya al líder de extrema derecha, los partidos de derecha y de centro-derecha que no adhieren al bolsonarismo y la actual oposición a Bolsonaro, incluyendo al PT– , debería permanecer prácticamente igual. Esto se debe a la caída de escaños reservados para los partidos que integran estas coaliciones, especialmente el Partido Socialista Brasileño (aliado de Lula, opositor de Bolsonaro) y el Partido Progresista (centrão). También este domingo se renovó un tercio del Senado, compuesto por 81 senadores en total. Este año se eligieron 27 senadores, uno por cada estado, incluido el Distrito Federal. Los resultados consolidan al PL de Bolsonaro como el partido con mayor bancada. La sigla ocupará 14 escaños a partir de 2023, cinco más que durante la legislatura anterior.
La pregunta ahora es saber cómo se llevará a cabo la segunda vuelta, y en particular si Lula logrará vencer en esta elección. En efecto, sólo el 1.5 por ciento de los votos lo separan de una victoria en primera vuelta, lo cual hubiera constituido un récord (en ninguna ocasión Lula ganó la presidencia en primera vuelta). No obstante, si bien Lula tiene en el papel mucho más posibilidades de ganar la elección frente a Jair Bolsonaro, una campaña de segunda vuelta debe tomarse con mucho cuidado, especialmente teniendo en cuenta que la extrema derecha brasileña hará todo lo posible para demonizar a Lula y al PT, para aumentar su rechazo y así, lograr lo que hasta ahora parecía imposible: asegurar la reelección de Jair Bolsonaro a la presidencia de la República. Por el bien de Brasil, de América Latina y del mundo, esperemos que esta profecía no se concretice.

* Director Ejecutivo del Observatorio Político de América Latina y el Caribe (OPALC), con sede en París

Twitter: @Gaspard_Estrada