EL-SUR

Jueves 20 de Enero de 2022

Guerrero, México

Opinión

¿El priísmo a Morena?

Silvestre Pacheco León

Octubre 18, 2021

No lo dijo cualquier persona, y aunque para muchos su idea pueda sonar descabellada bien que tiene sentido lo dicho por el ex presidente nacional del PRD Agustín Basave Benítez (2015-2016), acerca de que el PRI podría irse a Morena y encarnar así la cuarta transformación en la historia de ese partido que, salvo por el cambio de siglas, sería el más longevo del país y del mundo (PNR, PRM, PRI) con el nombre de Morena.
El doctor neoleonés en Ciencia Política por la Universidad de Oxford, escritor, académico y periodista, cercano del asesinado Luis Donaldo Colosio, y luego conocido por su pretensión de refundar al PRI y salvar al PRD, supone que la exigencia actual de López Obrador para que los priístas apoyen su propuesta de reforma eléctrica puede significar la oportunidad para que este partido retome la esencia que perdió en el camino y se reencuentre con su historia ahora representada por el partido de Morena.
(Un dato interesante es que tanto Agustín Basave como López Obrador tienen un pasado priísta y comparten la ideología socialdemócrata. Y aunque el primero que ahora se asume como hombre de centro izquierda, ha confesado que está decepcionado de la política y la política de él, no deja por ello de expresar sus opiniones y algunas criticas al presidente).
Y no es que uno piense que a los priístas les acongoja mucho el extravío ideológico de su partido que los ha llevado a convertirse en PRIAN, pero puede ser que en lo individual haya los suficientes diputados que busquen reivindicarse dando su voto a Morena para completar la mayoría calificada requerida en el Congreso para modificar los artículos 25, 27 y 28 de la Constitución.
Aunque el académico renunciante del PRD piensa en la sobrevivencia del PRI fundido en Morena, no es una ocurrencia que cuando menos algunos de sus miembros simpaticen y apoyen la reforma energética de Andrés Manuel después de que se ha expuesto el enorme fraude que representan las empresas generadoras de energía limpia, las cuales se establecieron en México prometiendo grandes inversiones externas en el sector que nunca llegaron y terminaron aprovechándose del dinero público mediante créditos de la banca de desarrollo como Bancomext, Banobras y Nafinsa, todo para desaparecer a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) como era la estrategia de la reforma de Enrique Peña Nieto.
Pero eso era apenas una parte del enorme daño que provocaron a la nación, pues luego de una campaña mediática para posesionarse anunciando las ventajas de consumir energía limpia desprestigiaron de tal manera a la CFE que esta empresa estatal quedó relegada y estigmatizada como productora de energía sucia, al grado que después de ser la responsable del abasto nacional de energía se limitó su capacidad que quedó reducida al 30 por ciento.
La reforma de Peña Nieto favoreció de tal manera a las empresas trasnacionales que pretendían apoderarse de todo el mercado nacional de energía entregándoles para su beneficio prácticamente toda la infraestructura de la CFE, además de que estaba obligada a comprarles toda la energía sin el pago correspondiente por el uso de las redes de trasmisión.
Con el engaño de que las grandes empresas consumidoras de energía eléctrica como Walmart, Chedraui, Oxxo, Bimbo, Telcel formaban parte de las sociedades para el autoabasto, todavía recibían subsidios para operar.
En términos económicos la titular de la Secretaría de Enerdía (Seder) afirma que las pérdidas de la CFE por ese concepto ascienden a 400 mil millones de pesos solo en lo que va del presente año. Paga 223 mil millones a las empresas privadas por la energía que generan además de que pierde 200 mil millones por tener detenidas sus centrales.
Seguramente que no faltará priísta consciente que rechace el llamado esquema de autoabasto para favorecer a todas las empresas señaladas que de ese modo también evadían el pago de impuestos que era un auténtico robo a la nación.
La reforma eléctrica, ha explicado repetidamente AMLO, no busca volver al pasado de las nacionalizaciones ni mira al monopolio como algo benéfico para el progreso del país, sino que se propone detener los estragos en la infraestructura y en la política de precios que son una amenaza real de este modelo.
Aunque parezca difícil de entender, las hidroeléctricas de la CFE que producen energía limpia han tenido que bajar su producción (turbinar poco) para dar oportunidad a las empresas privadas de subir su energía a la red y por esa razón (poniendo como ejemplo lo que sucede en el río Grijalva) las presas de Peñitas, Angostura y Malpaso están a reventar en la época de lluvias, teniendo que desfogar su carga e inundar los pueblos río abajo. Un crimen cuyas víctimas son cientos de familias que se quedan sin casa y lo pierden todo para favorecer al capital privado.
Todos entendemos que con ese modelo pronto las empresas tendrían en sus manos el control del mercado, es decir de los precios, y nadie creerá que sería para bajarlos porque ya está sucediendo en Europa y concretamente en España donde tiene su matriz Iberdrola, la principal empresa española que a punto estuvo de hacer en México que las familias dejaran de usar los aparatos eléctricos para que les alcance pagar el recibo de la luz como le sucede ya a los españoles.
A esa situación irracional se le ha puesto un alto renegociando los convenios con dichas empresas, por eso la idea de poner orden en el sector implica quitarles privilegios aunque tengan la fachada de que solo les interesa producir energías limpias y baratas cuando su política provoca inundaciones y aumento de precios.
Como dice la titular de la Seder, Rocío Nahle, en México se trata simplemente de recuperar la rectoría del Estado en el sector energético para garantizar precios de la electricidad accesibles a las familias, evitar apagones y tener el control de nuestro recurso estratégico en el que descansa el desarrollo del país.
Frente a esa realidad ¿por qué no habría priístas convencidos de que es por el bien del país que la CFE controle el 54 por ciento del mercado y los privados el 46?
El apoyo popular que la iniciativa de reforma está ganando frente a los opositores que cada vez son menos es seguro que presiona a los priístas para definirse a favor porque no solo está en riesgo su integridad nacionalista, sino la propia supervivencia como opción electoral.
Si la idea de Agustín Basave Benítez se cumple aunque sea en parte, es posible pensar que pronto veremos el reposicionamiento de priístas en su partido para que Morena alcance la mayoría calificada que requiere la aprobación de la reforma eléctrica aunque eso signifique otro descalabro para el bloque conservador.