EL-SUR

Sábado 04 de Julio de 2026

Guerrero, México

Opinión

El nebuloso horizonte electoral en Bolivia

Gaspard Estrada

Julio 30, 2025

Bolivia se adentra en territorio desconocido a medida que se acercan las elecciones del 17 de agosto. Por primera vez en dos décadas, el expresidente Evo Morales, líder del otrora dominante Movimiento al Socialismo (MAS), no aparecerá en ninguna papeleta electoral. Mientras tanto, la población se prepara para votar con una inflación del 24 por ciento, su nivel más alto en más de tres décadas, lo que convierte la carrera presidencial en una prueba impredecible para el sistema político y sus instituciones.
Para los bolivianos, es una experiencia totalmente nueva ver que las encuestas indican que dos líderes de la oposición de derecha, muy probablemente Samuel Doria Medina y Jorge Quiroga, podrían pasar a la segunda vuelta el 19 de octubre. La razón, según sugieren las encuestas, es que las preocupaciones económicas superan ahora a las políticas para la mayoría de los bolivianos en medio de una crisis marcada por la escasez de dólares, la escasez de combustible y el aumento de la inflación. En el entorno altamente polarizado del país, las protestas son casi diarias y los bloqueos de carreteras en el campo están agravando la escasez.
Independientemente de quién gane, el próximo presidente tendrá que implementar reformas dolorosas. Estas incluyen reducir un déficit fiscal que ha rondado el 10 por ciento durante años, posiblemente triplicar los precios internos del combustible y negociar con prestamistas internacionales, como el Fondo Monetario Internacional, para obtener los dólares necesarios para estabilizar la economía y el comercio exterior del país.
El presidente Luis Arce, que ha decidido no presentarse a la reelección debido a sus bajos índices de aprobación, sigue defendiendo su administración. Hace algunos días, culpó a los legisladores nacionales por no aprobar proyectos de ley clave que autorizarían la financiación externa. Según el Ministerio de Hacienda de Bolivia, el poder legislativo tiene 17 proyectos de ley en revisión que se espera generen mil 700 millones de dólares en inversiones.
A principios de siglo XXI y durante su primera década, los altos precios de las materias primas impulsaron muchas economías de América Latina, y Bolivia se convirtió en el segundo mayor beneficiario del auge, solo por detrás de Venezuela. Sin embargo, el gobierno ha mantenido costosos subsidios y ha sostenido un tipo de cambio fijo, y ahora es probable que el país tenga menos de 2000 millones de dólares en reservas. La mayor parte de esa cantidad es oro, y es posible que el banco central tenga menos de 50 millones de dólares en reservas de divisas fuertes.
Los subsidios al combustible han sido una fuente importante de gasto, que asciende a casi 3 mil millones de dólares anuales. Ahora, debido a la crisis fiscal, el gobierno importa menos, lo que provoca escasez generalizada. Se han formado largas colas en las gasolineras de todo el país, donde los conductores de camiones y automóviles a veces esperan días para llenar sus tanques. Todos los principales candidatos a la presidencia, incluso el candidato líder alineado con el MAS, Andrónico Rodríguez, coinciden en que será necesario recortar los subsidios al combustible; las únicas preguntas son cuánto, cuán rápido y cuán intensamente protestará el público. Los precios del combustible podrían triplicarse sin los subsidios. Cuando el grupo agroindustrial Anapo anunció hace un mes que había comenzado a importar combustible de Brasil, dijo que estaba pagando más del triple del precio de venta interno.
La escasez de dólares ha afectado a las importaciones en general, lo que ha agravado la inflación de los productos básicos, incluidos los medicamentos. El tipo de cambio fijo mantenido por el gobierno de Arce se ha vuelto insostenible. Por primera vez en 40 años, ha surgido un tipo de cambio del dólar en el mercado negro. Por ahora, el dólar se cotiza a unos 14 bolivianos en el mercado negro, frente a los 6.96 bolivianos que se cotiza a través de los canales oficiales.
Esta escasez se ha agravado tanto que se ha impuesto un “corralito” bancario: los depositantes no pueden retirar dólares de sus cuentas y, en su lugar, se les entrega bolivianos al tipo de cambio oficial. La devaluación ya es una realidad en las calles, y una dolorosa devaluación oficial parece inevitable. A este ritmo, todo apunta a que Bolivia entre en una zona de turbulencias en las próximas semanas.

* Miembro de la Unidad del Sur Global de la London School of Economics

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