EL-SUR

Sábado 20 de Junio de 2026

Guerrero, México

Opinión

El patinaje artístico de ser mujer

Ana Cecilia Terrazas

Marzo 07, 2026

Para todas nosotras.

El patinaje artístico en hielo, para las personas no iniciadas en esta disciplina, suele ser un espectáculo altamente disfrutable. Las razones de esa proximidad pueden ser sencillas: es un deporte con suave ritmo al tiempo que exige destreza y mucha fuerza. De muchas maneras, el universo de las mujeres también se puede describir así: va con sutileza, demandando resistencia y ser muy fuertes.
Este Amerizaje está dedicado a todas las mujeres mediante los ejemplos de algunas patinadoras artísticas que rompieron techos de cristal en los pasados Juegos Olímpicos de Invierno Milano-Cortina 2026. Ellas disolvieron ciertos estereotipos de las disciplinas olímpicas que resuenan especialmente con formas y modos patriarcales asociados a “ser campeones”, “imponerse” y “ganar”.
En lo que el mundo convulso repartía en primeras planas noticias sobre guerras, egos, crimen, clima letal y economías en crisis, del 6 al 22 de febrero, en la zona del norte de Italia que abarca Lombardía y el Véneto se llevaron a cabo los pasados Juegos Olímpicos de Invierno. En 13 sedes hubo competencias más sostenibles ante la asistencia de 2 mil 900 atletas, colaboradores, asistentes, empleados. Fue en la Milano Ice Skating Arena en donde ocurrieron ciertos sucesos ejemplo para muchas niñas, jóvenes y mujeres en el mundo, sin que tengan que ser patinadoras.
1.- Alysa Liu. La estadunidense de 20 años hizo historia en los Juegos Olímpicos de Invierno Milán-Cortina al ganar el oro en patinaje artístico con una rutina que incluyó espectaculares saltos (Axels y Lutz). Ella fue campeona mundial a los 16 años y decidió dejar el patinaje, vivir su vida, cerrar. Al pasar el tiempo quiso volver, solamente que ahora con sus propias reglas, habiendo negociado con sus entrenadores: no a las dietas extremas, no a no poder seleccionar ella misma su música y su vestuario. En resumen, decidió tomar mucho más el control de su desempeño, imponiendo su autonomía.
2.- Piper Gilles. Otro caso de resiliencia y fortaleza. Ella y Paul Poirier obtuvieron la medalla de bronce en danza sobre hielo en Milano-Cortina 2026. La canadiense Piper Gilles fue diagnosticada en 2023 con cáncer de ovario; recibió las correspondientes y nada suaves terapias para erradicarlo y, escasos tres años después, a los 34 años, ejecutó una rutina impecable junto con su pareja, bailando al paso de la canción popular en honor a Van Gogh titulada Vincent, de Don McLean, y portando un vestido alusivo a La noche estrellada (1889) del pintor neerlandés.
3. Deanna Stellato-Dudek. Otra patinadora canadiense, que rompió récord no de medalla sino de regreso a competir en Juegos Olímpicos a los 42 años. En baile de pareja, se convirtió en una de las patinadoras de mayor edad en participar en unos Juegos Olímpicos de Invierno después de haber estado retirada durante 16 años a causa de fuertes lesiones.
4. Amber Glenn. La estadunidense de 26 años, acreedora del oro en el patinaje artístico por equipos en estos mismos juegos, le ha dado la vuelta a los estigmas de salud mental y discriminación. Abiertamente, ha conversado sobre su diagnóstico de TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad) y sobre cómo esto afecta la consistencia de su entrenamiento; sin embargo, ella logró reentrenar a su cerebro para poder logar su histórico salto triple Axel. Además, públicamente se manifestó, al final de los Juegos, en contra del poder del gobierno actual que no reconoce los derechos humanos de comunidades como la LGBTQ+ y otras más*.
El patinaje artístico exige, a nivel olímpico, un alto rendimiento: impecable concentración, fuerza, destreza, práctica, técnica, equilibrio, coordinación, potencia, resistencia cardiovascular, ritmo, gracia, flexibilidad, fuerza, habilidad. Gran semejanza con lo que se requiere para lograr ese “patinaje” sutil, deslizándonos siempre sobre el piso de una cultura masculinizada, armada, de guerra, poder, individualismo, control por la fuerza y desacreditación; librando saltos y giros mortales para mantener la –tan de mujer– cultura de cuidados, sensibilidad, trabajo compartido, ternura, siempre debiendo tener inmensa fortaleza, talento y flexibilidad para no caer en el intento.

*https://www.youtube.com/shorts/tYRXn3cX2mI

@anterrazas