EL-SUR

Lunes 06 de Diciembre de 2021

Guerrero, México

Opinión

El modelo educativo de la 4T y la UAGro

Marcial Rodríguez Saldaña

Marzo 05, 2020

 

Cada comunidad política ha tenido en el devenir histórico un modelo educativo y sus principios orientadores. Así ocurrió en Esparta antigua en donde priorizaron la educación de los niños y los jóvenes para la guerra; en cambio en Atenas, particularmente durante el periodo de gobierno de Pericles, se impulsó el estudio de la filosofía, de las bellas artes y de la cultura que tuvo como resultado el florecimiento de las mismas.
Durante la época colonial en la Nueva España, la educación se orientó a un modelo de dominación y evangelización. La educación religiosa se mantuvo durante las primeras décadas del siglo XIX, aún después de haberse logrado la independencia, sin embargo, una generación de liberales promovió diversas acciones para instaurar un nuevo modelo educativo laico. En la primera transformación de México –en las décadas posteriores al triunfo de la independencia– se dio inicio al cambio del modelo educativo colonial religioso por uno más liberal; en la segunda transformación –la época de la reforma– se consolidó un modelo educativo laico.
La tercera transformación en nuestro país –la revolución mexicana– dio lugar a la educación primaria pública gratuita; con la reforma en 1934 se atribuyó al Estado la formación de planes, programas de estudio y métodos de enseñanza, se impulsó la educación socialista, la cual fue suprimida en la reforma de 1946 que incorporó como principios el fomento al amor a la patria, a la conciencia de la solidaridad internacional en la independencia y en la justicia, su carácter democrático, nacional y de convivencia humana y la obligación de que toda la educación impartida por el Estado fuese gratuita; con la reforma de 1980 se reconoció la autonomía universitaria; en 1992 se incluyó el concepto de educación laica; con la reforma de 1993 se incorporó la educación preescolar y se estableció la educación secundaria como obligatoria y la obligación del Estado de promover y atender todos los tipos y modalidades educativas incluyendo la superior, el apoyo a la investigación científica y tecnológica y la difusión de nuestra cultura; en 2002 se incluyó la obligatoriedad de la educación preescolar; en la reforma de 2011 se integró el principio del respeto a los derechos humanos; en 2012 se agregó la educación inicial, la educación media superior como obligatoria y los principios de la convivencia humana, el respeto a la diversidad cultural, a la dignidad humana, la integridad de la familia, el interés general de la sociedad, la fraternidad e igualdad evitando los privilegios.
La reforma al artículo tercero de la Constitución Federal de 2013, promovida por Enrique Peña Nieto, fue la culminación del modelo educativo neoliberal en México que comenzó en 1982 y que se caracterizó por la tendencia privatizadora, tecnocrática, punitiva, que canceló derechos laborales de las trabajadoras y trabajadores del sector educativo y con la restricción al gasto social la educación pública dejó de ser prioritaria.
El primero del julio de 2018 la mayoría del pueblo de México decidió democráticamente el cambio de régimen, lo cual implica el cambio del modelo educativo neoliberal por un nuevo modelo de la Cuarta Transformación del país que se expresa con nitidez en la reforma al artículo tercero de la Constitución General de la República del 15 de mayo de 2019.
Dentro de los aspectos más relevantes de la reforma de la 4T encontramos como principios, fines y contenidos de la educación: el acceso universal al Sistema Educativo Nacional; la igualdad sustantiva; respeto a las libertades y la dignidad de las personas; educación intercultural e integral; educacion para la paz y la cultura de la paz; la honestidad, la promoción de los valores; la democracia y la tolerancia; orientación integral con perspectiva de género; la libre circulación de información y la mayor participación de la mujer como enfoque integral para prevenir la violencia y los conflictos, y que se realicen actividades encaminadas a crear condiciones propicias para el establecimiento de la paz y su consolidación en la sociedad y las naciones; la gratuidad progresiva de la educación media superior y superior hasta llegar a la gratuidad total; el combate a la deserción y el abandono escolar; mantener en óptimas condiciones la infraestructura física educativa y el equipamiento de las escuelas y centros educativos, eficientando su uso para el eficaz disfrute del derecho a la educación, particularmente, de los sectores en vulnerabilidad social; garantizar la impartición de la educación en condiciones de igualdad con equidad e inclusión social; velar que las escuelas e instalaciones educativas del sistema educativo nacional, sean espacios libres de acoso y violencia, garantizando la integridad física, psicológica y sexual de los estudiantes y trabajadores; eliminar el analfabetismo en todas sus modalidades, incluido el funcional y digital, incorporando las tecnologías de la comunicación e información; implementar mecanismos y espacios de participación activa y conjunta de los diversos actores de participación, directos o indirectos, en el proceso educativo; crear, promover y fomentar programas para la educación de los adultos y superación del rezago educativo; se incorporan disciplinas del conocimiento que integran la formación curricular de los educandos, entre ellas la historia, la geografía, el civismo, las humanidades, la filosofía, la ciencia la tecnología, la innovación, las lenguas extranjeras, las lenguas indígenas de nuestro país, la educación física, el deporte, las artes, la música, la promoción de estilos de vida saludables, la literacidad; reconocer la diversidad del núcleo familiar, para armonizar lo referente a que la educación contribuya a la integridad de la familia, para referirse a las familias en el tenor de la pluralidad de nuestra sociedad y el cuidado al medio ambiente.
El modelo educativo de una nación debe contener principios generales sustanciales, fines y contenidos comunes como un sistema integral, que deben irradiar a todo el sistema. En el caso de las universidades públicas mexicanas, entre ellas la UAGro, que en 1972 promovió el proyecto Universidad -Pueblo e integró algunos principios de este modelo, respetando su autonomía universitaria, mi propuesta es que se revisen y actualicen sus estatutos, reglamentos y sus Planes Institucionales de Desarrollo, para que asuman los principios, fines y objetivos del modelo educativo de la Cuarta Transformación de México y que desplieguen su potencial docente, de investigación, de vinculación popular y difusion cultural a favor de este nuevo modelo educativo de México.

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