EL-SUR

Lunes 24 de Enero de 2022

Guerrero, México

Opinión

El río, la laguna y su restauración

Jesús Mendoza Zaragoza

Octubre 05, 2020

 

Con ocasión de la fiesta de San Francisco de Asís, las comunidades parroquiales ubicadas en la Cuenca del Río de La Sabana y Laguna de Tres Palos (Xaltianguis, Kilómetro 30, La Venta, colonia Zapata, Ciudad Renacimiento, La Sabana, Tres Palos y La Poza) nos reunimos el pasado sábado 3 de octubre, al lado del río a la altura del puente de Tuncingo. Con este acto religioso hemos querido iniciar un camino pastoral enfocado a buscar caminos que ayuden a lograr la restauración de la Cuenca del Río La Sabana, que tiene su origen en las inmediaciones de la sierra de La Providencia para desembocar en la Laguna de Tres Palos.
A su paso por las comunidades aledañas, el río va recibiendo descargas de aguas negras y desechos sólidos, y a su paso por la mancha urbana, desde La Venta, pasando por Ciudad Renacimiento, estas descargas se acumulan de manera importante. Además se suman al río grandes cuerpos de basura hasta su llegada a la laguna de Tres Palos, que ya presenta grados preocupantes de contaminación, que con el paso del tiempo hará crisis en las comunidades aledañas y en la sección del Acapulco Diamante, un polo de desarrollo destinado al gran turismo y a fraccionamientos exclusivos. Esta cuenca tiene una problemática ambiental reconocida por las poblaciones aledañas y, además, documentada en una serie de estudios e investigaciones académicas.
Después del evento meteorológico de Ingrid y Manuel en septiembre de 2013, cuando la zona del Acapulco Diamante sufrió graves inundaciones, se ubicaron graves vulnerabilidades relacionadas con la cuenca y se hicieron algunos trabajos para mitigar futuros daños en la zona. Pero la problemática más grave de la cuenca, que es la contaminación, permanece sin ser resuelta. La creciente contaminación ha destruido el original esplendor del río y de la laguna, que tiempo atrás fueron factores de vitalidad y de desarrollo para los pueblos que se formaron en su entorno. Y las condiciones actuales del río y de la laguna representan un grave problema de salud pública, no solo para los pueblos aledaños sino también para la ciudad de Acapulco. Por estas razones se necesita una intervención mayor para reparar los daños y para restaurar las condiciones de este cuerpo de agua, de manera que recupere la salud y favorezca la salud de la ciudad.
Es sabido que la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) está impulsando el Programa Nacional de Restauración de Cuencas, y que ha iniciado trabajos para la restauración de la Cuenca del río Tula-Atitalaquia-Apasco, en el estado de Hidalgo, por lo que bien podría programarse la restauración de la cuenca del río de la Sabana y la laguna de Tres Palos. Para ello se requiere el concurso de la sociedad y de los gobiernos estatal y municipal. Esta cuenca requiere ser saneada y restaurada como una condición necesaria para la salud de los habitantes de Acapulco y de las comunidades que están a su alrededor. De otra manera, llegará el día en que colapse la laguna por la inmundicia que va acumulando día a día.
El encuentro religioso de las comunidades parroquiales ubicadas a lo largo de la cuenca del río y la laguna pretende activar el interés que la Arquidiócesis de Acapulco manifiesta al establecer “el cuidado y la protección de la Creación” como una de las ocho prioridades pastorales en el Plan Diocesano de Pastoral 2020-2027. Como Iglesia católica, asumimos las tareas de educar a nuestras comunidades en el cuidado del medio ambiente, de promover iniciativas como el cuidado de los recursos naturales, el manejo adecuado de los desechos sólidos, la agricultura orgánica y el apoyo a iniciativas comunitarias y sociales que defiendan y protejan la Creación. A este encuentro religioso seguirá un proceso de educación y de organización de las comunidades de la zona con la finalidad de que se constituyan como un actor social necesario, con capacidad de interlocución e incidencia social y política.
El componente social para la restauración del río y de la laguna es fundamental y clave. Es importante que las comunidades asuman esta gran responsabilidad para estar en condiciones de exigir a las autoridades que cumplan con la suya. La educación y la organización son claves y tienen que ser completadas con la intervención gubernamental en lo que se refiere a la planeación y la ejecución de las obras necesarias para el saneamiento y la restauración de la cuenca.
Si logramos el vínculo entre las comunidades rurales y urbanas que habitan a lo largo de la cuenca y éstas se hacen acompañar por las autoridades locales, municipales, estatales y federales, es posible abrir un camino de participación para la restauración de la cuenca. Esta iniciativa de las 8 parroquias prevé un proceso de seguimiento para continuar con otros pasos, sobre todo en el campo de la educación ambiental de nuestras comunidades.
El papa Francisco ha mostrado un gran fervor por el cuidado de la Casa Común, a la que le ha dedicado muchos de sus mejores esfuerzos, como la Carta Encíclica Laudato Sí (2015) y el Sínodo para la Región Panamazónica, del cual surgió la exhortación apostólica Querida Amazonía, que establece caminos concretos para que la Iglesia opte por una ecología integral que vincule a los pueblos y a sus entornos mediante procesos sociales, culturales, ecológicos y eclesiales. Francisco ha estimulado a la Iglesia a hacer caminos decididos, incluyendo a otras confesiones cristianas y a agrupaciones interreligiosas.
Francisco de Asís (1182-1226), ha sido el gran inspirador de este enfoque pastoral que vincula a la humanidad como parte de la Creación y vincula el cuidado de la Casa Común con el trabajo por la justicia y por la paz. El nos enseña a vivir la fraternidad universal, en la que está incluida la Tierra y todas las creaturas. Por eso, ahora queremos llamarle “hermano” al río y “hermana” a la laguna, que han sido fuentes de vida para esta región, y han recibido maltratos históricos que deben detenerse. Creemos que esta mística espiritual franciscana puede ser de gran valor para acompañar a los pueblos ribereños, de modo que mejoren sus condiciones de vida. Pero lo decisivo seguirá siendo poner en la mente y en corazón de todos, la salud del Planeta como condición indispensable para la salud nuestra. El Covid 19 nos ha dado esta lección. Hay que aprenderla.