EL-SUR

Sábado 04 de Diciembre de 2021

Guerrero, México

Opinión

El INE, Morena y lo que sigue

Humberto Musacchio

Julio 26, 2018

Ganar unas elecciones no es conquistar el poder, no necesariamente. Eso tendrán que entenderlo muy bien y en poco tiempo los integrantes de Morena, quienes estarán sometidos al más severo escrutinio de todos, absolutamente todos sus actos, pues una estrategia empleada repetidamente contra los gobiernos populares y democráticos, en Latinoamérica y en otros continentes, ha sido minar su prestigio y poner en duda la capacidad y honradez de sus integrantes.
El desenlace de esas feroces campañas lo conocemos muy bien. La receta se la aplicaron a José Santos Zelaya y a Juan Bautista Sacasa en Nicaragua, a Francisco I. Madero en México, a Jacobo Árbenz en Guatemala, a Salvador Allende en Chile y más recientemente a Dilma Rousseff en Brasil. La mayoría de votos no es suficiente para ejercer el gobierno y mantenerse en él.
Hay hechos inquietantes por lo que en conjunto pueden significar. Por ejemplo, una banda de ultraderecha trajo a Sergio Moro, el juez brasileño que dispuso el encarcelamiento de Lula. En la Cámara de Senadores, Moro fue recibido como héroe por legisladores panistas y priistas y en El Colegio Nacional su anfitrión fue un ministro de “nuestra” Suprema Corte.
También preocupante es que en los debates entre candidatos presidenciales, el INE estuviera asesorado por el Instituto Nacional Demócrata de Estados Unidos, que depende de la Fundación Nacional para la Democracia, organismo de fachada de la Agencia Central de Inteligencia, la CIA.
Otra probadita de lo que puede venir la acaba de ofrecer el INE, donde los consejeros, con la dignísima excepción de José Roberto Ruiz Saldaña, impusieron a Morena una multa de 197 millones de pesos por la creación y manejo del fideicomiso Por los Demás, que según dijeron representa un vínculo directo de quienes aportaron y retiraron el dinero, lo que “avala la intervención para fiscalizar recursos operados por el partido, debido a la relación estrecha con esos recursos” (La Jornada, 23/VII/2018).
Si Morena incurrió en falta, tendrá que afrontar las consecuencias, pero resulta extraño que se imponga sanción tan descomunal a un partido por lo que hacen sus miembros y simpatizantes como particulares. El INE no ha probado que los dineros que ingresaron al fideicomiso fueran fondos de campaña y antier martes, en una especie de autocrítica por su papelón, reconoció que esos dineros se no se usaron con fines electorales, no, pero ya le pasó el caso a la inútil y sesgada Fepade.
Para lavarse la cara, el INE impuso multas a varios partidos por presuntas “afiliaciones indebidas” y sin el consentimiento de los ciudadanos afectados. Eso dijo el INEfable, pero resulta ridículo que se sancione con un millón 300 mil pesos al Partido Verde “por afiliar indebidamente” a 30 personas, al PT con 820 mil por supuestamente hacer lo mismo con 22 personas, al pobrecito PES por cinco personas, al Panal y el Movimiento Ciudadano por estar en el mismo caso ¡con una persona cada uno! Sobra decir que no se presentaron pruebas de dolo o cosa parecida y, por si algo faltara, esos afiliados no representan diferencia alguna. Eso se llama taparle el ojo al macho.
Alfredo del Mazo III no sería gobernador del Estado de México si en ese proceso electoral, organizado –es un decir– por el instituto electoral local, el INE hubiera mostrado un mínimo de celo ante la desvergonzada compra de votos, los acarreos y otras reiteradas, notorias y onerosísimas violaciones de la ley. Hubiera bastado con lanzar una reprimenda a los responsables del cochinero. Pero los señores consejeros prefirieron voltear para otro lado, guardar un piadoso silencio porque esa es la mejor manera de conservar chamba y favores.
En el caso de la multa de 197 millones aplicada a Morena, resta esperar que el no muy confiable Tribunal Electoral emita su veredicto. Lo harán unos magistrados que nada contentos están con la anunciada rebaja de sueldos, así que puede esperarse cualquier cosa.
Que el golpe propinado por el INE le sirva a los morenistas de lección. Nadie debe ilusionarse, empezando por su líder, porque no los dejarán descansar. Sus enemigos van a estar en permanente acecho. Cada error lo pagarán con alto rédito. Y entre esos errores, uno muy importante es la ausencia de un vocero, función que ha asumido López Obrador, quien debía estar centrado en el diseño de su futuro gobierno. No es aconsejable desgastar la figura del próximo presidente de la República.