EL-SUR

Viernes 03 de Julio de 2026

Guerrero, México

Opinión

El retroceso democrático en Estados Unidos

Gaspard Estrada

Febrero 05, 2025

Desde la toma de posesión de Donald Trump como Presidente los Estados Unidos, el pasado 20 de enero, una cascada de decretos y actos político-administrativos han sido tomados por el nuevo inquilino de la Casa Blanca. En México y en Canadá, el anuncio de aranceles sobre los productos fabricados en estos países, a pesar de la existencia de un tratado de libre comercio –negociado por Trump en persona hace poco más de seis años– ha encendido las alarmas. Sin embargo, la medida tomada por Trump que tiene el potencial de tener mayor repercusión en el mundo, en particular a nivel político, es sin duda alguna la tentativa de cierre de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, conocida como USAID por sus siglas en inglés.
Según varios medios de comunicación, la administración Trump tendría la intención de fusionar esta agencia con el Departamento de Estado. El pasado lunes, los trabajadores de esta institución recibieron un mail pidiendo que no entraran en su sede de Washington. Ese mismo día, el secretario de Estado, Marco Rubio, dijo a los periodistas que ahora era el jefe en funciones de la Agencia.
Para entender mejor el alcance de esta decisión, es preciso retroceder en el tiempo hasta mediados de la guerra fría. Durante el gobierno de John F. Kennedy, el Congreso estadunidense votó la ley de Asistencia Exterior, en el año 1961. Esta ley trajo cambios importantes a los programas estadunidenses en el extranjero al combinar varias organizaciones y programas existentes en uno solo. Al hacerlo, USAID se transformó en el mayor donante individual del mundo. Durante la guerra fría, los programas impulsados por esta agencia contribuyeron a aumentar la influencia de Estados Unidos en los países en desarrollo en su confrontación con la Unión Soviética. Más recientemente, en 2023, Estados Unidos desembolsó 72 mil millones de dólares en asistencia en todo el mundo para todo tipo de causas, desde la salud de las mujeres en zonas de conflicto hasta el acceso a agua potable, tratamientos contra el VIH/SIDA, seguridad energética y trabajo anticorrupción. USAID no es la única agencia estadunidense que desembolsa ayuda exterior, pero es la más grande con un total de 42 mil 450 millones de dólares, seguida por el Departamento de Estado (19 mil millones de dólares). Según datos de las Naciones Unidas, USAID proporcionó el 42 por ciento de toda la ayuda humanitaria en el planeta y cuenta con una masa salarial de más de 10 mil personas. En 2023, Ucrania fue el país que más recibió, con 14 mil 400 millones de dólares, seguido de Jordania, que recibió 770 millones de dólares en ayuda económica en el mismo año. Yemen y Afganistán, que se sitúan en la tercera y cuarta posición, recibieron 359. 9 millones de dólares y 332 millones de dólares, respectivamente.
USAID no ha estado exenta de críticas. Para algunos, esta agencia funciona como una extensión del Departamento de Estado, apoyando agendas políticas contrarias a los gobiernos de los países donde se llevan a cabo sus programas. Para otros, en particular en Estados Unidos en el campo trumpista, esta agencia estaría plagada de funcionarios “izquierdistas” que actuarían por cuenta propia, sin respetar las instrucciones del gobierno federal. El magnate tecnológico Elon Musk, ha utilizado todos los medios a su alcance para cerrar la agencia, provocando el reclamo y la protesta de numerosos legisladores demócratas. Varios de ellos han calificado estos actos de “ilegales e inconstitucionales”, al perjudicar a los pobres en el extranjero, dañar la seguridad nacional y reducir la influencia de Estados Unidos en la escena mundial. Mientras estos congresistas defendían la institución, las múltiples páginas web de la Agencia desaparecieron sin explicación. Y es que, desde las sombras, los asesores de Elon Musk han comenzado su cacería de brujas en contra de los servidores públicos que rechazan poner en práctica sus decisiones, aunque se trate de actos ilegales, al no tener el respaldo del Congreso norteamericano. Las cosas pintan muy mal en Estados Unidos.

* Miembro de la Unidad del Sur Global de la London School of Economics (LSE).

X: @Gaspard_Estrada