EL-SUR

Viernes 21 de Junio de 2024

Guerrero, México

Opinión

El ligue como una de las bellas artes

Federico Vite

Septiembre 19, 2017

Los canónicos, pensemos en esas personas que han oficiado con dignidad y rigor la literatura por más de 40 años, cuando hablan de sus proyectos (entendemos esto como la escritura de un libro, ya sea novela, poemario, obra de teatro, un conjunto de ensayos, un diario de viaje o una biografía) mencionan la importancia de una indagación temática obsesiva en la que descubren que en el fondo siempre han estado hablando de un mismo documento, no por la elección del tema (amor, vida, muerte), sino por las formas de consumar, o cercar, ese proyecto. Es decir, ¿cómo construir la voz que canta o cuenta esa indagación temática?
Pienso en un escritor tropical, Junot Díaz, quien ha indagado la masculinidad, el ligue como una de las bellas artes y el azoro ante el descubrimiento de la mujer deseada. Vive en Estados Unidos, pero su alma es de República Dominicana. Visitando algunos de los libros de Díaz, Drown, Riverhead 1996 (traducido al español como Los boys, Penguin Random House, 2012), The brief wondrous life of Oscar Wao, publicada por Riverhead en 2007 (La maravillosa vida breve de Óscar Wao, Penguin Random House, 2008) y This is how your lose her, Riverhead 2012 (Así es como la pierdes, Penguin Random House, 2014), descubrimos a Yunior. El narrador más atractivo que ha construido este autor. No sé si utiliza siempre esa voz porque le facilita desarrollar sus historias o simple y sencillamente no logra salirse de esa conciencia narrativa que tanto bien le ha hecho a sus libros. ¿Es una zona de confort trabajar el mismo tema con la misma voz narrativa? Quizá la respuesta se encuentra en la novela que le dio todo a Junot: The brief wondrous life of Oscar Wao. En el resto de los libros que cité encontramos esencialmente la búsqueda del amor, la necesidad de tener un mujerón como pareja y la forma en la que el cáncer destruye a las personas amadas, justo este aspecto, la enfermedad mortal o la cercanía de la muerte, propicia los cambios vitales de los personajes de Díaz, pero aparte del tema, pensaba hondamente en Yunior, el narrador que se ha apropiado del 80 por ciento de todo lo que ha publicado Junot. En La maravillosa vida breve de Óscar Wao oímos hablar del fukú, “la maldición y condena del Nuevo Mundo, también conocido como Fukus Americanus, The Great American Doom (fuck you)”. En esta novela fusiona la historia y la ciencia ficción con las pretensiones estéticas y vitales de un tipo nacido en Nueva Jersey, un adorador de los cómics y la literatura fantástica, obsesionado con las chicas, pero incapaz de seducirlas. Sueña con ser el Tolkien dominicano y sufre porque no encaja en su comunidad ni en su cultura: Óscar Wao, negro, muy obeso, inteligente y loser. ¿Qué puede ser más ciencia ficción que Santo Domingo?, dice el narrador, si una maldición recorre la historia de la República Dominicana y persigue a la familia de Óscar en forma de cárcel, tortura y amores trágicos. Mordor es República Dominica. El dictador Trujillo es todo lo malévolo posible, incluso más allá de Sauron. Óscar trata de no ser el único dominicano que muere virgen, pero el fukú, el fukú, mamita, lo persigue y es duro y fuerte. Óscar se empeña en publicar, en perder su virginidad, en vencer la maldición. Óscar vs Fukú.
Díaz fusiona géneros literarios; mezcla ficción y realidad, recurre a diferentes puntos de vista, saltos temporales y combina la sintaxis y la gramática del inglés con el castellano. La naturalidad expresiva de las oraciones hace pensar al lector que esos dos idiomas no pueden separarse. Enriquece a la prosa esa mezcla de sonidos y de grafías. Verbalmente parece spanglish, pero no es spanglish. No se trata de un narrador que escribe en inglés e intercala palabras o expresiones en castellano. Se trata de un narrador que enriquece el idioma inglés reconociendo el sabor del castellano. Ahí radica la importancia de Junot. Su narrador, el alter ego, Yunior, expresa una forma de vida tropical, comprende el mundo como un paisaje exuberante. Agarra palabras de aquí y de allá, las prueba, es pantagruélico en ese aspecto. Pone sobre la hoja el azoro de alguien que siente y siente mucho. Obviamente para los hispanohablantes, la apuesta de este narrador pareciera una simpleza, pero para los de habla inglesa este tipo es un dicharachero, tropicalizó los temas serios, las torturas y las tragedias, al inglés le sumó el castellano y varias fracesitas en francés para redondear la musicalidad de su prosa. Es como si Junot hubiera reescrito Huckleberry Finn oyendo bachata y salsa interpretada por Pink Martini. Dicho de otra forma, la importancia de una indagación temática obsesiva nos revela que siempre hablamos de un mismo tema, que a partir de eso se construye el universo interno del autor y que sin duda la creación de la voz narrativa es lo que otorga un sello de distinción. Por muy revolucionarios, por muy rebeldes, por muy muy que sean los autores, el sello es la voz (quemadura/que madura) narrativa. Y Junot nos muestra que se pueden contar las tragedias con el candor heterodoxo de un apasionado de la literatura fantástica que sufre y sufre mucho porque aún no ha podido decir esa frase que ha ensayado durante tanto tiempo a solas: Then you will be mi negra linda. Prieta de fire. Mujerón. Yes?