EL-SUR

Jueves 11 de Abril de 2024

Guerrero, México

Opinión

El verano que se acerca

Silvestre Pacheco León

Mayo 16, 2022

En Zihuatanejo el canto vespertino de las cigarras y la elevada temperatura que rebasa los 30 grados centígrados anuncian que están próximas las lluvias de la temporada. Viene el estío con sus noches largas y sus días calurosos y húmedos convocando la presencia de los huracanes y tormentas.
Esto último es ahora uno de los temas que más ocupa a las autoridades que gobiernan el territorio costero debido a la proximidad de los ciclones cuyo historial destructivo trae tristes recuerdos a los costeños por los derrumbes e inundaciones. De ahí que la limpieza del lecho natural de ríos, arroyos y barrancas cercanos o dentro de las ciudades sean prioridad para el trabajo que Protección Civil debe coordinar.
La prevención de desastres cobra la mayor importancia debido a que la experiencia ha mostrado que los fenómenos meteorológicos asociados a las lluvias son cada vez más desastrosos.
Así lo indica la nueva realidad del cambio climático que no nos hace reaccionar lo suficiente para cambiar hábitos que nos llevan a la catástrofe ambiental.
por eso no está demás tomar en cuenta el pronóstico meteorológico que para el presente año predice un aumento en el número de huracanes y tormentas que provocarán de 15 a 17 ciclones, lo cual nos obliga a estar atentos a las indicaciones de las autoridades y realizar las acciones preventivas del caso evitando los riesgos.
Aunque tiene a su favor la bahía que lo protege, Zihuatanejo siempre es susceptible de riesgos por sus propias condiciones orográficas de los cerros empinados y pedregosos que no impiden los asentamientos humanos que hace tiempo rebasaron la cota 70 que se fijó como límite de crecimiento sobre el nivel del mar debido a las dificultades técnicas y económicas que se tienen para llevar los servicios públicos.
La necesidad de vivienda convierte en héroes a los miembros de las familias que se asientan en los lugares más inconcebibles de altura de los cerros para vivir, sin importarles los destrozos que ocasionan a quienes están debajo de ellos. Limpian la selva y la queman, retajan el suelo y lo erosionan. Ocupan las barrancas como lugar de desechos y así se van creando las condiciones de riesgo que en la temporada de lluvias provocan accidentes.
Pero el problema de fondo que casi nadie lo ha querido ver lo ocasionan los organismos y dependencias que muchos veces pasan inadvertidos frente a nuestros ojos como es el caso del Fideicomiso Bahía de Zihuatanejo, cuyas administraciones a cual más nefasta, ninguna ha cumplido con el papel asignado en su creación.
Habiéndose creado para orientar el crecimiento y la urbanización del territorio que comercializa, dedica sus ingresos a financiar la infraestructura para los llamados megaproyectos en torno y ahora fuera de la bahía, mientras se hace el occiso frente al cuantioso déficit acumulado en la urbanización de los asentamientos humanos que prácticamente tienen cubiertos todos los cerros.
Su actuación se ha mantenido en la opacidad a pesar de los largos años de su evidente irresponsabilidad.
Hace ya 42 años que una reacción contra la política represiva del gobierno del estado puso a ese organismo en medio de la polémica porque fue su omisión a la responsabilidad de dotar de suelo urbano a la población demandante lo que provocó el nacimiento de los asentamientos irregulares.
Como en Acapulco el gobierno figueroísta de entonces distrajo a la sociedad con el argumento maniqueo de que la contaminación de las dos bahías icónicas de Guerrero era provocada por los asentamiento irregulares, por eso los desalojos de precaristas que causaron conmoción a nivel nacional porque para todos era evidente que con medidas autoritarias se atacaba el efecto y no el origen del problema.
Desalojados los colonos del anfiteatro en el puerto de Acapulco y los precaristas del cerro de las antenas en Zihuatanejo, la contaminación de las playas no se terminó y, antes al contrario, se ha agravado porque la sociedad ha bajado la guardia y se ha dejado llevar por otras preocupaciones, pero en nuestro puerto está reciente la protesta social con la que se puso término a la contaminación provocada por el abuso de la inmobiliaria Punta del Mar, dueña del hotel Puerto Mío quien sin contar con autorización ni los estudios de impacto ambiental requeridos, construyó un muro de piedra que desvió las corrientes marinas de la bahía provocando la acumulación de sólidos contaminantes que afectaron la calidad del agua del mar que se usa para fines recreativos.
Desde sus orígenes la ciudad de Zihuatanejo se convirtió en una de las mejor planeadas del pero de poco han servido tantos planes porque solamente de usan para justificar altos pagos a las empresas especializadas en planeación.
Debatir sobre la pertinencia de seguir manteniendo al Fibazi debería ser prioridad del actual gobierno del cambio porque este organismo estatal no solo a jugado el papel de especulador urbano y dispensador de cargos para políticos en desgracia, sino que ha sido uno de los protagonistas de la contaminación de la bahía precisamente por lo que ha dejado de hacer a favor de ella.
Bastante tarde se descubrió, por ejemplo, el manejo irregular de las plantas de tratamiento que hay en la ciudad y que ahora son insuficientes para atender la creciente demanda.
Sin embargo su postura injerencista en muchas de las políticas municipales ha servido por muchos años para que el gobierno municipal pudiera justificar su falta de atención al problema de la contaminación del agua de la bahía, a pesar de que el cuidado de su calidad resulta esencial para el producto que vende a los visitantes.
A principios del presente siglo la calidad del agua de la bahía llegó a situaciones críticas tan lamentables que el flujo del turismo extranjero disminuyó, y aunque el gobierno municipal y estatal no se sintieron afectados por ello, fue la sociedad local quien salió en su defensa exigiendo la atención del gobierno.
Todavía en el año 2014, la Cámara de Senadores publicó que de acuerdo con los resultados de la Cofepris la calidad del agua de la playa principal no era apta para propósitos recreativos al presentar un valor de 780 NMP enterococos/ 100ml.
En consecuencia, el Senado exhortó ese año al Ejecutivo federal para que a través de la Semarnat, Semar y la Conagua “lleven a cabo la implementación de un proyecto de rescate integral de la laguna de las Salinas y de la Playa Principal” cuyos resultados no se han divulgado.
Por eso es urgente revisar el desempeño de las autoridades en sus tres órdenes de gobierno para verificar que cumplan con eficiencia su responsabilidad de garantizar un medio ambiente sano tanto para la población local como para sus visitantes.
Para ello hacen falta las obras para retener los residuos sólidos que bajan de los cerros antes de llegar a la bahía pues esas inversiones son necesarias para mantener el interés de tantos visitantes en nuestras playas porque esa es la manera segura de dejar atrás la idea de que el turismo es por temporadas.
Así podríamos tener cada fin de semana un volumen de turistas como el que recibimos en estos días para disfrutar de las playas y del agua tibia de la bahía.