Anituy Rebolledo Ayerdi
Diciembre 26, 2025
J. Roberts Poinsett
Joel Roberts Poinsett (1797-1861) fue el primer embajador de Estados Unidos en México (1825-1829) actuando en realidad como procónsul imperial. Había nacido en Charleston, Virginia, descendiente de emigrantes franceses, protestante y titulado como botánico por la Universidad de Edimburgo. “Hombre de hermosa presencia y porte distinguido”, lo describió el maestro José Vasconcelos.
Sirviendo a su presidente James Madison, Poinsett había pasado cinco años como observador de los gobiernos independentistas de Argentina, Chile y Perú, llegando a conocer a fondo la estructura de la clase política latinoamericana. Cimentada, según él, en la mentira, el engaño y la corrupción. Tan bien la conocía que, por ejemplo, se dará el lujo de intervenir en la redacción de la propia Constitución Política de la República de Chile.
Agente secreto
Poinsset, diputado estadunidense, visita México en 1822 en calidad de agente secreto del presidente James Monroe, el autor de la Doctrina que lleva su nombre y cuya misión era la de alentar el triunfo de la República. Ello, en razón de que su ideario anticolonialista coincidía plenamente con el expansionismo monroísta. Una más de sus consignas era la de evitar la intromisión monárquica en el país, atendiendo a la falsa divisa de “América para los americanos”. Será entonces cuando el enviado maniobre contra el imperio de Agustín de Iturbide, pronunciándose por un federalismo al estilo de su país. No será por ello casual que la Constitución mexicana de 1824, establezca el presidencialismo y el sistema bicamaral, a imagen y semejanza de los Estados Unidos.
Aniquilada la estúpida aventura de Agustín de Iturbide, pagada con su sangre en 1824, el nacimiento de la República se ve empañada por las discordias instigadas por la masonería internacional. Particularmente enemista a dos viejos camaradas, Nicolás Bravo, designado gran maestre de la Gran Logia Escocesa (conservadora) y al General Vicente Guerrero de la Gran Logia Yorkina, (liberal). La primera patrocinada por el agente diplomático de Inglaterra, Henry George Ward y la segunda por Joel Roberts Poinsett, ni más ni menos.
Guerrero, presidente
Poinsett había logrado seducir con sus maneras y talentos al abogado mexicano Antonio de Zavala, historiador y líder de los yorkinos, acusado de ejercer una influencia decisiva sobre el General Vicente Guerrero, a quien decía querer como a un hijo. Se dará entonces, perversamente, como un hecho que el diplomático gringo manejaba a Guerrero a través de Zavala. Un hecho que llamarán confirmado cuando Guerrero sea nombrado presidente de la República en lugar de Manuel Gómez Pedraza, masón escocés ganador de las elecciones. A la logia contraria se le compensará con la vicepresidencia a favor de Anastasio Bustamante, quien muy pronto se las cobrará al paisano de Tixtla.
La cizaña injerencista del embajador estadunidense llegará a consolidar una opinión pública de odio y desprecio en su contra. Serán las legislaturas de Puebla y Veracruz las primeras en asumirlo, demandando su inmediata expulsión del país. En su turno, el general Juan Maule Montaño se pronuncia desde Otumba con la misma demanda, además de la disolución de las sociedades secretas.
La respuesta del presidente Vicente Guerrero será pronta y certera. Informa al gobierno estadunidense que su plenipotenciario Joel Roberts Poinsett ya no resultaba grato para México. Guerrero, por cierto nunca negó su amistad con el nefasto personaje, quien abandona el país en 1830 con este mensaje:
“Me voy dejando en México un partido favorable a los Estados Unidos, además de una sentimiento profundamente norteamericano”.
Secretario de Guerra
Nada puede ser extraño o calificado de imposible en la biografía de un hombre como Joel Roberts Poinsett quien, de 1837 a 1841, se desempeñó como secretario e Guerra de los Estados Unidos de Norteamérica. Una misión que cumplió con creces fue la de diezmar a la población indígena en anticipo a la guerra de Texas.
¿ Y la flor de Pascua?
El primer encuentro del embajador Poinsett con la flor de Pascua tiene lugar en la ciudad de Taxco. Visita el templo de Santa Prisca en plena Navidad, donde recibe un profundo impacto emocional ante el rojo intenso de miles de flores de Pascua, que cubren el sagrado recinto. Atónito, el botánico egresado de la Universidad de Edimburgo se hará la promesa de dedicarle todo su tiempo libre al estudio profundo de la planta de tan hermosas flores.
De lo primero que se entera es que de la planta es originaria de América, particularmente de los estados de Guerrero, Oaxaca y Chiapas y que responde a diversos nombres. Ello en razón de las lenguas de los pueblos originarios que la han cultivado a través de los siglos. Los aztecas, por ejemplo, la llamaron cuetlaxóchitl (flor de pétalos resistentes como el cuero), simbolizando para ellos la nueva vida alcanzada por los guerreros muertos en batalla y quienes regresaban a libar su miel. Esta misma responde a nombres diversos según la región de su cultivo. Es flor de Pascua en Guerrero, Veracruz, Michoacán e Hidalgo. tlazóchitl (flor que se marchita) en náhuatl; Sijoyo en Chiapas y Santa Catalina en Durango.
Planta indígena, símbolo cristiano
El hecho de que una planta medicinal como la flor de Pascua se haya convertido en un símbolo cristiano, se adjudica a los monjes franciscanos. Ellos identificaron el rojo de sus flores con la sangre de Cristo y su forma estrellada con la Estrella de Belén. Más tarde, surgirán otras identidades: el verde de sus hojas son la esperanza y la renunciación, en tanto que las flores blancas son la pureza y las amarillas la alegría.
Siglos antes de la llegada de los europeos a América los pueblos indígenas cultivaban una planta con floración hermosa a partir del mes de diciembre, lo que permitía su liga con las festividades de fin de año no obstante que su cultivo obedecía a necesidades medicinales. Se recomendaba el jugo lechoso de la planta para bajar las fiebres; en cataplasmas contra la erisipela, así como efectivo antihemorrágico. Y muy particularmente para estimular la producción de leche en madres recientes
La flor de Pascua se utilizó por primera vez en Taxco durante el siglo XVII , precisamente como ornato deslumbrante durante las fiestas navideñas. Los monjes franciscanos la recogían en los campos silvestres para ornamentar su fiesta llamada del Santo Pesebre.
La Poinsettia
No obstante haber sido echado vergonzosamente del país, el ex embajador Poinsett mantendrá su relación personal con México. En Taxco hace acopio de arbustos, semillas y con todo lo que tenga que ver con la flor de Pascua, material que envía directamente a su afrancesada mansión de Greenville, Carolina del Sur, convertida en un invernadero ya famoso en toda la Unión Americana.
Más indignación que sorpresa abatirá a los mexicanos cuando el gobierno de Estados Unidos declare el 12 de diciembre de 1941 como Día Internacional de la flor llamada Poinsettia. Ello, en honor de Joel Roberts Poinsett, fallecido en esa fecha de 1851, quien la introdujo a la Unión Americana. Una flor mexicana cultivada por siglos con los nombres tan diversos como traxóchitl, cuetlaxóchilt, pascua, nochebuena, Santa Catarina, sijoyo, bandera, flor de fuego, estrella de Navidad, rosa de invierno, penacho de inca, estrella y eupiforbia, la más bella guía de los Reyes Magos.
Botánicos mexicanos afirman que el tronco genético de la Poinsettia proviene de la variante de una complejísima flor silvestre de Guerrero. Revelan que las puntas rojas no son flores sino brácteas, es decir, hojas modificadas que cumplen una función específica. La flor verdadera es pequeña de color amarillo y se localiza en el centro de dentro de una estructura llamada ciato, misma que simula pasar desapercibida. El color rojo intenso no es un simple adorno sino resultado de una acción evolutiva que ha permitido a la planta asegurar su reproducción.
El Vaticano
Un relato del Vaticano de Roma recuerda que la noche del 24 de diciembre de 1899 la Basílica de San Pedro fue colmada con miles de flores de Nochebuena, enviadas por México. Un espectáculo que se recordará por mucho tiempo.
La producción
Se cultivan en el mundo alrededor de 600 variedades de la flor de Pascua, incluida la Poinsettia, así como las variedades Pricettia y Winter rose, pascuas en forma de rosas. Sus colores: el rojo clásico, blancas, rosas, salmón, bicolores, jaspeadas, tonos marmoleados y ciruela.
La producción mundial alcanza hoy los 299 millones de unidades cuyo valor comercial alcanza los mil millones de euros..
¡Al ladrón!
La flor de Pascua se cultiva universalmente con los nombres relacionados con la Navidad y con el de franchute Joel Roberts Poinsett: ¡al ladrón, al ladrón!
¡Felices pascuas!