EL-SUR

Sábado 04 de Diciembre de 2021

Guerrero, México

Opinión

ESTRICTAMENTE PERSONAL

El voto verde olivo

Raymundo Riva Palacio

Junio 12, 2006

Hace unas semanas, el secretario de Gobernación, Carlos Abascal, tuvo un difícil encuentro con el secretario de la Defensa, el general Clemente Vega García, porque quería que para hacer frente a los problemas de seguridad en el país, movilizara más tropa a las calles para vigilar. El general Vega García, cuentan quienes conocen de esa reunión, se rehusó a sacar tropas a la calle. ¿No cree que generaría más miedo?, le expresó a Abascal, según la reconstrucción de esa plática. Pero sobre todo, añadió, ¿a qué candidato a la Presidencia beneficiaría? Al final, no se movilizó un soldado más de los que ya hay a la vigilancia urbana.
El episodio sucedido en uno de los rincones más secretos del poder, muestra las transformaciones que ha vivido el país en los últimos años. Pero, en el comportamiento estratégico del general Vega García se refleja también una saludable institucionalidad ante el más mínimo asomo de un nuevo uso político de los militares. Aunque sólo Abascal y su entorno más cercano sabrán si su intención era o no en verdad electorera, lo que dijo el secretario de la Defensa sin entrar en los detalles, es que el Ejército no jugaría más bajo esas reglas. Es cierto que una mayor presencia de tropa en la calle habría aumentado la sensación de incertidumbre entre los ciudadanos y colaborado directamente en la campaña de miedo que el gobierno federal y el PAN han inyectado a la contienda presidencial.
Hace 12 años apenas, el Ejército no dijo nada cuando el gobierno introdujo el miedo que le dio a Ernesto Zedillo una cómoda victoria en la elección presidencial, ni levantó las cejas siquiera cuando le pidieron que la tropa apoyara al PRI. Más aún, una circular militar que trascendió, reveló que los oficiales habían sido instruidos para votar por el entonces partido en el poder. Hace seis años, con un Zedillo decidido a apoyar a quien resultara ganador de la Presidencia y la euforia colectiva de la oposición por liquidar el reinado del PRI, el Ejército ni siquiera fue un factor de comentario alguno. No obstante, las Fuerzas Armadas siempre se movieron con el reflejo pavloviano de que ser institucional significaba apoyar a la República priísta, al grado que apenas hasta hace seis años el Estado Mayor Presidencial proporcionó seguridad a los candidatos presidenciales de la oposición.
Todo ello parece cosa del pasado. La afirmación puede hacerse en forma contundente por una serie de indicios que así lo permiten, y que va más allá de la postura del general Vega García ante el secretario de Gobernación. Según estrategas de la campaña del priísta Roberto Madrazo, el alto mando del Ejército instruyó a sus generales a mantenerse al margen de las elecciones y que no apoyaran de ninguna forma a ninguno de los candidatos. El general Vega García, que ha hablado con todos los candidatos en más de dos ocasiones antes y durante la campaña presidencial, aparentemente no desea que los soldados, como parte de la institución, actúen fuera de ella. En el nivel de ciudadanos, la tropa ha venido votando por la oposición de izquierda desde 1988, cuando las casillas en las zonas militares se inclinaron por Cuauhtémoc Cárdenas. Hoy en día, según analistas en la campaña de Madrazo, un 60 por ciento de los soldados votarán por el perredista Andrés Manuel López Obrador, mientras que de un 20 a un 25 por ciento por Madrazo y apenas un 10 por ciento por el panista Felipe Calderón.
Un soldado ejerciendo su voto como ciudadano es una cosa muy distinta a que como institución se participe al lado del poder y se induzca al voto. Son buenas noticias que el secretario de la Defensa esté apostando por la neutralidad de las Fuerzas Armadas como lo que son, garantes de la seguridad del Estado mexicano, y rechazar cuantas veces crea conveniente la inagotable tentación de los políticos a seguir utilizando para fines ajenos a su función.
El Ejército no ha terminado de pagar el costo de su participación en el otoño de 1968, y resiente profundamente que por culpa de los políticos, los políticos mismos y la sociedad les estén pasando la factura de los años oscuros de la guerra sucia. En un discurso memorable, el general Vega García hizo una delicada referencia al tema, cuestionando finamente al presidente Vicente Fox por haber hecho del castigo al pasado uno de los ejes –finalmente frustrados—de su legitimación en el poder, y tratar de llevar a oficiales de alto rango a la cárcel luego de juzgarlos por su participación en la guerra sucia. La racional militar, al ver la iniciativa de Fox como una agresión, es que ellos, como soldados, acataron una orden de su comandante en jefe, que es el presidente, en un contexto donde se les dijo que corría riesgo la seguridad del Estado.
No se puede saber si la actitud de Fox en contra de los militares en este campo llevó al secretario de la Defensa a actuar de la manera como se comportó con Abascal. Sin embargo, hay razones para pensar que su postura tiene raíces mucho más prácticas, pero sustantivas para la institución. No es la primera vez que el general Vega García tiene desacuerdos con el gobierno foxista. En una ocasión hace más de un año, en una situación de inseguridad ciudadana, el presidente Fox le pidió que sacara a la tropa a la calle, a lo que el secretario de la Defensa argumentó en contra. Sin embargo, de acuerdo con la información que se conoce de ese encuentro, el general Vega García le dijo al presidente que si él ordenaba que así lo hiciera, acataría la instrucción, pero que tenía que darle la instrucción por escrito. Fox se molestó por esa respuesta, pero el general le respondió que no deseaba que dentro de algunos años, volvieran a juzgar a militares por esa causa.
En una entrevista con El Universal, después de la conversación que tuvo con el presidente, y un poco antes en otro discurso altamente político, el general Vega García utilizó la historia para recordar cómo la lucha entre liberales y conservadores había llevado a un derramamiento de sangre en México, y coronado el fracaso de los políticos para hacer política, que es el arte de la negociación. El secretario de la Defensa hablaba en los momentos en que empezaba la polarización política en el país. Hoy, ésta se ha extendido a lo social y sus palabras cobran nuevamente gran actualidad. Los políticos no están sabiendo resolver sus problemas, y lejos de encontrar los puntos de encuentro adecuados para evitar radicalismos, los han acentuado. La campaña presidencial de 2006 es el vivo ejemplo de otros fracasos de la política, con lo cual la actitud del secretario de la Defensa ante el de Gobernación adquiere un mayor valor. Si quieren lastimar al país, lo ha dicho sibilinamente en otros momentos, que la factura se la cobren a los políticos, pues muy caro ha sido el costo pagado por los militares por el simple hecho de haber evitado que el país se les desbarrancara. Tiene razón.

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