EL-SUR

Miércoles 26 de Enero de 2022

Guerrero, México

Opinión

El papel de las iglesias

Jorge Camacho Peñaloza

Agosto 27, 2021

Al César lo que es del César…
Jesús.

Para la Iglesia cualquier delincuente es, antes que todo, un pecador y como tal los cánones marcan que sus sacerdotes tienen la obligación de ayudarlo a que deje de cometer pecados y socialmente está interesada en que los creyentes hagan vida comunitaria, desarrollen la fraternidad y que su comportamiento no afecte a la vida en sociedad, pero éste, en estricto sentido, no es el objetivo de la Iglesia, es decir, organizar y armonizar la vida en sociedad, sino aclarar a los mortales el camino a la inmortalidad, la comunión con Dios.
Jesús, el Cristo, no se metió con los asuntos del César, no buscó expresamente resolver los problemas sociales que se padecían en Judea por la opresión que vivían los judíos a manos del Imperio Romano, no buscó a Barrabás para que dejara de delinquir, eventualmente se cruzó con delincuentes, como con Barrabás en el ilegal juicio que le hicieron los judíos y romanos el viernes de Pascua, allá arriba en la Cruz estuvo con Dimas y Gestas los dos supuestos bandidos que le pidieron a Jesús que los liberara de la muerte en la cruz, que intercediera por ellos, lo cual, evidentemente, en ese momento físicamente no ocurrió; a Jesús le interesaba que los delincuentes dejaran la obscuridad del pecado y buscaran la luz del camino a la vida plena; buscó al ser humano, al pecador, no al delincuente, para que resolvieran sus propios problemas que les impiden tener comunión con Dios.
Jesús ya no vio que sus seguidores acabarían por crear una institución muy poderosa en asuntos no sólo del espíritu del ser humano sino económicos, legales, internacionales, de distribución de riqueza material, designación de gobernantes, etc, hasta se convirtió en gobierno, banquero y empresaria, muy centrada en resolver más las asuntos entre las personas y los gobernantes, que entre ellas y Dios. En momentos históricos fue causante de injustas guerras y muertes, actos de corrupción, obstáculo a la ciencia y al conocimiento del espíritu y aliada de gobernantes opresores.
Hoy en día las iglesias de las distintas denominaciones son instituciones que, secularizadas, es decir, sin función alguna y separadas del poder gubernamental, sirven para que las personas canalicen de manera pacífica su libertad de creencias, son instituciones de la sociedad que se enmarcan en la vida democrática por cuanto a que coadyuvan, además de la libertad de creencias, a la tolerancia y la pluralidad; son una expresión de la vida social y como cualquier otra organización de la sociedad tienen derecho a opinar sobre los problemas sociales (no políticos) y eventualmente a involucrarse en su solución, pero no a obligar o presionar a las autoridades políticas a que traten de resolver mediante el diálogo con delincuentes su conducta, ni esperar que los gobernantes les concedan autorización para que busquen a los delincuentes para resolver el clima de inseguridad pública.
Así las cosas, las iglesias son instituciones muy importantes que ayudan no sólo al espíritu de las personas sino a generar espíritu de comunidad, colaboran con la educación y con otras organizaciones en asuntos de la comunidad, si bien originalmente su papel es el de la conversión de las personas, socialmente es de gran relevancia su papel preventivo, es decir, ayudan a que las personas no busquen el mal camino, porque cuando lo han tomado toca terrenalmente a la autoridad civil sancionar las conductas antisociales y a la Iglesia, en la medida de lo posible, dar luz para limpiar el espíritu.
Resulta un exceso, por tanto, que quieran colaborar en convencer a los delincuentes a portarse bien, a que pacten entre sí y con el gobierno disminuir la violencia. Es como si desde el gobierno se intentara dialogar con los ateos para convencerlos de que Dios existe.
Vuela vuela palomita y ve y dile: A toda la paisanada que deje de andar haciéndole al brujo tratando de adivinar si se va o se queda. Hoy por hoy Evelyn es gobernadora electa y como tal, como sociedad debemos todos procurar una transición correcta.