Octavio Klimek Alcaraz
Abril 18, 2026
A causa del cambio climático, una creciente cantidad de especies animales que dependen del hielo afrontan un peligro para su existencia. Tanto los pingüinos emperador como el lobo marino antártico están catalogados como en grave riesgo de extinción.
La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) ha considerado que el pingüino emperador está “en peligro de extinción”. Con el fin de actualizar su “Lista Roja” de especies amenazadas, la organización internacional hizo este anuncio. El lobo marino antártico también está catalogado como “en peligro de extinción”. La razón alegada es el efecto del cambio climático (https://iucn.org/es/comunicado-de-prensa/202604/el-pinguino-emperador-y-el-lobo-marino-antartico-pasan-estar-en-peligro).
La Lista Roja de la UICN ha clasificado al pingüino emperador (Aptenodytes forsteri) como “En peligro” en vez de su anterior categoría de menor riesgo “Casi amenazado”, debido a las proyecciones que indican que su población se reducirá a la mitad para el año 2080. Las imágenes satelitales muestran que entre 2009 y 2018 se produjo una disminución de la población de aproximadamente un 10 por ciento, lo que representa más de 20 mil pingüinos adultos. Se espera que para el año 2080, la población se disminuya a la mitad.
La UICN menciona la pérdida de hielo marino, que desde 2016 ha llegado a niveles mínimos históricos, y el deshielo anticipado como los factores primordiales por los cuales el pingüino emperador está amenazado de extinción. Los pingüinos emperador requieren hielo marino, fijado a la costa, al fondo del mar o a los icebergs, para que sus crías y ellos mismos durante la muda anual tengan un hábitat. En esta última fase no tienen la capacidad de nadar ni de generar un nuevo plumaje. Si el hielo se quiebra demasiado pronto, una colonia reproductora cae al océano y se ahoga; esto podría llevar a que colonias enteras desaparezcan.
En la Lista Roja de la UICN, el lobo marino antártico (Arctocephalus gazella) ha cambiado su estatus de “Preocupación menor” a “En peligro”, debido a que su población se ha reducido en más del 50 por ciento, pasando de aproximadamente 2 millones 187 mil individuos adultos calculados en 1999 a 944 mil en 2025. El cambio climático es la causa del declive presente. El krill, debido a la elevación de la temperatura oceánica y a la disminución del hielo marino, está siendo empujado hacia profundidades más grandes en búsqueda de aguas con temperaturas más bajas; esto hace que haya menos comida disponible para los lobos marinos.
Asimismo, en la Lista Roja de la UICN, el elefante marino del sur (Mirounga leonina) ha cambiado su clasificación de “Preocupación menor” a “Vulnerable”, debido a que sufrió una reducción en su población como consecuencia de la gripe aviar altamente patógena (HPAI, por sus siglas en inglés). Se ha registrado un incremento importante de la prevalencia de la gripe aviar en todo el mundo desde 2020, y esta se ha transmitido a los mamíferos. La enfermedad ha tenido un impacto en cuatro de las cinco subpoblaciones principales, matando a más del 90 por ciento de las crías nacidas recientemente en algunas colonias y perjudicando seriamente a las hembras adultas, que pasan más tiempo en la playa que los machos. En las zonas polares, donde los mamíferos marinos no han estado expuestos a patógenos con frecuencia, surge una inquietud cada vez mayor de que la mortalidad de estos animales por enfermedades se incremente debido al calentamiento global. Las enfermedades afectan particularmente a los animales que viven en colonias densamente pobladas, como los elefantes marinos del sur.
Debe destacarse la importancia de la información producida por la UICN. La UICN fue establecida en 1948, y se ha convertido en la red para la conservación de la naturaleza más grande del mundo. La UICN reúne a más de mil 400 organizaciones gubernamentales y de la sociedad civil con una red global de 16 mil expertos. Siendo así, la UICN la autoridad global en lo que respecta a las condiciones del mundo natural y a las estrategias de conservación necesarias para su protección. La gran cantidad de miembros de la Unión proporciona un ámbito en el que gobiernos, empresas, comunidades locales, organizaciones indígenas, científicos y otras entidades se esfuercen por fomentar el desarrollo sostenible y construir un mundo que aprecie y proteja la naturaleza.
Establecida en 1964, la Lista Roja de Especies Amenazadas, que publica la UICN es la base de datos más completa sobre la amenaza de extinción de animales, plantas y hongos. La clasificación de las especies en una de las categorías de la Lista Roja de la UICN se hace conforme al peligro que corren de extinguirse. Para cada especie de la lista, la Lista Roja de la UICN suministra datos acerca del hábitat y la ecología, el uso o comercio a nivel mundial de esa especie, las acciones de conservación que se están llevando a cabo para salvaguardarla, así como los riesgos que afronta, el tamaño poblacional global y local y su distribución, lo que la convierte en una herramienta fundamental para la política medioambiental.
Las categorías de la Lista Roja de la UICN indican qué tan cerca está una especie de extinguirse. Se les llama “amenazadas” a aquellas especies que forman parte de las categorías de “en peligro”, “vulnerables” y “críticamente en peligro”. En total son nueve categorías de la Lista Roja, de manera adicional a las categorías antes mencionadas, se tienen categorías de: extintas, extintas en estado silvestre, casi amenazadas, preocupación menor, datos insuficientes y no evaluada. La Lista Roja de la UICN, en este instante, está compuesta por más de 172 mil 600 especies, y más de 48 mil 600 están en peligro, lo que equivale a casi un tercio de las evaluadas; esto demuestra el impacto del ser humano y del cambio climático.
Hasta ahora, se han evaluado en su totalidad muchas agrupaciones de especies, que abarcan a los corales constructores de arrecifes, las aves, los anfibios, las coníferas y los mamíferos. La Lista Roja de la UICN, además de analizar especies recién identificadas, recategoriza ocasionalmente el estado de algunas especies ya reconocidas, incluyendo en forma positiva en determinadas ocasiones. Por ejemplo, es una buena noticia que una especie en la lista roja de la UICN mejore en cuanto a su grado de riesgo debido a las acciones llevadas a cabo para preservarlas. Sin embargo, es una mala noticia si su grado de riesgo aumenta como es el caso de estas especies animales en el Antártico.
Este es un claro mensaje del peligro de extinción en que se encuentran las especies que dependen del hielo. Debería funcionar como una alerta, para que nos percatemos de la realidad del cambio climático y tomemos en serio medidas contra éste.