EL-SUR

Viernes 19 de Abril de 2024

Guerrero, México

Opinión

El histórico aumento salarial a los mínimos

Silvestre Pacheco León

Enero 18, 2021

En esta primera quincena de enero 2021 muchos trabajadores que cobran salario mínimo estarán celebrando el aumento del 35 por ciento acumulado en los últimos dos años como decisión del Ejecutivo para hacer justicia al enorme sacrificio de quienes durante los últimos 36 años solo vieron como constante la disminución de su poder adquisitivo.
A falta de una representación auténtica de los trabajadores y en plena pasividad por el creciente desempleo, agravado hoy por la pandemia, solo una medida desde el gobierno con el apoyo de sus aliados políticos partidistas podía acometer la tarea de caminar por la vía de la recuperación del poder adquisitivo del salario para hacer justicia a las familias pobres de este país.
Como resultado del aumento decretado por el gobierno a través de la Comisión Nacional de Salarios Mínimos los trabajadores sujetos a este régimen recibirán 141.70 pesos diarios que representa el 15 por ciento de aumento frente a lo que percibían en el 2020.
Con esa iniciativa presidencial que tiene el propósito también de ampliar el mercado interno controlando la inflación que antes era una calamidad en la economía a corto plazo se verá la falsedad de los patrones que se han opuestos a la medida con el argumento de que dicho aumento provocará la quiebra de miles de empresas al tener que pagarle mejor a sus trabajadores, lo cual demuestra que nuestra burguesía sigue necesitando la chiche del gobierno en vez de aprender a sobrevivir en la competencia por el mercado.
Quienes han seguido durante su vida el tema del capital y el trabajo recordamos con esta medida del Ejecutivo el papel que han jugado las organizaciones sindicales subordinadas a las políticas priístas que dominaron en el país durante el régimen neoliberal.
La Central de Trabajadores de México representada por Fidel Velázquez Sánchez como máximo líder obrero que controlaba por todos los medios a la mayoría de los sindicatos del país llegó a pronunciarse hasta contra el aumento que cada año se negociaba con las cúpulas patronales y el gobierno con el argumento de que los precios de los productos se disparaban más allá de lo que representaban los aumentos salariales, de manera que cada vez se anulaba lo negociado.
En los últimos reportes de que se tiene memoria los estudiosos habían logrado demostrar que hasta el 70 por ciento de su poder adquisitivo había perdido el salario mínimo en ese período, lo cual en el colmo de la codicia los patrones decían que era también una manera de atraer capitales para generar los empleos requeridos.
No sin pena el viejo líder obrero respetado por el gobierno priísta como toda una institución por su férreo control de los trabajadores sindicalizados, se quejaba del aumento de precios con el que la clase patronal se reponía del desembolso para los aumentos salariales.
Aún antes de que se determinara el aumento a los salarios los comerciantes incrementaban sus precios. Esa actitud del organizador gremial de los lecheros que se alzó hasta la cúspide del poder sindical en 1937 como miembro fundador de la CTM, reproducía la misma conducta que ya en 1865 Carlos Marx criticaba ante el Consejo de la Asociación Internacional de Trabajadores contra quienes asumían la misma postura que los patrones en aquel año que se registra con una ola de huelgas obreras en Europa demandando aumento salarial.
En efecto, el intelectual de la clase trabajadora arremetió contra el líder obrero inglés John Weston porque éste argumentaba, como lo hacía la CTM 70 años después, que dichos aumentos solamente provocaban que se elevara el precio de los productos básicos y que eso no convenía a los trabajadores.
En su discurso de dura crítica contra aquel dirigente sindical Carlos Marx, después de explicar el papel de los salarios en la economía capitalista conminó a la Asociación Internacional de Trabajadores a impulsar la lucha por aumento salarial hasta lograr la emancipación final de la clase obrera, la cual se alcanzaría con la abolición definitiva del sistema del trabajo asalariado.
La sustancia de aquella crítica se detalló en un folleto titulado Salario Precio y Ganancia donde Marx explica el impacto que tienen los aumentos salariales en las diferentes ramas de la economía y la razón de reducir al máximo el poder adquisitivo como política patronal que no toma en cuenta ni le interesa la suerte del obrero que vive al día.
Es cierto que en nuestro país la voracidad de los patrones alcanzó niveles inauditos con la complicidad de los gobiernos durante todo el período neoliberal, porque durante 36 años logró sobreponerse al mandato constitucional de que el salario mínimo debería ser suficiente para proveer a una familia de salud, educación vivienda y alimentación.
La clase patronal sin ningún escrúpulo fue despojando cada vez la capacidad de compra del salario de sus trabajadores mediante la escalada de precios hasta que los dejó por debajo de China, país que durante muchos años fue el mejor atractivo para la inversión extranjera porque estaba permitido pagar microsalarios sin riesgo de huelgas contando con una clase trabajadora dócil y disciplinada.
Con su política neoliberal que significó la protección a ultranza de los patrones cuyas fortunas crecieron a su sombra, México en poco tiempo se convirtió en uno de los países con peor paga para sus trabajadores sin que por ello pudiera presumir de las grandes inversiones de capital como se argumentaba que sucedería.
Por eso se explica que con esa política de precios los trabajadores terminaron por aceptar que era contraproducente demandar aumento salarial si antes de ser anunciado se anulaba con el aumento indiscriminado de las mercancías de primera necesidad.
El propio líder obrero que se mantuvo en el poder por cinco décadas mediante mecanismos de control que nada tenían que ver con los principios democráticos de renovación periódica de las dirigencias, se convirtió en uno de los mayores obstáculos para la emancipación de la clase obrera, como reza el lema de esa central obrera.
Por eso entre los cambios que el gobierno de la 4T está impulsando a favor de los trabajadores podemos contar también la reforma legal que ahora exige que la renovación de sus dirigencias sea mediante el voto libre y secreto.
Un punto adicional al aumento salarial de los mínimos que hoy celebramos del Ejecutivo es la promoción de fuentes de empleo mediante obras emblemáticas para el desarrollo como la edificación del nuevo aeropuerto internacional Felipe Ángeles en el estado de México, la refinería dos Bocas en Tabasco y el Tren Maya que beneficiará directamente a cinco estados donde vive población originaria.
Así, el trabajo que dignifica al hombre con un salario remunerador se está convirtiendo en realidad para cientos de miles de mexicanos para el engrandecimiento de la Patria.