Anituy Rebolledo Ayerdi
Diciembre 26, 2024
¡Salucita! Iniciamos esta tercera y última entrega con un sencillo método para ingerir tequila, creado y practicado allende el Bravo:
Se humedece la piel de la mano con limón, entre el dedo índice y el pulgar, y se espolvorea sal sobre la zona húmeda. Se bebe el tequila y se chupa la sal y el limón de la mano.
El porqué:
La sal intensifica el sabor del destilado para degustarlo mejor, el limón, por su parte, limpia inmediatamente el paladar . De esta manera se reduce el sabor excesivo del alcohol.
Salute.
Tequila con limón
y un poco de ron
Así repetían una y otra vez Los Juniors, roqueros de los años 60, una tonada que resultaba repugnante para muchos nacionalistas convencidos de que la bebida nacional debía beberse derecho. Poco más tarde, aquellos mismos exigirán el paredón para los creadores del trago bautizado como coscorrón (tequila con refresco de toronja) y el tiro de gracia para quienes lo acostumbrasen con coca cola (¡guácatelas!). Pronto, los aplausos se escucharán para el grupo de rock Los Sinners, cuando renuncie a ese nombre para llamarse Grupo Tequila. Ello, con la pretensión de triunfar en Estados Unidos.
Poco más tarde llegará a México un tema musical con el nombre de Tequila, de la autoría de Danny Flores, saxofonista del grupo The Champs, uno de los éxitos más grandes la industria discográfica estadunidense. Grabado entre muchos por Herb Alpert y su Tijuana Brass y Paul Macartney, logrando en 1958 uno de los premios Grammy.
La tonada de The Champs menciona la palabra tequila sólo en tres ocasiones de los 208 segundos de la letra , siendo el ritmo de la música el que despierta mil emociones.
Acapulco de noche
Los cantineros del puerto no se anduvieron con remilgos en torno al tequila con limón y un poco de ron. Convencidos de que el brebaje resultaba agradable a las gargantas gabachas, lo mejorarán para ofrecerlo con el nombre de Acapulco de noche:
Un chorro de tequila, otro de ron blanco y tres de jugo de naranja servido con hielo e impregnado el borde de la copa con azúcar morena. Éxito enorme.
Vendrá enseguida el Tequila sunrise: Un chorro de tequila en un vaso alto con hielo frapé, jugo de medio limón, granadina, jugos de naranja y de piña, adornado con medialuna de naranja.
La tonada fue cantada por el grupo estadunidense Eagles:
It’s another tequila sunrise
Starin’ slowly ’cross the sky
Said goodbye.
Base Naval
Se pedía en las cantinas del puerto con ese nombre, creado seguramente por algún alto mando de la Octava de Acapulco:
Una onza y media de tequila , media onza de Pernod y tres onzas de néctar de durazno. Se bate con hielo frappé.
Un tequilita para empezar
Los Cuates Castilla (Miguel y José, veracruzanos residentes temporales de Acapulco), se consagraron con canciones como Flor silvestre, Cuando ya no me quieras y El pastor. Con todo, no podrán renunciar al tequilazo haciéndolo en su tema México, tierra querida:
Ay, quiero probar sus antojitos
que sólo allá puedo encontrar.
Sus enchiladas y elotes,
sus quesadillas y sus carnitas.
Sus enchiladas y aquel atole,
ese pozole y ese sabroso mole
y el tequilita para empezar,
pulque curado para acabar.
Hasta Cristian Nodal, el hombre pizarrón, le canta al tequila:
No hay tequila que haga olvidarme de ti, cada trago me acuerdo de ti.
Chulas fronteras
Eulalio González El Piporro, el escudero de Pedro Infante, inventor de un peculiar acento norteño, escribió entre otras tonadas relajientas, esta:
Antes iba al otro lado
escondido entre la gente
pues pasaba por mojado.
Ahora tengo mis papeles
estoy dentro de la ley
bebo el güisqui y el tequila
hasta en medio del jagüey.
El jalisciense
Una canción con tal título no puede ser de ninguna manera abstemia. La escribió Daniel Calderón:
Es que he nacido en Ameca,
orgulloso de ello estoy,
como el que nace en Tequila
paladeando su mezcal.
Que lindo es Jalisco
por eso canto con el alma mía
porque en tu tequila
dejo mis pesares y alegrías.
La margarita
Acapulco se disputa con muchas ciudades de México y del resto del mundo la creación del coctel margarita, a base de tequila, naturalmente. Esta es la historia:
Margarita Sames, una bella socialité estadunidense vacaciona en Acapulco (1948) y se entera de que aquí se encuentra su amigo Niky Hilton, heredero de la cadena hotelera de su nombre. Decide entonces organizar un festejo en su honor. Llegado el momento, Margarita se instala en la bien surtida cantina de su domicilio y anuncia la creación de una bebida en honor de su invitado, sin imaginar que hará historia. La concurrencia, necesariamente de élite, se manifestará sorprendida y en algunos casos, contrariada, cuando Margarita anuncie que la base de su brebaje será el tequila.
Y en efecto, toma una botella del tequila entonces de moda y vacía dos chorros a una coctelera con hielo, dos chorritos de Cointreau y medio vaso de jugo de limón, Agita espasmódicamente la coctelera y luego sirve el contenido en copas escarchadas. ¡Más, más!, reclamará la concurrencia y Margarita los complacerá. Terminado el festejo, el junior Hilton, caminando a gatas, proclamará: “Carajo, cómo pega fuerte esta Margarita” Y Margarita se le quedó brebaje
(Cointreau: licor francés, cristalino con aroma intenso y amargo, cálido y refrescante conocido por su equilibrio entre los licores de naranja.).
Volvamos al tequila
Paquita la del Barrio expresa en esta pieza el sentimiento de una mujer que encuentra a través del tequila al hombre de sus sueños y que pronto tiene que dejarlo por causa del mismo licor.
Mejor me vuelvo a lo mío
ya voy a vivir mi vida
¡Cantinero, una de a litro,
pero que sea de tequila!
Borracho te recuerdo
Recordando mis momentos más felices
vi al mesero que me trajo mi tequila,
y quebrando la copa entre mis manos
al mariachi pedí las golondrinas.
Dormir vestido, de Miguel Ibarra
Pero qué triste es despertar por la mañana
sin nadie más que una botella de tequila,
que quedó después de la borrachera
que me acaba cada día la vida.
Cuando estás en la cantina
dicen que ya ni hablas,
que eres calandria ladina
de esas que dejan su jaula.
Llévale al gorrión tequila,
ahora que ya no tiene alas.
Juan tequila, de Piero (Argentina)
Llegó un hombre a la cantina
y su tequila pidió,
miró bajar el vaso
y la tarde se asomó
¡Juan tequila, Juan tequila!
Mi ciudad, de Guadalupe Trigo
Rehilete que engaña
la vista al girar,
baila al son del tequila
y de su valentía.
Es jinete que arriesga la vida
en un lienzo de fiesta y color.
Botellita de tequila, de Joan Sebastian
No te vayan a culpar,
botellita de tequila,
tú nada más atarantas,
son ellas las que aniquilan.
Clavado en un bar, de Maná
Aquí me quedo bien clavado
soltando las penas en un bar,
brindando por su amor.
Aquí me tiene abandonado
bebiendo tequila pa’ olvidar.
Borrachera
Llegando a Vallarta,
llegandito a la playa,
me quisieron enfiestar
con 10 tequilas pa’ empezar
10 margaritas para arrancar,
la borrachera fue mortal.
Borrachita, de Alfredo D’orsay
Borrachita de tequila
llevo siempre el alma mía,
para ver si se mejora
de esta cruel melancolía.
Agustín y María en Acapulco
Invitado a un programa de televisión conducido por los músicos Tata Nacho y Mario Talavera y el periodista Renato Leduc, Agustín Lara defiende sus gustos etílicos reducidos a la champaña y al coñac. ¿Y el tequila?, pregunta Leduc. La respuesta será contundente: “sólo el día que quisiera suicidarme tomaría ese horrendo brebaje”. ¡Corte!
Cuando María Félix y Agustín disfruten de su luna de miel en este puerto, hospedados en el Hotel Prado América, en la península de Las Playas, estallará un paro del personal exigiendo aumento salarial. No obstante, los paristas acuerdan seguir dando servicio a la célebre pareja. Y sólo a ella.
Durante una salida a misa a la parroquia de NS de la Soledad, la pareja caminará sin inhibiciones por las calles del centro, disfrutado de los saludos de los porteños e incluso de los comentarios disonantes.
–Agustín, no nos haga quedar mal; ¡llénate la panza de ostiones!
–¡Agustín, Agustín! ¿Sabías que te pareces mucho a Acapulco? ¡Sí, porque tienes La Quebrada cerca de La Bocana!