EL-SUR

Sábado 20 de Abril de 2024

Guerrero, México

Opinión

El paquidermo reumático

Silvestre Pacheco León

Abril 08, 2019

Seguramente es difícil mover a un elefante reumático, y más si éste se encuentra echado, sin ánimo de levantarse. Hacerlo que camine debe ser una proeza.
Digo lo anterior en referencia al símil que usa Andrés Manuel López Obrador para explicar las dificultades que tiene para hacer que los cambios que plantea puedan llevarse a la práctica con la premura requerida, habiendo recibido un aparato de gobierno tan hecho a modo de los intereses del grupo de funcionarios privilegiados, dedicados a los negocios privados y alejados de las necesidades de la población.
Recuerdo que en ese ánimo de querer ver que con el cambio a un gobierno de izquierda todo mejoraría de manera inmediata, cuando el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas ganó la jefatura del DF, en diciembre de 1997, fui de paseo con mi familia a la capital entusiasmado con el nuevo gobierno, pero sufrí gran decepción desde la misma entrada a la ciudad porque la policía de tránsito seguía con el mismo comportamiento de extorsionar a los visitantes con la amenaza de encerrar el vehículo todo el fin de semana si te rehusabas a dar la mordida.
Tuve que recurrir a mi protesta más enérgica para salir avante del caso. Los agentes de tránsito no entendían mis razones para exigirles honestidad por el hecho de que ya eran empleados de un gobierno de izquierda que debía ser ejemplo de rectitud. No creo que los haya convencido de nada y hasta pienso que encontraron inexplicable mi actitud, pero el caso es que aferrado a mi postura, desistieron de la extorsión.
Al proseguir el viaje mi indignación se apaciguó reflexionando en esa dificultad que tiene el gobernante para hacer que sus subordinados cambien de actitud, sobre todo de aquellos que tratan directamente con los ciudadanos, y no es una crítica al PRD que también aprendió a simular, sino porque resulta natural que quienes se han aprovechado del pequeño o grande poder que tienen, se resistan a cambiar.
Para hacer posible esa transformación en el aparato del gobierno no es suficiente el deseo y la voluntad del líder, hace falta que machaconamente y a todos los niveles, los funcionarios a quienes les toca lidiar con los miles de empleados que forman el aparato de la burocracia se les haga ver que es su responsabilidad actuar con honestidad y eficacia con el riesgo de perder su trabajo si no se ajusta a los requerimientos superiores.
En esta idea es de importancia estratégica organizar a los millones de mexicanos que están en el ánimo del cambio para forzar a que los obstáculos burocráticos vayan cediendo para dar paso a una sociedad sin privilegios y de auténtico bienestar.
No digo que sea fácil y seguramente cada quien tiene algo que contar al respecto, pues en mi caso, 18 años después de aquella experiencia con los agentes de tránsito de la capital del país, en el mismo mes de diciembre, pero del año 2015 volví a pasar por una experiencia similar.
Era jefe de gobierno entonces Miguel Mancera, y Claudia Sheinbaum de la delegación de Tlalpan.
La patrulla de la policía de tránsito esperaba a sus víctimas sobre la banqueta que colinda con las instalaciones del Colegio Militar, y más adelante, en el mismo plan estaba la grúa de la corporación.
Cuando me marcaron el alto y ordenaron que me orillara del camino, llegó hasta mí el agente de tránsito exigiéndome impreso el permiso del gobierno de la ciudad para circular en la capital el fin de semana. No quería hacerme válido el documento que les mostré en mi celular y amenazaban con levantarme una infracción de varios miles de pesos más la detención del vehículo. Todo se arreglaría con una mordida de 2 mil pesos, me dijeron, y cuando les pregunté cómo haría valer el pago con cualquier otra patrulla que me detuviera, me hablaron de una clave que debía exhibir como salvoconducto durante mi estancia en la ciudad. Los patrulleros cambiaron de actitud y hasta se mostraron solícitos dejándome proseguir mi camino cuando les dije mi intención de ir a la oficina de su jefa para presentar mi queja por la arbitrariedad que cometían.

Qué hacer para que el paquidermo avance

La inercia, la costumbre y el modo de hacer las cosas características de los gobiernos anteriores, suman todas una dificultad colosal y la tarea no es fácil aunque se cuente con el apoyo de 30 millones de votos.
Gustavo Gordillo de Anda, el activista de izquierda desde el 68 que es un analista experimentado asegura que uno de los problemas del nuevo régimen para implementar los cambios es su falta de cuadros experimentados en la administración pública y en el personal de campo que debe estar comprometido con el cambio, pues aunque él ve una sociedad organizada en el país, esta organización es de enclaves y están desconectados.
El tema en cuestión resulta relevante si tomamos en cuenta los efectos nocivos que tuvo la tardanza para responder a la situación de emergencia en la que se vieron sumidas las familias que abruptamente fueron despojadas del servicio de las estancias infantiles.
A pesar de que pueda justificarse la medida adoptada por el actual gobierno para verificar la autenticidad de los beneficiarios, que a la postre encontraron con una cifra cercana a cien mil simulaciones, con un ahorro que significará mil millones de pesos, el hecho es que fueron afectadas por esa medida más de 200 mil familias que durante tres meses sufrieron la supresión temporal del apoyo.
Por ello también debe discutirse si el método que se sigue para avanzar con rapidez en el combate a la corrupción y en la implantación del nuevo régimen es el adecuado.

La confrontación necesaria

Hay en este caso dos posturas contrapuestas para calificar si la actitud del presidente de la República sigue el método correcto.
En una entrevista a la escritora Guadalupe Loaeza, autora del libro Las niñas bien, ella misma que se siente identificada con la prensa “fifí” se confiesa molesta y ofendida por el tono despectivo de AMLO contra quien no le es afín. Para la autora de Las reinas de Polanco, el presidente alienta el encono, llamando prensa “fifí” a sus opositores de los medios, porque dice que eso no alienta el respeto entre los mexicanos.
En contraparte, en esa misma entrevista en la radio con Julio Hernández López, autor de la columna Astillero en La Jornada, la senadora de Morena y directora de teatro, Jesusa Rodríguez, aplaudía la actitud valiente del presidente al mencionar cada cosa por su nombre, y casi demandaba la necesidad de que los mexicanos hicieran su ajuste de cuentas personal sobre su papel en el anterior régimen como requisito para la reconciliación y el acceso al mundo de la felicidad y el bienestar que ofrece la 4T.