EL-SUR

Lunes 24 de Junio de 2024

Guerrero, México

Opinión

El Salvador frente al regreso del autoritarismo plebiscitario

Gaspard Estrada

Febrero 12, 2020

 

Nayib Bukele se hizo una selfie con los seguidores que celebraban su victoria, al grito de “sí se pudo”. Nayib Bukele tomó la foto antes de pronunciar su esperado discurso, en el que apeló a “pasar la página de la postguerra”. De tal suerte que el nuevo jefe de Estado salvadoreño fue bautizado por buena parte de los medios como el presidente “millennial”.

Desde hace décadas El Salvador, y Centroamérica de manera general, viven una severa crisis de inseguridad. Frente a ello, los gobiernos de izquierda como de derecha, han sido incapaces de encontrar una solución que les permita obtener una disminución de la incidencia delictiva. El partido antiguamente en el poder, el Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FMLN), no obtuvo resultados a la altura de la situación. De tal suerte que el entonces presidente de la República de El Salvador, Salvador Sánchez Ceren, ante la falta de resultados de su gobierno, tuvo que renunciar a ser candidato de nueva cuenta, lo cual fragilizó aún más a su partido. Eso, sin contar con los malos resultados en el plano de la economía y del empleo.
Es en este contexto de crisis de la representatividad y de los partidos políticos que emergió la figura de un joven empresario y político, Nayib Bukele. Este último, que había disputado y ganado la alcaldía de Cuscatlán y de la capital, San Salvador, decidió romper su alianza con el FMLN para ser candidato a la presidencia, y competir con la bandera de la crítica de la política, al presentarse como un outsider frente a los partidos tradicionales, el FMLN y la Alianza Republicana Nacionalista (Arena, derecha).
Fue en este contexto de crisis que Bukele, de menos de cuarenta años y asiduo usuario de las redes sociales, ganó la presidencia de la República. De hecho, como presidente electo de El Salvador, durante la noche del 3 de febrero de 2019, y como primer acto de gobierno, Nayib Bukele se hizo una selfie con los seguidores que celebraban su victoria, al grito de “sí se pudo”. Nayib Bukele tomó la foto antes de pronunciar su esperado discurso, en el que apeló a “pasar la página de la postguerra”. De tal suerte que el nuevo jefe de Estado salvadoreño fue bautizado por buena parte de los medios como el presidente “millennial”.
Este domingo, Nayib Bukele volvió a ocupar titulares en la prensa internacional. Esta vez, por entrar en un Parlamento salvadoreño casi vacío escoltado por militares fuertemente armados, en un despliegue que recuerda para muchos las épocas más sombrías de la historia del país centroamericano. Para dejar claro “quien tiene el control de la situación”, Nayib Bukele tomó la decisión de sentarse en el asiento del presidente de la Cámara de Diputados. La razón para este despliegue militar inédito está ligada al asunto de la seguridad. La oposición no está a favor de aprobar un préstamo de 109 millones para financiar el plan de seguridad gubernamental contra las pandillas, y el presidente ha optado por dar a los parlamentarios un ultimátum de una semana para avalar la entrega de los fondos. De lo contrario, ha amenazado con llamar al pueblo a la insurrección. Este lunes, el presidente de la Asamblea Legislativa ha suspendido “hasta nuevo aviso” la sesión plenaria extraordinaria programada para esta jornada.
La militarización del órgano legislativo ha avivado las críticas contra el presidente, así como las llamadas a responder a la crisis política de manera pacífica y desde el respeto a las instituciones. En el plano internacional, la oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, cuya oficina está a cargo de la ex presidenta de Chile Michelle Bachelet, ha pedido que se respete la institucionalidad democrática, incluyendo “la independencia de las ramas del poder público”. De la misma manera, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y la Unión Europea realizaron pronunciamientos similares. Sin embargo, para el joven presidente salvadoreño, los medios, la oposición y la comunidad internacional “solo se fija en la foto”, dándole importancia únicamente a “lo superficial”… olvidando un poco rápidamente que su decisión atentó clara y evidentemente contra el principio básico de la separación de poderes, además de constituir una afronta gravísima contra la frágil democracia salvadoreña. El año político en América Latina comenzó como terminó el anterior, es decir, en llamas.

* Director Ejecutivo del Observatorio Político de América Latina y el Caribe (OPALC), con sede en París.

Twitter: @Gaspard_Estrada