EL-SUR

Sábado 19 de Junio de 2021

Guerrero, México

Opinión

El gobierno soy yo

Jorge Camacho Peñaloza

Octubre 11, 2019

Gobernar no es mandar, por mucha mayoría que se tenga.
Juan Luis Cebrián.

Cada vez que pasa más tiempo se aclara en los hechos la forma de gobernar de Andrés Manuel López Obrador, un centralismo exagerado que cae casi en un régimen imperial, en el que las decisiones que toma quien tiene el poder son personalísimas, él hace el diagnóstico, él diseña la estrategia, él ejecuta y él evalúa, López Obrador está gobernando con las máximas de que “el poder no se comparte ni se reparte, se ejerce”, “al diablo las instituciones” y “El Estado soy yo”. Veamos.
Desde que tomó protesta, ya casi un año, el pasado primero de diciembre, existe una especie de parálisis en las dependencias del gobierno federal en los estados, no hay responsables de cada una de las Secretarías que Constitucionalmente integran el gabinete con las que gobierna el Poder Ejecutivo Federal y a través de las cuales éste tiene relación con los gobiernos estatales ¿se acuerdan de los delegados? pues se extinguieron con el tsunami lopezobradorista, ahora se llaman coordinadores estatales, sin embargo con un bajísimo perfil pues no son considerados representantes de las secretarías del gabinete en los estados y mucho menos de los secretarios. La falta de delegados se ha traducido en un vacío en los estados en cada una de las áreas del gabinete federal, en educación, economía, desarrollo social, comunicaciones y transportes, agricultura, ganadería y pesca o medio ambiente. No se sabe qué está haciendo cada secretaría en los estados, nos enteramos sólo hasta que el rey López viene al estado.
De hecho el esquema de los superdelegados es anticonstitucional hay que recordarle a López Obrador que nuestra Carta Magna establece en su Artículo 90 que “los negocios del orden administrativo de la Federacio?n que estara?n a cargo de las Secretari?as de Estado” y no de esos virreyes inventados con la figura de delegados de los programas de bienestar, ellos no representan a las secretarias, por ende no es legal su trabajo a cargo de los diferentes programas que coordinan de las secretarías.
En los estados las secretarías federales prácticamente han desaparecido, los secretarios de Estado no tienen con quién acordar ni dar seguimiento a las atribuciones como antes con sus delegados en cada entidad, ya no tienen con quien realizar la difícil tarea de estar cerca de la población, de los municipios, hoy sólo hay un representante del rey López Obrador, el virrey con la figura de superdelegados. Claro, para el dictador el poder ni se comparte ni se reparte, se ejerce unipersonalmente, al diablo con las secretarías de estado, sus delegados en los estados y los propios estados soberanos.
Esta forma de imperial de gobernar en los estados a través de virreyes no sólo es quitarles poder a los secretarios sino que es una afrenta a los estados; habría también que recordarle al rey López lo que dice la Constitución en su Arti?culo 40: “Es voluntad del pueblo mexicano constituirse en una Repu?blica representativa, democra?tica, laica y federal, compuesta por Estados libres y soberanos en todo lo concerniente a su re?gimen interior, y por la Ciudad de Me?xico, unidos en una federacio?n establecida segu?n los principios de esta ley fundamental”, es decir, la República la forman los estados no a los estados la República, y el rey López cree que México es la República, al diablo los estados soberanos.
Y en esa lógica imperial el rey ha ordenado disminuir los presupuestos que la federación distribuye a los estados de los que salen los impuestos y las contribuciones para que el gobierno federal exista y distribuya, en forma de participaciones y aportaciones de la federación a los estados, recursos para obras y acciones en beneficio de su población, a las que para este 2020 el rey López Obrador ha determinado disminuirlas, como si para el en la República sólo existiera el “gobierno de Mexico”, y gastarlas en sus propios programas.
Para 2020 el presupuesto federal trae graves reducciones en materia de turismo, campo y carreteras y para comercialización de productos como la jamaica, el mango y coco; se le reduce a la Universidad Autónoma de Guerrero y hasta en materia de seguridad pública.
Aunque haya venido a dar buenas noticias para Guerrero en su pasada gira en La Unión, tiene que venir él a anunciar las buenas nuevas, no hay quien lo haga en su nombre a través de las hoy llamadas coordinaciones estatales y en este escenario se confirma pues que Andrés Manuel López Obrador está gobernando unipersonalmente quitando poder a sus propios secretarios y a los estados de la República.
Vuela vuela palomita y ve y dile: A Andrés Manuel que qué bueno que celebre que Guerrero tenga un gobernador como Héctor Astudillo, lo malo es que muchos no celebramos que quiera gobernar como Iturbide y Santana, de Serenísima Alteza pa’ arriba.