EL-SUR

Sábado 20 de Julio de 2024

Guerrero, México

Opinión

El Sur, 30 años

Arturo García Jiménez

Mayo 08, 2023

 

Cumplir un año más de vida es usualmente un momento de festejo, tal vez de reflexión, un balance de aciertos, errores; en realidad es un año más en el calendario de vida que se resta a lo que nos queda por vivir. Pero cumplir 30 años cargando a cuestas la responsabilidad de informar el día a día, formar opinión y estar a la altura de la demanda del universo de lectores, no es cualquier cosa.
Imaginemos el día previo a la edición del día siguiente: tener todos los radares alertas, ubicar la noticia, capturarla o extraerla a veces, darle el título y formato pertinente, ordenarla en el tabloide para que pueda pasar a la impresión y al día siguiente distribuirla, es además de una ardua tarea que roba buena parte de la noche, una gran responsabilidad cualitativa y cuantitativa. Porque en ello no solo reside mantener a los asiduos lectores, sino crecer hacia otros círculos. ¿Imaginemos esta tarea que requiere operar toda una maquinaria humana y rotativa de prácticamente 9 mil días?
No puedo concebir la mañana si no reviso El Sur acompañado de una taza de café. Los políticos buenos o malos de Guerrero están también obligados a revisar El Sur por si las dudas; los funcionarios, buenos y malos también lo hacen y hasta lo ven como un termómetro de su funcionamiento; los académicos inteligentes también tienen que leer El Sur, los estudiantes muchas veces recurren a él para sus tareas; los líderes y el pueblo mismo lo revisan muchas veces porque les cuesta creer lo que está pasando.
El Sur es entonces un referente, un registrador de lo que pasa, una hemeroteca de consulta inmediata con tan solo utilizar el buscador. Pero construir este instrumento comunicacional no ha sido fácil, por ello el recorrido de El Sur es un ejemplo de que aún contra viento y marea, es posible lograr un periodismo de la gente y para la gente.
Recuerdo los prolegómenos de El Sur, de cuando conocí a Maribel Gutiérrez y Juan Angulo en un café de la Ciudad de México donde nos plantearon el proyecto, de cómo acompañamos a diversas reuniones con dirigentes sociales y organizaciones buscando sus opiniones y su aportación accionaria, de cuando visitamos al Consejo de Administración de la Cooperativa Pascual quien se casó con el proyecto y aportó prácticamente el 25 por ciento del capital social de ese entonces. El Sur entonces, fue concebido y financiado desde la sociedad.
Vino después, previo al arranque, los temas legales, las asambleas de accionistas, el nombramiento del Consejo de Administración del cual fui secretario, la firma de escrituras y más trámites. Vinieron también los primeros reveses, como de cuando el gobernador de ese entonces que se jactaba de gran intelectual, obligó al grupo de empresarios que nos apoyaba a abandonar el proyecto, quedando el Consejo de Administración acéfalo por varios meses. Pero nos repusimos.
Ya después del arranque vinieron los verdaderos problemas, el equipo humano, el desplazamiento del diario y los problemas financieros. Algunos compañeros que no se apropiaron del proyecto de pronto proponen suprimir el periódico por falta de dinero y, con voluntad más que con fuerza logramos superar la situación; con tumbos y más tumbos la edición se continuó. Estos periplos, por cierto, fueron recurrentes a lo largo de los treinta años, con la diferencia de que las experiencias se fueron asimilando y se construyeron mecanismos que permitieron la resiliencia de El Sur hasta la fecha. Treinta años por ello se dicen fácil.
El caminar de El Sur no solo lo marcan sus noticias, en sus contenidos está la historia de Guerrero, el registro de hechos importante y la visibilización de la injusticia y la represión: las masacres de Aguas Blancas y El Charco; la persecución a los campesinos ecologistas y el caso de Digna Ochoa; la Policía Comunitaria de la CRAC y las otras no tan comunitarias; el cruento caso de los 43 y la paciencia de los padres por la búsqueda de justicia. En estos casos y muchos más, la información objetiva de El Sur contribuyó decididamente a visibilizar y dar herramientas a la sociedad para entender los hechos muchas veces tergiversados y buscar la justicia.
En el registro cotidiano de los aconteceres políticos, podemos apreciar las transiciones, el mimetismo y transfiguración de los políticos, las elecciones no tan democráticas, el cómo los partidos pervirtieron a la política y al propio electorado, construyendo la práctica de la politiquería electorera. Como también se registran las propuestas consecuentes de luchadores sociales.
En materia de violencia y pacificación, El Sur tiene el registro de las múltiples guerras sucias que sucedieron después de los setentas. De como el plano de coordenadas se convirtió en injusticia, represión e impunidad. Y de cómo, repitiendo al padre Solalinde, la delincuencia ha creado su propia base social cobijada por los propios personeros del gobierno, como lo consignó El Sur en una nota reciente.
Los múltiples y variados opinólogos que a diario escriben, le proporcionan al diario la semejanza de un tanque de pensamiento. Aquí caben todas las líneas ideológicas, el lector debe opinar también sobre ellos y rescatar lo positivo.
El Sur también se constituye en referente ambientalista, en sustento legal de hechos. Así, llena de orgullo cuando leemos la Recomendación 56/2019 de la CNDH que toma como primer elemento de hechos y sustenta lo siguiente: “En notas periodísticas publicadas el 2 y 15 de mayo de 2017, en el portal web del diario El Sur, periódico de Guerrero, se advirtieron presuntas irregularidades cometidas por autoridades federales, estatales y locales, por actos y omisiones en perjuicio de los habitantes de los municipios de Atoyac de Álvarez y Benito Juárez, Estado de Guerrero; derivado de las descargas no controladas de aguas residuales domésticas y agrícolas, y la inadecuada disposición de residuos sólidos urbanos y de manejo especial, provocando altos niveles de contaminación en el Río Atoyac, y el consecuente daño ambiental y a la salud de los pobladores de dichas municipalidades”. Dicha recomendación fue publicada en agosto del 2019 y ha servido como herramienta para que la sociedad continúe presionando.
Todo este caminar aderezado por una línea editorial incorruptible, le ha dado razón de ser al diario, lo cual se expresa justamente en su permanencia, en contraposición a otros que habían nacido mucho tiempo atrás y tenían fuerte respaldo financiero y político.
Por ello este momento también debe darnos un espacio para reflexionar sobre los retos, sobre todo frente a un modelo comunicacional cambiante y sus respectivos desarrollos tecnológicos. A manera de colocarlos en el ambiente, proponemos lo siguiente:
La comunicación debe convertirse en un factor de cambio, no basta solo la información objetiva y crítica. Mediante la combinación de los actores, debe ser posible generar propuestas de cambio en las políticas públicas, en el desarrollo del campo, en la pacificación urgente de nuestro estado, en el quehacer de la política honesta y demás espacios.
La necesidad de visibilizar las injusticias debe seguir siendo parte de la línea editorial. Hoy más que nunca se requiere dar voz a los sin voz, romper con el obscurantismo moderno y colocar la verdad por sobre todas las circunstancias.
La digitalización ciertamente es la tendencia, pero tenemos la opción de innovar; las noticias en vivo y los adelantos de notas ya son parte del esquema de El Sur. Pero también la impresión debe continuarse, la gente de a pie siempre busca el tabloide, las notas impactantes como los artículos de opinión deben quedar impresas para la historia.
Finalmente, la línea editorial honesta y objetiva deben seguir incólumes, treinta años de refuego en estos menesteres ya no nos pueden hacer cambiar. Por ello, Guerrero seguirá estando en El Sur.

* Texto preparado para el conversatorio por los 30 años de El Sur celebrado el miércoles 3 de mayo en el Museo Regional Guerrero del INAH en Chilpancingo.