EL-SUR

Martes 18 de Junio de 2024

Guerrero, México

Opinión

Élites y poder real

Arturo Martínez Núñez

Febrero 12, 2019

 

Si una persona que hubiera estado ausente durante 70 días y de pronto revisara los artículos, tweets y opiniones en medios, de la mayor parte de los intelectuales y de la opinocracia tradicional, llegaría a la conclusión de que México, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, se encuentra sumido en el mayor caos del inicio de un gobierno en la historia reciente del país.
Más sorprendido quedaría al leer las encuestas de opinión, que el presidente de la República cuenta con un apoyo popular de alrededor del 80 por ciento de las preferencias populares.
¿Qué es lo que está pasando en el país? ¿Lo?pez Obrador está llevando al caos a México? ¿Es este el peor arranque de un gobierno en la historia? ¿Por qué entonces la gente en las calles continúa apoyando a López Obrador de manera creciente? ¿Qué es lo que está ocurriendo entre el mundo de la opinocracia y el mundo real de la gente?
Igual que en la campaña electoral, los adversarios de la Cuarta Transformación no alcanzan a comprender por dónde ni cómo atacar a López Obrador. Cada nueva andanada se transforma en mayor popularidad. Cada ola de golpeteo da lugar a un nuevo pico de aprobación.
¿Por qué la opinión pública es tan diferente a la opinión publicada?
Durante décadas, las élites políticas, económicas y académicas vivieron aisladas en sus burbujas de autocomplacencia. Poco a poco se fueron alejando de los sentimientos de la gente. De la misma forma, los medios de comunicación que hasta hace unos años no tenían competencia real, comenzaron a perder audiencia a manos de las redes sociales, de la televisión a la carta y de la comunicación multidireccional.
¿Qué impacto puede tener la opinión de Aristoteles Núñez en Twitter, de He?ctor Aguilar Camín en Nexos, de Enrique Krauze en Letras Libres o de Denisse Dresser en Reforma?
¿Cuánto pesan las campañas orquestadas en medios de comunicación locales que alinean sus tiros casi siempre en contra de Morena y el nuevo régimen?
¿Cuánto vale la portada de un medio provincial que publica lo que le dictan desde la oficina de Comunicación Social de palacio? ¿Pensarán los que invierten en estas estrategias que sirve de algo que las plumas mercenarias viertan su veneno inocuo sobre determinada víctima?
Andrés Manuel López Obrador consiguió descifrar el código con el que se habla a los sentimientos de la gente. Mantener una conferencia de prensa diaria durante más de una hora donde cualquier periodista pregunta lo que se le ocurre es una táctica sin antídoto. A la hora en que la mayoría de los políticos apenas están comenzando sus actividades diarias, López Obrador está fijando la agenda en sus mañaneras. Pero ahí no termina la cosa. Las giras que emprende el presidente cuatro días por semana, a ras de tierra y en vuelos comerciales, conviviendo con la gente, practicando sus costumbres, comiendo sus comidas, transitando sus caminos, sudando sus calores y tiritando sus fríos lo mantienen en la conversación territorial.
Andrés Manuel se alimenta del sentimiento nacional. Disfruta salir a estar en contacto con la realidad. Pareciera que espera con impaciencia a que llegue el jueves para salir corriendo al encuentro de la gente y nutrirse con su contacto. Ese feedback no lo tiene ni Obama. Andrés Manuel es poderoso porque no depende de las élites ni de los círculos rojos.
El jueves y viernes, en Iguala y en Altamirano, pudimos acompañar al presidente de la República en dos de sus giras. En Iguala lo vimos convencer a jóvenes de educación media superior, quizás el grupo social más difícil de contactar. Al día siguiente hizo la faena con campesinos calentanos.
Mientras las élites siguen mirándose al ombligo, Lo?pez Obrador mantiene y acelera su campaña popular.
López Obrador es el presidente más popular y acaso más poderoso de todo el mundo occidental.