EL-SUR

Lunes 20 de Mayo de 2024

Guerrero, México

Opinión

El origen del conflicto entre Emmanuel Macron y Jair Bolsonaro

Gaspard Estrada

Agosto 28, 2019

Durante la última semana, buena parte de los titulares de la prensa internacional ha estado acaparada por la crisis diplomática entre Brasil y Francia, ligada a la deforestación de la Amazonía, así como por el anuncio del presidente francés, Emmanuel Macron, de su voluntad de dejar de ratificar el acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea. Esta crisis quizás sea la mayor desde el regreso a la democracia en Brasil, en 1985. Durante el fin de semana, los medios de ese país especularon sobre un eventual llamado a consultas del nuevo embajador en Francia, Luis Fernando Serra. Y desde entonces, el cruce verbal entre los presidentes Jair Bolsonaro y Emmanuel Macron no se ha disipado, haciendo pensar que la crisis diplomática ha llegado para quedarse.
De hecho, las relaciones bilaterales entre Francia y Brasil se han ido deteriorando desde la destitución antidemocrática de Dilma Rousseff, en 2016. Si bien el gobierno francés reconoció este hecho político, en la práctica dejó de entablar un diálogo político de alto nivel con el gobierno de Michel Temer. Era una manera para el gobierno del socialista François Hollande, de dejar en evidencia su insatisfacción frente a este proceso político. Esta situación se mantuvo durante los primeros meses del gobierno de Emmanuel Macron, quien tenía su mente acaparada por las relaciones con los Estados Unidos, los conflictos en Medio Oriente y África. Los asesores diplomáticos del presidente francés estimaban que sería más prudente esperar la llegada de un nuevo gobierno, fruto de las elecciones presidenciales de 2018, para entablar relaciones al más alto nivel. Sin embargo, ese cálculo se topó con la elección de un candidato de extrema derecha, Jair Bolsonaro. Este último dejó claro desde la campaña que su fuente de inspiración era el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y que en aras de apoyar a su “aliado” en Washington DC, estaría dispuesto a abandonar la base de la política exterior brasileña, elaborada por el Barón de Rio Branco, el arquitecto de la expansión pacífica de Brasil durante el siglo diecinueve. En esta perspectiva, nociones como el apoyo al multilateralismo, al multiculturalismo, al desarrollo sustentable, a las minorías o a la integración regional en América del Sur están totalmente ausentes del vocabulario de la actual administración brasileña. De tal suerte que el presidente Emmanuel Macron, que ha hecho de la defensa de estos valores una piedra angular de su diplomacia, se quedó en una situación política complicada: ¿habría que mantener el “congelamiento” de las relaciones al más alto nivel entre Francia y Brasil, a pesar del hecho que ese país es su principal socio comercial en la región, con un volumen de inversiones equivalentes a las presentes en China?
Después de un tiempo de espera, el gobierno francés decidió darle una oportunidad al gobierno de Bolsonaro, en particular después de que el canciller de Alemania Heiko Maas, viajara a Brasilia para impulsar los negocios de empresas alemanas en ese país. El ministro de relaciones exteriores de Francia, Jean-Yves Le Drian, viajó entonces a finales de junio a Brasilia, con la expectativa de restablecer las relaciones entre los dos países al más alto nivel. Sin embargo, veinte minutos antes de la entrevista con el presidente Jair Bolsonaro, este último canceló el encuentro, con el pretexto de tener que “ir a cortarse el cabello”, lo cual fue confirmado horas más tarde en las redes sociales del presidente brasileño, donde se pudo observar a Jair Bolsonaro en una peluquería. Este hecho constituyó una pésima señal enviada por Brasil hacia Emmanuel Macron, quien desde entonces, pensó como responder a esta humillación diplomática. Los incendios devastadores de la Amazonía, así como su amplia repercusión internacional, le dieron la oportunidad perfecta para poner en aprietos al gobierno de Jair Bolsonaro, y dejar en evidencia el conflicto entre los dos países. De ahí el enojo del presidente brasileño.

Twitter: @Gaspard_Estrada

* Director Ejecutivo del Observatorio Político de América Latina y el Caribe (OPALC), con sede en París.