EL-SUR

Lunes 06 de Julio de 2026

Guerrero, México

Opinión

El significado histórico del acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur

Gaspard Estrada

Diciembre 11, 2024

El pasado viernes, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen selló un importante acuerdo comercial con los dirigentes de los países del Mercosur, en un paso audaz que amenaza con ensanchar la brecha entre Francia, que desaprueba el acuerdo, y su Alemania natal, que lo apoya.
“El día de hoy marca un hito histórico”, dijo von der Leyen tras la cumbre con los líderes del bloque Mercosur -integrado por Brasil, Argentina, Uruguay, Paraguay y la recién llegada Bolivia- en la capital uruguaya, Montevideo.
El acuerdo que ha tardado 25 años en completarse y crearía una zona de libre comercio que abarcaría a más de 700 millones de personas, cuenta con la furibunda oposición de Francia, que teme que un exceso de importaciones baratas de carne de ave y de vacuno perjudique a sus agricultores. Esta oposición al acuerdo UE Mercosur tiene es objeto de una sorprendente unanimidad en la clase política francesa. Nada menos que 622 diputados franceses de todos los partidos apoyaron la iniciativa de un senador ecologista, Yannick Jadot, de escribir a Ursula von der Leyen, para expresarle su oposición a este texto, y así demostrar la oposición de todos los partidos políticos a esta iniciativa comunitaria.
Por el contrario, Alemania, así como otros países europeos como España, Portugal, y más de 10 otros miembros de la Unión Europea, desean que Bruselas aproveche la oportunidad para abrir nuevos mercados a sus decaídos exportadores.
Tras la guerra en Ucrania y la creciente rivalidad estratégica entre Washington y Pekín, el modelo de desarrollo económico de Berlín ha sido profundamente trastocado.
La posibilidad de abrir un nuevo mercado exportador del tamaño del Mercosur representa una oportunidad única para Berlín, no solamente en materia industrial, pero también para lograr crear cadenas de valor en un sector estratégico, como lo son los materiales críticos para fabricar baterías, fundamentales para garantizar la transición ecológica (recientemente, Ursula Von Der Leyen aumentó los impuestos de importación de los automóviles eléctricos en proveniencia de China, con la idea de darle un respiro a los fabricantes de automóviles de la UE, entre los cuales destacamos empresas francesas y alemanas).
Este acuerdo, que se le escapó a von der Leyen en su primer mandato, supone una gran victoria geopolítica en su segundo mandato. Pretende estrechar los lazos entre la UE y el Mercosur justo cuando Donald Trump amenaza con iniciar una guerra comercial mundial en su regreso a la presidencia de Estados Unidos el mes que viene.
Se espera que París siga luchando, pero necesitaría ampliar una coalición anti-Mercosur que ya incluye a Polonia, Austria e Irlanda para impedir que se ratifique el acuerdo. Con Italia vacilante, las miradas se dirigirán a Roma para ver si la primera ministra, Giorgia Meloni, inclina la balanza en contra del acuerdo. Como gran país de la UE, Italia tendría suficiente peso en la votación para anular el acuerdo, lo que supondría un golpe político para von der Leyen del que podría no recuperarse políticamente.
La rúbrica del acuerdo de comercio y cooperación con Mercosur marca el final de las negociaciones políticas. El texto se publicará a principios de la próxima semana, levantando el velo de secretismo que rodeaba las negociaciones y dando a las capitales nacionales la oportunidad de expresar su opinión ponderada. El acuerdo aún deberá someterse a controles jurídicos y traducciones, lo que podría llevar varios meses.
La forma más rápida de ratificar la parte comercial sería separarla del pilar político y de cooperación. Aunque aún no se ha confirmado, se espera que sea la vía preferida por Bruselas, donde sólo tienen que intervenir el Consejo de la UE y el Parlamento y donde no se requiere la unanimidad entre los países de la UE. Al hacerlo, no sería necesario tener el respaldo de París para ponerlo en marcha. Los diputados europeos ya están estudiando el texto firmado en Montevideo.

* Miembro de la Unidad del Sur Global de la London School of Economics (LSE).

X: @Gaspard_Estrada